Barcelona

La 'chimenea': el fenómeno que podría explicar el socavón de la L9

Los expertos avisan que el tramo actual de la obra es uno de los más delicados

09/07/2026

BarcelonaPasadas 48 horas de el socavón que las obras de la L9 abrieron en el barrio de Sant Gervasi - la Bonanova, sigue siendo una incógnita qué pasó exactamente para que de repente el suelo se abriera. Mientras equipos de los bomberos inspeccionan uno por uno los 93 pisos afectados para comprobar que no hay nuevos movimientos, también se investigan las causas del incidente que ha obligado a desalojar ocho bloques como mínimo hasta el sábado. Entre los expertos también hay debate sobre cómo ha podido pasar. Y apuntan a una hipótesis principal: que, por alguna incidencia, la tuneladora haya generado lo que se conoce como una chimenea.

Para explicar en qué consiste este fenómeno –uno de los mayores sustos en este tipo de obras con tuneladora–, hay que tener en cuenta algunas particularidades del subsuelo de Barcelona –muy heterogéneo en comparación con otras ciudades–, y más concretamente de la zona donde se produjo el socavón. Hablan de ello el catedrático de geología estructural de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la UB Josep Anton Muñoz y Albert Ventayol, miembro del Observatorio del Georriesgo del Colegio de Geología de Catalunya. Además, ambos participaron en los sondeos y la interpretación geológica de los informes que se hicieron sobre el trazado de la L9 ya hace veinte años.

Cargando
No hay anuncios

Tanto Muñoz como Ventayol subrayan que el cambio de la tipología de las rocas en el subsuelo que se produce en esta zona de la ciudad es clave. "La tuneladora venía atravesando desde Mandri rocas graníticas duras o muy duras. Y en cambio aquí, a través de una falla, ha penetrado en unas pizarras negras, que forman una roca mucho más blanda", explica Ventayol. El cambio de material implica también hacer ajustes en el sistema de funcionamiento de la tuneladora. "Si vas en roca dura y de golpe entras en una zona muy débil, puede fluir y producir este movimiento de tierras", apunta Muñoz.

Es aquí donde los dos geólogos apuntan a la chimenea como la hipótesis más probable detrás del socavón. Se trata de un fenómeno que ocurre cuando, por algún motivo, la tuneladora empieza a tragarse más tierra de la necesaria y se acaba creando un hueco sobre la máquina. "Se forma una cavidad justo encima de donde pasa la tuneladora, y crece verticalmente hacia arriba –de ahí el nombre de chimenea–. Si llega a la superficie, es cuando se produce el socavón", relata Muñoz.

Cargando
No hay anuncios

En este caso, apuntan ambos, que el movimiento de tierras llegue a la superficie puede tener que ver con el hecho de que en la zona pasaba el Torrent de Cal Almirall. "Esto puede hacer que parte de los terrenos superiores sean sedimentos –más blandos– y, por lo tanto, sea más fácil que se produzcan movimientos, lo que puede contribuir al socavón si hay algún problema en la zona inferior", remarca Muñoz.

Incertidumbre sobre la situación del terreno

Más allá del origen exacto del socavón, Muñoz y Ventayol destacan otra de las incógnitas que consideran relevantes. En qué situación ha quedado el terreno entre el agujero que se tragó el lavabo de la pizzería Verona y su origen. Remarcan que, aunque el socavón solo tiene 4 metros de profundidad, su origen está 36 metros más abajo, ya que el túnel se construye a 40 metros de profundidad. "El tema básico es qué pasa entre el socavón en superficie y los 40 metros de profundidad", sostiene Muñoz.

Cargando
No hay anuncios

Aunque ambos geólogos entienden que desde el punto de vista de los ingenieros la prioridad era estabilizar inmediatamente el terreno para que los edificios no sufran daños estructurales, y que por eso se rellenó de hormigón, lamentan que no haya habido la posibilidad de analizar a fondo el agujero antes de taparlo. "Actuar poniendo cemento seguramente es la mejor solución, pero no te permite entender el fenómeno", recalca Muñoz.

Cargando
No hay anuncios

En cuanto a las dudas que pueda generar el suceso de esta semana sobre la seguridad de la obra, Ventayol subraya que "el método constructivo con una tuneladora es el método de construcción de túneles más seguro que existe". Recuerda que siempre que se excava un túnel de estas características se hace con un monitoreo intensivo de los edificios y de las calles, y opina, además, que el susto de estos días hará que la Generalitat sea todavía "más cuidadosa".

El geólogo explica que, en el camino hasta llegar a la estación de Lesseps –unos 500 metros para conectar definitivamente la L9–, la tuneladora continuará atravesando pizarras y quizás alguna caliza más dura "un poco antes de llegar a Lesseps". Subraya que, como decían los informes que hicieron ya hace veinte años, la tuneladora ha comenzado desde hace semanas la zona "más delicada" del recorrido por la transición entre tipos de roca. "Hasta ahora ha sido fácil", remacha Muñoz, que expone que al entrar en una zona de fallas –el reto más inmediato de la tuneladora será la falla del Putxet– y con materiales más heterogéneos y blandos hay "más propensión a colapsar".