Día Nacional de Cataluña

Vicenç Albert Ballester, el capitán a quien se atribuye la creación de la estelada

Militante "intransigente", fundador de escuelas catalanas e impulsor del Comité Pro Catalunya que popularizó la estelada

Roger Hernandez Pujol
11/09/2026 - 13:02 h.

BarcelonaAntes de dar nombre a plazas y calles, Vicenç Albert Ballester fue capitán de la Marina Mercante. El oficio le llevó a vivir unos años en Cuba, de donde regresó en 1898, el año en que se derrumbó el proyecto colonial español con la independencia de la isla. Aquel viraje le marcó el rumbo político: "Desde muy pronto se relacionó con los sectores incipientes del independentismo catalán", explica el historiador y coautor de la biografía de Ballester, Fermí Rubiralta.

Encuadrado entre los catalanes "intransigentes" –opuesto a los "transigentes" de la Lliga Regionalista–, Rubiralta lo describe como un activista comprometido con la "renacionalización" del país. Creó y mantuvo las Escuelas Catalanas Mossèn Cinto (1904), un modelo de enseñanza gratuita en catalán, e impulsó la edición pionera de la revista infantil En Patufet.

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En cuanto a la propaganda, editó y dirigió cabeceras como La Tralla –el número especial de 1905 sobre la independencia de Cuba acabó secuestrado–, Renaixement e La Tronada, e incluso propuso un himno alternativo a Els Segadors que no tuvo éxito. Vinculado a los hechos del 11 de septiembre de 1901, cuando la policía detuvo a treinta catalanistas, impulsó el movimiento antirepresivo con La Reixa y la Associació Catalana de Beneficència.

Popularización de la estelada

Militante de la Unión Catalanista, llegó a ser su presidente. Desde esta posición y de la mano de Oliver y Domènech, impulsó el Comité Pro Cataluña en 1918, en plena Primera Guerra Mundial, para hacer valer la causa catalana en el dibujo del mapa de Europa. Al comité se le atribuye la popularización definitiva de la bandera estelada, pero el símbolo ya circulaba desde antes: el 11 de septiembre de 1915 la Unión Catalanista había entregado una –la primera de la que hay constancia, según Rubiralta– a tres voluntarios catalanes que combatían en el bando aliado.

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Para Ballester, la función de cada símbolo era bien diferente. Según Rubiralta, tenía "muy claro" que la bandera propia de Cataluña era la señera, y que la estelada debía ser una bandera "de combate", provisional, hasta la soberanía. Lo ilustra con un documento del comité de 1918: "Con la versión inglesa y francesa figura la estelada y con la versión catalana figura la señera".

Ballester continuó vinculado a la causa independentista hasta el final: en los años veinte con Estat Català y en los treinta con Nosaltres Sols!, hasta que murió en 1938. Aquel mismo año, el alcalde de Barcelona, Hilari Salvador, ya había aprobado dedicarle una plaza o una calle, reconocimiento que la Guerra Civil y el franquismo dejaron en suspenso. La reivindicación pública no se retomó hasta los años 2000 –el primer homenaje es de 2009–, impulsada sobre todo por la Fundación Reeixida.