El ejército que hace posible el Tour: "Somos responsables de una parte de la competición"

Miles de aficionados y veteranos del voluntariado se implican en el paso de la carrera por Cataluña, que arranca el sábado en Barcelona

BarcelonaCuando Lluís Pascual empezó a ir en bicicleta dice que era prácticamente el único y que tenía que hacer 100 kilómetros para cruzarse con otro ciclista. Por eso ahora que tiene 75 años le hace tanta ilusión ver que las carreteras y las pistas catalanas están llenas hasta los topes de bicicletas, una de sus grandes aficiones que, además, comparte con su hermano Francesc. Juntos han pedaleado palmo a palmo todos los Pirineos, los Alpes y han hecho tres veces la excursión Taradell-Roma, una cada 25 años, la última en 2025. Cada año esperan con ansias la celebración del Tour de Francia, que han visto pasar por La Seu d'Urgell, Sort y, cuando eran más jóvenes, Tona. Pero nunca habrían imaginado que pasaría por su pueblo y cuando lo supieron no dudaron en apuntarse como voluntarios. "Nos han asignado un trozo de calle que tendremos que vigilar. Somos responsables de una parte del Tour", dice emocionado Lluís.

El Govern informó en junio que habían recibido más de 7.000 solicitudes de voluntariado para las tres etapas en Cataluña. "La cifra de inscritos ha superado las expectativas: el Tour genera ilusión y compromiso en toda Cataluña, y muestra al mundo la vocación altruista y de servicio que forma parte del ADN de los catalanes", afirmó el conseller de Deportes, Berni Álvarez. La competición arranca el sábado en Barcelona con una contrarreloj por equipos y un recorrido por los lugares más icónicos de la ciudad, desde el frente marítimo hasta Montjuïc. La segunda sale el domingo de Tarragona y llega a Barcelona en un recorrido de 178 km por municipios como Torredembarra, Sitges o El Garraf, y el lunes la etapa comienza en Granollers y pasa por Centelles, Vic y Ripoll hasta llegar a los Pirineos. Lluís y Francesc tendrán que vigilar que nadie moleste a los ciclistas ni ocupe la carretera a la altura de Taradell. "Tendremos que estar muy atentos, controlar que no se nos escape nada. Las otras veces hemos ido de público, era diferente, esta vez nos sentimos responsables, no podemos despistarnos", dice convencido.

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Los hermanos son miembros fundadores de la Unión Ciclista y el Centro Excursionista de Taradell. Lluís explica que les gusta participar y organizar actividades, por eso viven con ganas e ilusión su primer Tour como voluntarios. Reconoce que sin la pasión por la bicicleta la relación con su hermano sería diferente, porque siempre que salen de excursión hablan durante horas y se ven más a menudo con la excusa de ir a pedalear. "Es bonito porque normalmente si el padre va en bici, el hijo también suele tener afición, y a nosotros nos ha unido como hermanos", explica.

Aunque no son tan aficionados al ciclismo como los hermanos de Taradell, Pedro e Ivette Sans son padre e hija y también se han presentado como voluntarios. Tienen un hostal rural en Sant Martí de Centelles y el Tour pasará por delante. Ya hace días que tienen clientes que están haciendo las etapas de la carrera antes de que comience –la mayoría franceses– y lo tienen prácticamente lleno para este fin de semana. Para ellos el paso del Tour es una buena noticia porque creen que tendrán buenas cifras de ocupación todo el verano. "Estoy muy contenta y a mi padre también le hace ilusión, es una manera de salir al mapa porque somos un pueblo pequeño y no se nos conoce", dice Ivette.

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Además de proteger a los ciclistas y procurar que nadie ocupe la carretera, padre e hija tienen una sorpresa pensada para el lunes. Como esta semana tienen que segar, recoger y embalar la paja del campo que tienen en el hostal, harán balas redondas y cuadradas para colocarlas de manera que se vea una bicicleta gigante desde el cielo. Así, cuando pase el helicóptero del Tour se verá por todo el mundo, explica contenta.

Ver de cerca los ídolos

No todo el mundo que se presenta voluntario, sin embargo, lo hace aprovechando que el Tour pasa cerca de su casa. Es el caso de Juan Zubioca, de Navarra, que ha venido especialmente a Barcelona para vivir de primera mano su primer Tour. Tiene muchas ganas. Estará en un tramo cerca de la Sagrada Familia el sábado y en Montjuïc el domingo. Eso sí, espera que a los voluntarios les den algún obsequio para recordar su participación en el Tour y admite que le gustaría mucho conocer a Tadej Pogacar, vigente campeón de la competición y el favorito para ganar este año, que podría igualar el récord histórico de victorias del Tour de Francia. "Seguramente es imposible, pero si conozco a otros corredores les pediré una gorra del equipo", explica Zubioca.

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También es el primer Tour para Pilar Moreno, que, en cambio, es una habitual en otras competiciones deportivas que se celebran en Barcelona. Por ejemplo, hace 30 años que es voluntaria en la Maratón de Barcelona y ha ayudado en diversos triatlones, carreras de montaña y torneos deportivos de disciplinas muy diversas. Después del Tour, de hecho, irá a dar apoyo a Banyoles, que acogerá el campeonato europeo de triatlón. "Me gustaría que todo el mundo disfrutara del espectáculo y que las personas que vengan a vivirlo en directo animen al máximo a los ciclistas", dice Pilar, que explica que siempre ha estado vinculada al deporte y que hacer de voluntaria es una manera de participar posible para todas las personas que no son deportistas de élite.

La emoción de los voluntarios del Tour