La derecha española se abraza a Israel incluso cuando persigue a los católicos
El PP calla ante el veto el Domingo de Ramos en Tierra Santa, como Aliança Catalana, mientras que Vox sí que se acaba pronunciando
BarcelonaPor primera vez en siglos, los católicos han sido víctimas de un veto total de la policía israelí a la misa del Domingo de Ramos en la basílica del Santo Sepulcro, con la excusa de la seguridad por la guerra en Oriente Medio. Al día siguiente, el ejecutivo de Benjamin Netanyahu tuvo que dar marcha atrás, después de que en el ámbito internacional proliferara una avalancha de críticas, desde los presidentes francés y español, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, pero también en el flanco de la extrema derecha, con la ofensiva de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el mandatario húngaro, Viktor Orbán. Vox respondió por la noche pidiendo explicaciones a Israel –sin la beligerancia de Meloni– pero el PP ha optado por el silencio absoluto, igual que Alianza Catalana –a pesar de que todos ellos se jactan de defender las tradiciones cristianas. A su vez, Junts tampoco se ha querido pronunciar. ¿Qué pasa a la derecha y por qué no alza la voz contra Israel ni siquiera cuando persigue a los católicos?
El PP ha optado por el silencio sobre el tema incluso en las ruedas de prensa: "Tenemos un presidente, que es el presidente del gobierno [español], que no felicita la Navidad pero sí que felicita el Ramadán", respondió este lunes la portavoz en el Senado, Alicia García, que añadió que, con su mensaje en las redes sociales, Sánchez estaba "buscando la redención porque la semana de Pascua, con el desfile de Ábalos y de todos los demás en los juzgados se le convertirá en una semana de penitencia". Cuando se lo repreguntaron, dijo que "ya había contestado". En la misma línea, la portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, ha afirmado en X que "todo le vale" a Sánchez para "sembrar más odio" porque "no defiende a los cristianos". Sin criticar a Israel, el PP solo ha recordado genéricamente una iniciativa suya en la cámara baja en defensa de los cristianos perseguidos. Algo similar a lo que ha hecho el PP catalán cuando su secretario general, Santi Rodríguez, optó en rueda de prensa por "lamentar que se hayan producido estas circunstancias y que esta festividad no se haya podido celebrar con normalidad", si bien "la situación en Oriente Medio tampoco es de normalidad". El PP no ha querido ni tan siquiera ejercer presión.
Sin la beligerancia y la urgencia con que afronta otras situaciones, sí que se pronunció Vox, a quien un sector crítico antisionista encabezado por el exvicepresidente Juan García-Gallardo reprocha una actitud cobarde hacia Israel: "El gobierno israelí tiene que explicar y corregir lo que ha pasado en la iglesia del Santo Sepulcro. Podemos entender que la situación es muy complicada en Jerusalén con el cierre de lugares sagrados de las tres religiones, pero tiene que quedar claro que los cristianos mantienen intacta su libertad religiosa y que se procure su seguridad a pesar de los ataques islamistas", dijo en un comunicado en X la formación. ¿Cómo se gestó el movimiento? Según fuentes del partido consultadas por ARA, a pesar de su alianza con Israel, no podían "ponerse de perfil" en ningún caso. No solo eso, sino que la dirección de Santiago Abascal "habló" con sus aliados israelíes del gobierno encabezado por el Likud y se aseguraron que "harían un comunicado para reconocer el error", como hizo.
La piedra en el zapato
Ahora bien, el eurodiputado de Vox Hermann Tertsch se mantuvo en una actitud radical contradiciendo incluso a Orbán, el principal referente europeo de su partido, diciendo que todo aquello era "una operación de propaganda contra Israel por parte tanto de los enemigos de los cristianos como de los judíos", citando a Sánchez. Él, junto con Juan Carlos Girauta, que ha cobrado de lobbies israelíes como ACOM, son los más sionistas de Vox. Vox no acostumbra a hablar de "tradición judeocristiana", aunque sí lo hacen Netanyahu, Donald Trump y aliados de extrema derecha como Alianza, inspirados por Steve Bannon, gurú del mandatario norteamericano en sus inicios. Pero también desde la derecha tradicional se emplea repetidamente este término, como hace Isabel Díaz Ayuso.
De todas maneras, el hecho de que haya sido Pedro Sánchez el que haya salido a defender a los cristianos confirma que "la derecha española tiene más de un problema porque es ella la que debería haber denunciado esto", según un tótem de la comunicación de la extrema derecha como José Javier Esparza, periodista de El Toro TV, la antigua Intereconomía.
Orriols admira a Netanyahu
La extrema derecha, y en cierta manera el PP, pone el islam en un saco diferenciado respecto al judaísmo y el cristianismo. El invento judeocristiano se ha utilizado para unir el cristianismo y el judaísmo bajo los intereses comunes del paraguas de Occidente en contraposición con el mundo islámico. Ahora bien, las tres religiones monoteístas comparten el tronco abrahámico, es decir, Abraham como profeta común, y el enfrentamiento entre ellas es más bien por razones políticas.
En Cataluña, Aliança también ha callado ante el abuso de Israel, cosa que no es de extrañar por el sionismo que preconiza, hasta con el hecho de que Silvia Orriols ha dicho que "admira" a Netanyahu. Un hecho, sin embargo, que se combina con la defensa de las tradiciones cristianas, de manera parcial. En paralelo, Junts tampoco tiene previsto pronunciarse sobre este asunto públicamente, según fuentes consultadas. Hay que recordar que el conflicto entre Israel y Palestina provoca división en el partido, dado que hay una parte que es sionista, pero un sector mayoritario ha condenado el "genocidio" de Israel –incluso la dirección nacional– a pesar del rechazo a este término por parte del jefe de la sectorial de internacional.