Barcelona

Los vecinos de dieciocho pisos desalojados por el agujero de las obras de la L9 no podrán volver a casa hasta 2027

La tuneladora está parada, lo que provocará un retraso de meses en la finalización del túnel de la L9

Las obras en la zona del socavón de la L9 en el barrio del Putxet.
Lola Medina Cirera
28/08/2026 - 20:28 h.
3 min

BarcelonaDieciocho de las familias afectadas por el socavón producido por las obras de la L9 del metro en el barrio del Putxet de Barcelona no podrán volver a casa suya hasta finales de diciembre o principios de enero de 2027. El resto de los vecinos desalojados, correspondientes a quince viviendas, podrán hacerlo a mediados de octubre. En una atención a los medios, el director general de Infraestructuras de Movilidad de la Generalitat, Ramon Ramírez, ha confirmado este viernes que solo se ha autorizado el retorno en una de las cuatro fincas desalojadas, la del número 5 de la calle Teodora Lamadrid.

También hay ocho comercios que continúan cerrados, siete de los cuales deberán esperar hasta principios del año que viene para volver a abrir. Todo ello afecta a los locales y viviendas de las calles Teodora Lamadrid, 3; Rubinstein, 2, y Rubinstein, 4. Es decir, un 20% de las 87 viviendas desalojadas el 7 de julio. "Nos hemos quedado parados", explica Domingo Fínez, propietario de la pizzería Verona, el negocio más afectado por el socavón, de unos ocho metros de largo y cuatro de profundidad en un patio interior. Aun así, después de ver el despliegue de las obras, admite que "tenía pinta de que iba para largo".

Según ha informado el Govern, el retraso del retorno se debe a los trabajos de consolidación del terreno. El calendario también está condicionado por la retirada de la tuneladora. La máquina, encargada de excavar el túnel de la L9, deberá desplazarse unos 20 metros para salir de la vertical de los inmuebles antes de que los vecinos puedan volver a casa. Actualmente, los vecinos de 54 viviendas de cuatro de las ocho fincas afectadas ya tienen autorizado el retorno, mientras todavía hay 33 pendientes. También restan pendientes ocho de los dieciséis comercios afectados.

En cambio, Ramírez ha asegurado que el retraso "no está causado" por la nueva grieta detectada la noche del 29 de julio en la calle Rubinstein. “Después de este mes de muchas horas de inyección de cemento, más o menos podemos hacer una estimación del tiempo que nos llevará primero consolidar todo el terreno”, ha detallado. Aun así, ha estimado que la reparación del edificio del número 2 de la calle Rubinstein requerirá "un proceso de reparación más largo". "Me he puesto muy triste cuando he oído que todavía no pueden volver –explica Fínez–. Somos todos una familia".

Hasta ahora, los afectados podrán regresar a sus viviendas para recuperar algunas pertenencias, pero siempre acompañados de los Bomberos. Además, la Generalitat, conjuntamente con el Institut Català de Finances, les continuará facilitando ayudas económicas, tanto a los vecinos como a los propietarios de comercios, que hace casi dos meses que no pueden abrir. "Todos nos quieren ayudar, están haciendo lo que pueden", añade Fínez. El restaurador celebra que todavía tiene acceso a un crédito de emergencia para los comerciantes, aunque "sigue a la espera" para ver si también le compensan un préstamo que se ha visto obligado a pedir.

Retraso del túnel en Lesseps

La tuneladora encargada de las obras de la L9 continúa parada bajo los edificios, lo que impide reanudar la excavación del túnel. Aun así, Ramírez subraya que, una vez retirada, habrá que completar un estudio sobre las causas del socavón y redefinir las medidas de control y los protocolos previos de seguridad para evitar una nueva sobreexcavación. Por ello, todo apunta a que las obras de la L9 no se reanudarán "hasta dentro de unos meses". Esto hará que el tramo de un kilómetro que queda para completar el túnel, de los cerca de 30 kilómetros previstos, hasta Lesseps tampoco se pueda finalizar según el calendario. Territorio no concreta una nueva fecha para completar las obras.

En cuanto a los vecinos de las cuatro fincas a quienes se les aprobó el retorno a mediados de julio, algunos han optado por no volver a sus viviendas y se están alojando en segundas residencias u hoteles de la zona. "Hay gente que tiene un miedo razonable de volver", explica Ramírez. A este miedo se suman las molestias por el ruido de las obras, que, según el director general de Infraestructuras de Movilidad, continúan activas las 24 horas del día, los siete días de la semana. El ruido, sin embargo, irá disminuyendo, ya que las obras de perforación ya se han completado.

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