Partidos

Vox intenta huir de Donald Trump

El partido rectifica después de constatar que la opinión pública los ha percibido como "vasallos" de los Estados Unidos e Israel

12/07/2026

BarcelonaEl presidente de los EE. UU., Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, son dos aliados de Vox que han sido un dolor de cabeza constante para el partido de extrema derecha. Hasta ahora, la formación de Santiago Abascal había respondido tímidamente a los despropósitos del presidente estadounidense, lo que había permitido a los exdirigentes rebeldes o las formaciones de izquierdas acusar a Vox de ser "esclavos" de Trump. Ahora bien, esta semana el partido ha alzado ligeramente la voz para desmarcarse de la amenaza del presidente de los EE. UU. de cortar el comercio con España o de las vejaciones de Trump a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a quien, con un tono irónico, dijo que quería "una orden de alejamiento". El objetivo es consolidar un giro que hace tiempo que se debate en la cúpula de Vox para poner fin a la imagen rastrera que trasladaba hasta ahora el partido. El punto culminante fue entre marzo y abril, cuando Israel perpetraba ataques contra cristianos. Fue entonces cuando la dirección estatal tomó una decisión, según fuentes conocedoras consultadas por el ARA: "Tenemos que marcar distancias, como Meloni".

"Creo que sería muy bueno que los aliados vean a los aliados como aliados y no como vasallos y creo que [Donald] Trump se está equivocando en esto [...] No es nada bueno que Giorgia Meloni esté sufriendo este tipo de descalificaciones absolutamente inaceptables". Con estas palabras, en Telecinco, Abascal consumaba esta semana el giro que hacía meses que se cocinaba, pero que no se había exteriorizado de manera evidente. A pesar de la coincidencia con Trump "en muchas cosas", el dirigente de la extrema derecha españolista se distanciaba claramente, después de que fueran algunos escuderos de Abascal quienes, con menos contundencia, hubieran verbalizado alguna vez que eran "poco comprensibles" las palabras del magnate neoyorquino, como las dedicadas contra el Papa o contra la primera ministra italiana. Lo hizo a mediados de abril la portavoz en el Congreso, Pepa Millán.

Cargando
No hay anuncios

En el caso de Israel, según fuentes del partido consultadas, "se ha hecho autocrítica": "Todos decían que éramos vasallos de Trump y Netanyahu, no habíamos sido lo suficientemente astutos", añaden. Se echaba en falta una actividad y perfil propio más marcado, "como Meloni". A la primera ministra italiana, esto le ha provocado ser víctima de los ataques de Trump. Otras fuentes del partido recalcan que el comunicado de crítica que se hizo cuando Israel vetó la celebración del Domingo de Ramos debería haberse publicado horas antes, aunque es cierto que la cúpula hizo gestiones directamente con el gobierno de Netanyahu para revertir lo que se consideró intolerable. La asunción del error ha llevado a melonisarse, aunque con más moderación, ya que la italiana no ha dudado en entrar en el choque total cuando ha convenido, incluso en crisis diplomáticas como las que existen hoy en día entre Italia y los EUA.

Debate interno

Sea como sea, diversos críticos como el exvicepresidente castellanolleonés Juan García-Gallardo o el actual concejal madrileño y exsecretario general del partido, el expulsado Javier Ortega Smith, intentan aferrarse a contradicciones como la israelí para cargar contra Vox como un partido sujeto a Israel y a veces de los Estados Unidos. Ahora bien, dentro de Vox son cautelosos y tienen contabilizado que la incidencia del fenómeno israelí en el voto es "mínima" –el voto católico antiavortista también es irrisorio, a pesar de que diversos postulados como este forman parte de su ADN.

Cargando
No hay anuncios

Cuando el conflicto entre Israel y Palestina evidenciaba crudamente los ataques del estado hebreo contra pueblos cristianos, prohibiciones de celebraciones religiosas católicas u ofensas a símbolos religiosos cristianos emergía una incomodidad más que latente dentro de Vox, partido que siempre se ha identificado con la tradición católica de España. Lo mismo pasaba con algunas salidas de tono de Donald Trump, con insultos contra España como país o anunciando duras medidas contra el Estado como los aranceles. Vox no lo avalaba, pero lo circunscribía en la defensa de los intereses nacionales de los EE. UU. Aquí ya emergía la vía Giorgia Meloni.

Después de que Vox abandonara Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), el partido de la derecha radical de Meloni en el Parlamento Europeo, para pasarse a Patriotas, rehicieron las relaciones. El año pasado Abascal y la líder italiana se reunieron en Roma y en enero de este año exhibieron sintonía en casa del dirigente español y en un paseo en coche. Ahora es su espejo, al menos en política internacional.