El aviso de la UE: la amenaza climática hace peligrar las inversiones en territorios como Valencia
La Comisión exigirá a los estados adaptarse al clima y designar responsables para las catástrofes, pero no aporta financiación propia
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BruselasEuropa se enfrenta a unos pronósticos climáticos incómodos: con las políticas actuales, la temperatura en el mundo subirá 1,5 °C en 2030, unos 2 °C en 2050 y hasta 3 °C en 2100. En el Viejo Continente, donde la velocidad del calentamiento climático es todavía más alta, las temperaturas podrían llegar a los 4 o 5 grados más a finales de siglo. Ante este escenario, la Unión Europea avisa: es necesario pasar de la prevención a la adaptación. Por eso, la Comisión Europea ha presentado este martes una propuesta de ley de resiliencia climática que exigirá a los estados miembros evaluar los riesgos climáticos y adoptar un plan nacional para afrontarlos. Los gobiernos deberán identificar autoridades públicas responsables de cada riesgo climático y deberán designar a un responsable para supervisar el plan. Y detrás de la propuesta hay sobre todo un argumento económico.
El ejecutivo comunitario advierte que si los territorios no están preparados para los efectos del cambio climático, las inversiones evitarán estos territorios. Fuentes comunitarias ponen de ejemplo las lluvias torrenciales que golpearon al País Valenciano. "Las empresas se lo pensarán dos veces antes de invertir en una región como Valencia, o en otras, si no están preparadas para afrontar los efectos del cambio climático", ha afirmado un funcionario comunitario.
Bruselas estima que adaptar el continente a los nuevos retos climáticos costará unos 70.000 millones de euros anuales, pero insiste en que se trata de una inversión. En caso de no hacerlo, los costes provocados por los posibles daños podrían ser entre dos y diez veces superiores. La propuesta, de momento, no aporta financiación propia, sino que vincula la iniciativa a la aprobación del nuevo presupuesto de la UE, que los diversos organismos están negociando.
"La prevención no es un gasto, sino una inversión –ha avisado la vicepresidenta del ejecutivo comunitario y responsable de clima, Teresa Ribera–. Nuestra industria necesita agua previsible, energía estable, infraestructuras fiables [...] Y el capital va allá donde se siente seguro y donde se pueden hacer inversiones. Si no hay resiliencia, la inversión se vuelve más cara, o simplemente se va". Según la Comisión, solo un 25% de las pérdidas por catástrofes naturales en la UE han estado aseguradas.
"El verano de la verdad"
El plan llega después de lo que la UE considera que ha sido "el verano de la verdad" para el continente, en el que se han registrado entre 30.000 y 50.000 muertes prematuras por culpa del calor, según Ribera. El calor y la sequía de este verano, ha estimado, han costado al bloque unos 180.000 millones de euros, el equivalente al 1% del PIB europeo. En total, las pérdidas económicas por fenómenos extremos han sido de unos 50.000 millones de euros al año en los últimos cuatro años, es decir, de 200.000 millones de euros entre el 2022 y el 2025, mientras que en la década de los ochenta eran de unos 8.600 millones anuales.
La ley, que todavía deben debatir los estados miembros y la Eurocámara, pretende ser más eficiente y reducir la carga administrativa de los estados miembros. Así, simplifica los instrumentos de planificación nacionales vigentes fusionándolos en un único plan estratégico nacional, y a la vez pretende garantizar la coherencia y la comparabilidad entre las evaluaciones de la UE y las nacionales.