Barcelona

Ciudades catalanas a prueba de temporales: ¿qué se ha hecho y qué queda por hacer?

Barcelona busca vías para mejorar su resistencia a aguaceros como los de los últimos días

11/10/2026 - 08:03 h.

BarcelonaEl temporal de esta semana pasada ha puesto a prueba la resiliencia de ciudades como Barcelona. Entre los días 3 y 6 de octubre, la capital catalana ha registrado 213 litros por metro cuadrado, un tercio de la lluvia que acostumbra a recoger en todo un año. Los aguaceros han llevado al límite los sistemas de drenaje de la ciudad, y han puesto sobre la mesa una pregunta clave: ¿están preparadas las grandes ciudades para un nuevo modelo de tormentas más agresivas? ¿Qué hacen y qué pueden hacer para protegerse?

En el caso de Barcelona, desde los años 90 la apuesta ha sido por mejorar el sistema de alcantarillado para minimizar los ríos de agua corriente por las calles. En este objetivo han jugado un papel clave los quince depósitos pluviales que hay en la ciudad, una red que se ha reforzado y que ha continuado creciendo en los últimos años. Actualmente, en conjunto tienen capacidad para retener cerca de 470.000 metros cúbicos. Y, sin embargo, las tormentas de los últimos días han estado a punto de desbordarlos.

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"En Diagonal con Villarroel el agua se quedó a solo 23 centímetros de desbordarse, y en ronda Sant Pau con Paral·lel, a solo 30 cm", explica Alejandro Ortiz, director general de BCASA, la empresa pública del Ayuntamiento de Barcelona que gestiona el ciclo del agua en la ciudad. "Fueron días de sufrimiento y de no dormir", añade. En total, los depósitos se llenaron y vaciaron dos veces y media.

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Todo ello ayudó a minimizar en buena parte de la ciudad las imágenes de calles inundadas que hasta hace no tanto eran habituales, por ejemplo, en la avenida del Paral·lel. Ha ayudado el estreno del nuevo colector de Vilà i Vilà, que después de años de obras ha entrado en funcionamiento para evitar que esta avenida recogiera los excedentes de agua de la cuenca Diagonal-Barceloneta, una de las más exigidas de la red de alcantarillado.

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"Barcelona es una ciudad cada vez más resiliente a los efectos de la emergencia climática", defiende la primera teniente de alcalde de la ciudad, Laia Bonet. Sin embargo, admite que el contexto de emergencia climática obliga a "acelerar las inversiones". En este sentido, enumera algunos de los futuros depósitos que ya están construyéndose —como el de Prim— o proyectándose, como los de la Sagrera, Vallcarca y Bac de Roda. El horizonte es hacer 29 más.

Hacia una "ciudad esponja"

El profesor de geografía de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) David Sauri avisa que los depósitos son una herramienta clave, pero no pueden ser la única. "Gran parte de la lluvia que recogeremos en un año vendrá de episodios intensos como los de los últimos días. El reto es gestionarlo para que esta agua se pueda aprovechar", sostiene. Por eso, defiende que el urbanismo debe avanzar hacia un modelo de "ciudad esponja".

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¿Qué quiere decir esto? Sauri lo explica de manera gráfica. Ahora el agua que almacenan los depósitos pluviales acaba yendo a parar al alcantarillado y se pierde en el mar, y hay que favorecer que antes de ir a la red de alcantarillado sea el terreno el que la absorba y tenga reservas para poder soltarla cuando convenga. Para conseguirlo, el camino es intensificar el verde.

Esta es otra de las estrategias que intentan seguir ciudades como Barcelona, con lo que se han llamado sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS). Una categoría que incluye parterres, alcorques o pavimentos permeables que dejan que la lluvia se infiltre en la tierra en lugar de colapsar el alcantarillado. En esta clasificación también están los jardines inundables, grandes zonas verdes previstas para que puedan quedar anegados de agua durante unos días y ayuden a retener la lluvia.

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Sauri apunta que en una ciudad tan densa como Barcelona es difícil encontrar suelo donde poder hacer este tipo de proyectos, pero remarca que en el Estado hay casos de éxito como el parque de Marjal, en Alicante, donde la confluencia de torrentes había causado estragos en el pasado y que ahora es una gran zona verde inundable. En la capital catalana, a pequeña escala, también está el parque de las Trece Rosas, en la Marina del Prat Vermell, que tiene esta función.

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"Pasamos de la ciudad dura con asfalto impermeable a reproducir, en plena ciudad, soluciones que emulan la naturaleza, que nos previenen inundaciones, que recargan los acuíferos y que reverdecen y refrescan nuestras calles”, resume Bonet. La teniente subraya que actualmente en Barcelona hay 104 espacios SUDS que, sumados, llegan a las 17,3 hectáreas, el equivalente a catorce manzanas del Eixample.

Planes para los barrios de montaña

Las lluvias torrenciales de los últimos días, sin embargo, han demostrado que los depósitos pluviales y los SUDS no son, por ahora, suficientes para proteger los barrios de montaña, donde se han producido los principales estragos. Alejandro Ortiz explica que se está trabajando en una estrategia de protección de los barrios de montaña que minimice el riesgo de que las lluvias torrenciales causen inundaciones y desperfectos en zonas urbanizadas.

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Sobre la mesa, dice, hay proyectos para crear en la sierra de Collserola algunas balsas de laminación que actúen como pequeños embalses escalonados y que ayuden a frenar la velocidad del agua y a minimizar los arrastres. Un sistema que ayude a evitar episodios como el que se ha vivido estos días en la Font del Gos, donde la riada ha dañado dos casas y obligó a desalojar a seis familias en barca de madrugada.

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A pesar de todas las intervenciones ya hechas y en marcha, Ortiz remarca que siempre habrá un nivel de lluvia en el que no se podrá hacer nada y el agua inundará algunos espacios. Apunta que una línea de trabajo es la de detectar qué zonas se inundarán y hacer en ellas, al estilo de Alicante, parques donde el agua pueda quedar retenida. También destaca la necesidad de sensorizar más la ciudad para tener antes datos de qué calles se están llenando de agua y dónde hay que cortar. También en la ronda de Dalt, que estas semanas ha sido uno de los puntos débiles y que, apunta, podría utilizarse en caso extremo como depósito pluvial si se corta el tráfico a tiempo en un momento de aguaceros.