Ferran Torres y la "ruina" de los Països Catalans
Los expresidentes Torra, Albinyana y Soler debaten sobre los problemas comunes de las tierras de habla catalana
Prada de ConflentLos Países Catalanes tienen una "ruina" que es España, o su dependencia, si nos atenemos a la tesis de Quim Torra (2018-2020), Josep Lluís Albinyana (1978-1979) y Cristòfol Soler (1995-1996), expresidentes de Cataluña, del País Valenciano y las Islas Baleares, respectivamente. Ellos fueron los que duraron menos en el cargo en cada territorio y los tres acabaron peleados con sus partidos, Junts, el PSPV y el PP, a pesar de que su independentismo firme se haya vuelto a exhibir este jueves en la Universidad Catalana de Verano de Prada.
Albinyana, que defendió la senyera quadribarrada, la unidad de la lengua y el nombre de País Valenciano en lugar de la invención de Comunidad Valenciana, ha soltado en la mesa redonda nacionalista que "España es un estado fallido", debido, ha dicho, al centralismo de una falsa patria para ocultar un sistema colonialista de sumisión al poder central. Se ha acordado de la "turboaspiradora de todos los recursos del Estado", Madrid, y de cómo "el anticatalanismo ha sido un tiro en los pies" para hacer seguidismo de Madrid. "Este País Valenciano camina entre el desconcierto y la ruina", ha dicho, y ha lamentado lo que ha hecho con la cultura y el idioma. Ahora bien, más allá de la persecución lingüística atizada por el blaverismo y del papel del PP y el PSOE en esta cruzada que ha causado el empobrecimiento, a su parecer, hay algo de los Países Catalanes que chirría y que no ha podido disimular.
Mientras personalidades como Pep Guardiola han sido referentes del soberanismo catalán, ha puesto como contrapunto el caso valenciano: "No creo que Ferran Torres haga lo mismo que Guardiola en el PSG". De hecho, Torres luce la bandera española e incluso una gorra trumpista con mucho gozo. Sea como sea, ha refrendado "la imposibilidad de cambio en España", una idea que también han refrendado Torra y Soler. En el caso balear, ha añadido que son colonias suyas que los mantienen "asfixiados". "Nos quitan el dinero, lo único que tenemos que hacer es partir", ha rematado.
Pero ha sido Torra quien ha rematado la faena y ha vuelto a minimizar el peso del autogobierno conseguido en la Transición y ampliado en los gobiernos catalanes sucesivos. "No tenemos competencias ni recursos para el cambio climático, el país vive en el colapso", ha dicho, antes de mencionar que, de manera efectiva, Cataluña no tiene competencias en nada. Cree que "el problema real de Cataluña es de soberanía", y esto se extiende a todo, como en la inmigración. Esto hace que se pueda debatir sobre cualquier cosa, pero que, al fin y al cabo, no haya soluciones para nada, según su criterio. Un argumentario que ya había defendido incluso como presidente de la Generalitat.
Del magrebí al cambio de liderazgos
Pero la inmigración continúa llamando a la puerta. "Cuando veo a un subsahariano hablar catalán me emociono", ha dicho Albinyana. Este es el camino, el de la integración, a su parecer. Y el problema es Madrid, tal como ha expuesto con una anécdota familiar: "Mi sobrino, se va a Shanghai para un máster; menos mal que no se va a Madrid".
Soler ha insistido en el déficit fiscal, en el caso balear, de 7.000 millones de euros –"Nos quitan el dinero"–, y ha insistido en el problema del turismo como síntoma del colapso, además del gobierno "negro" del PP de José Ramón Bauzá, que hizo su particular cruzada contra el catalán en todos los ámbitos. "Yo fui cristianodemócrata, pero si hubiera un infierno sería el gobierno español, porque quieren eliminarnos como pueblo y como lengua. Y hace 300 años que dura", ha sentenciado. Un discurso diferente al de Torra que, aunque dice que no quiere dar conferencias de política y que solo quiere dar de lengua, ha vuelto a verbalizar su recetario particular: "Hay que cambiar los liderazgos cuando dejas de ser creíble. Los que no fuimos capaces de llegar ahí [a la independencia] no debemos ser las mejores personas para proponérnoslo", ha concluido.
Todavía ha tenido ocasión de pedir la federación de los Països Catalans en los centros en el extranjero, donde los hay de catalanes, baleares y valencianos por separado, aunque también choca con el efecto Ferran Torres y la realidad de los gobiernos del PP con el apoyo de Vox en estos territorios.