Barcelona

La rehabilitación de los bloques con aluminosis del Besòs va por largo

El gobierno municipal fija un horizonte de cuatro mandatos para completar las obras

BarcelonaTres años y medio después de empezar las inspecciones, el Ayuntamiento de Barcelona ha presentado este viernes el informe sobre el examen realizado aparte de los edificios del barrio del Besòs-Maresme que se sospechaba que podían sufrir daños estructurales y estar afectados por aluminosis. Tras analizar 45 comunidades con 1.008 viviendas, la conclusión del Ayuntamiento es que es prioritario actuar en 1.251 pisos, repartidos en dos niveles en función de la urgencia. Sin embargo, la intervención va por largo. Según ha explicado este viernes el concejal del distrito, David Escudé, durante este mandato sólo se rehabilitarán 204 pisos de 10 bloques que ya estaban previstos en la prueba piloto que se aprobó en verano de 2021 pero que por ahora ha tenido resultados escasos. El resto tendrán que esperar.

Así, descontados estos 204 pisos que se quieren tener rehabilitados antes de 2027, los otros se han dividido en dos fases en función del nivel de prioridad que ha fijado el análisis del Instituto Municipal de Urbanismo (IMU). En un nivel de prioridad 1, el Ayuntamiento sitúa 693 viviendas repartidas en 38 escaleras y que tendrían daños estructurales "graves" o "muy graves", donde ya se han tenido que adoptar medidas cautelares durante las inspecciones -algunas se han ha tenido que apuntalar y en otros ha sido necesario proteger balcones para evitar desprendimientos- o donde se ha detectado "cemento aluminoso que requiere una actuación prioritaria". Sin embargo, no será hasta el próximo mandato –entre 2027 y 2031– cuando se intervendrá físicamente. Este mandato, eso sí, se iniciarán los trámites administrativos para tenerlo todo a punto para el próximo.

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Para más adelante aún quedarán las viviendas catalogadas como de "nivel de prioridad 2", unos 354 pisos más, repartidos en 13 comunidades de vecinos. En estos casos, los defectos detectados no son estructurales, pero sí se consideran "graves o muy graves" y afectan a fachadas, cubiertas o instalaciones del edificio. La fecha de actuación sobre estos inmuebles es una incógnita.

En cuanto a los pisos que sí se arreglarán este mandato y que estaban previstos en el plan piloto de recuperación del barrio que se hizo en paralelo a las inspecciones, el Ayuntamiento ya ha completado la rehabilitación de un edificio en el número 11 de la calle Messina. La previsión es que entre abril y verano de este año empiecen las obras de otros cuatro edificios, y que los trabajos de las cinco fincas restantes de la prueba piloto –que afectaba a una decena de bloques– se puedan llevar a cabo dentro de ese mandato. El presupuesto de esta primera fase es de 10 millones de euros, de los que el Ayuntamiento aporta dos terceras partes y el resto se financian entre los Fondos Next Generation –un 25%– y las comunidades de vecinos.

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El barrio del Besòs, ubicado en el área que delimitan las calles Llull, rambla Prim, Bernat Metge y el término municipal de Sant Adrià de Besòs, es una de las más vulnerables de la ciudad, ya que agrupa algunas de las calles con menos renta per cápita de la ciudad.

Una "regeneración universal"

El retraso en la rehabilitación de este barrio ha suscitado críticas de los vecinos y también de la oposición. Hace unas semanas Junts, Barcelona en Comú y Esquerra unieron esfuerzos para forzar una comisión extraordinaria de Urbanismo para hablar del plan de regeneración urbana, ya que denunciaban que el gobierno de Jaume Collboni le había "paralizado". En declaraciones a los medios, David Escudé pidió a los grupos "no alimentar ciertos miedos" y defendió "trabajar en silencio junto a los vecinos" para realizar la transformación necesaria del Besòs-Maresme.

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A pesar de explicar que buscarán fórmulas para acelerar los trabajos, Escudé ha subrayado que se necesitan cuatro mandatos –16 años– para poder completar una "regeneración universal" del barrio del Besòs-Maresme. Teniendo en cuenta que el proyecto nace en el anterior mandato, aún con el gobierno de Ada Colau –el proyecto se aprobó en verano de 2021–, los trabajos no estarían completados hasta 2037.