Collboni quiere eliminar los cruceros de escala en Barcelona en los próximos años
El alcalde propondrá subir al máximo la tasa turística a este tipo de cruceros y pedirá al Gobierno subir el tope
BarcelonaMás presión sobre los cruceros que no tienen Barcelona como puerto base y solo hacen escala. El alcalde de la capital catalana, Jaume Collboni, ha anunciado este miércoles que tiene como objetivo que en los próximos años este tipo de oferta no exista en la ciudad y que solo atraquen en el puerto de Barcelona embarcaciones que tengan la capital catalana como puerto base. En una entrevista a Betevé, ha dicho que su "determinación" es "reducir a cero las escalas de cruceros" en los próximos años. "Tenemos que empezar a tomar decisiones valientes y muy claras en este sentido", ha dicho.
De momento, Collboni ha explicado que propondrá en las próximas ordenanzas fiscales subir al máximo el recargo turístico a los pasajeros de este tipo de embarcaciones. Esto quiere decir que los cruceristas de paso deberían pagar hasta 14 euros por persona y noche, sumando los seis euros de tasa turística que han de pagar más los ocho que, como máximo, puede poner de recargo Barcelona. El alcalde, sin embargo, ha ido más allá y ha asegurado que ha abierto conversaciones también con la Generalitat para eliminar el tope del recargo para poder incrementar aún más el impuesto para este tipo de embarcaciones.
El alcalde ha justificado esta política por el alto impacto que este tipo de cruceros tienen sobre la ciudad, ya que "hacen una ocupación muy intensiva del espacio público sobre todo en distritos como Ciutat Vella o el Eixample" sin pernoctar en los alojamientos de la ciudad –hacen noche en el barco– ni prácticamente consumir.
El anuncio de Collboni llega después de que hace prácticamente un año el Ayuntamiento llegara a un acuerdo con el Puerto para reducir las terminales de cruceros de las siete actuales a solo cinco antes de 2030. Una medida que, según los cálculos del consistorio, implica que en cinco años la capacidad máxima del puerto si todas las terminales trabajaran a pleno rendimiento sería de 31.000 cruceristas en un mismo momento, mientras que sin la reducción de estaciones esta cifra crecería hasta los 37.000.
El aviso del Puerto
Ahora la nueva apuesta del alcalde para eliminar los cruceros de paso hace avizorar una nueva disputa con el Puerto. El pasado julio el presidente de la infraestructura, José Alberto Carbonell, admitió que la reducción de terminales debía ayudar a reducir el porcentaje de cruceros que solo hacen estancias muy cortas en la ciudad. Advirtió, sin embargo, que "Barcelona no es Miami" y que, por tanto, no puede aspirar a un 100% de cruceros de puerto base, que es lo que ahora plantea Collboni.
El alcalde ha enmarcado la ofensiva contra los cruceros de escala en la apuesta para que "el turismo esté al servicio de la ciudad y no la ciudad al servicio del turismo", y que eso implica "poner límites y tomar decisiones". "Barcelona está tomando decisiones que nadie está tomando", ha presumido Collboni, que ha incluido entre estas medidas el anuncio de eliminar todos los pisos turísticos de la ciudad en el año 2028.