Colau da marcha atrás en el puerta a puerta: para la segunda fase y retira los cubos de la orgánica

Los restos de comida se recogerán en todo Sant Andreu con buzones con identificación

BarcelonaFreno y marcha atrás. El nuevo sistema de recogida de residuos que se está probando en Sant Andreu sufrirá cambios estructurales, motivados por las quejas de los vecinos. Lo más importante afecta a la recogida orgánica, la "más sensible", según ha explicado el concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia. Los restos de comida dejarán de recogerse tres días a la semana en la puerta de casa y se instalarán buzones y contenedores que los vecinos podrán abrir con tarjetas identificativas para tirar la orgánica el día que quieran y a la hora que quieran. El Ayuntamiento ya ha encargado la fabricación de 15 contenedores inteligentes y 56 buzones más, que, según las previsiones, empezarán a llegar a la ciudad a finales de año. Una vez lleguen los nuevos materiales encargados, se retirarán los cubos de la orgánica y se instalarán los contenedores en las calles que tengan "trama Eixample", es decir, edificios altos con muchos vecinos. Los buzones, en cambio, se instalarán en las calles con aceras anchas y edificios pequeños.

Pero el concejal ha advertido de que el cambio no tiene por qué ser definitivo: con el puerta a puerta se ha conseguido que los residuos orgánicos no superen un 2% de impropios. "Habrá que mantener los estándares", ha avisado. Si con la instalación de más buzones empeorara esta cifra, se podría buscar una nueva modificación.

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La modificación en la recogida de la orgánica tiene una gran importancia porque era uno de los puntos que más molestaban a los vecinos afectados, puesto que solo podían tirar la basura unos días y a unas horas determinadas y, además, provocaban malos olores en las calles porque las bolsas podían estar más de tres horas hasta que las recogía el camión de la basura. De todos modos, Badia no ha querido reconocer ningún error. Según ha dicho, en Catalunya ya hay 600.000 personas que recogen la basura con este sistema, y en el caso de Sant Andreu se ha conseguido el objetivo que se quería: cambiar los hábitos e incrementar el reciclaje. Badia ha explicado que según las previsiones iniciales, cuando el puerta a puerta estuviera desplegado en toda Barcelona un 50% de los vecinos estarían tirando la basura en contenedores inteligentes, un 25% en buzones y un 25% más en cubos. "Es solo este último 25% el que cambia", ha dicho.

Otro cambio en el actual sistema de recogida en Sant Andreu será sobre la recogida del textil sanitario. Hasta ahora los pañales y el textil sanitario se podían tirar en unos buzones siempre que se justificara para qué se usaba el material. Había que explicar, por ejemplo, que en el hogar había un bebé para obtener el llavero que permite abrir el buzón. A partir de ahora las mujeres que lo quieran también podrán pedir el llavero para usarlos cuando tengan que tirar compresas. Paralelamente, también hay un camión itinerante que recoge este tipo de material.

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Los otros desechos, el resto, el plástico y el papel, son las únicas que se seguirán recogiendo en la puerta de casa los días establecidos en cada zona.

Se para la segunda fase

Todos estos cambios obligan a parar la segunda fase del puerta a puerta que se tenía que desplegar en Sant Andreu a partir del 18 de octubre. De hecho, ya hay muchos vecinos que ya han recogido los baldes. Actualmente, en Sant Andreu hay 5.518 viviendas donde ya se recoge la basura con este nuevo sistema y el 18 de octubre se tenía que extender a 7.071 viviendas más. En total, una vez se desplegara la segunda fase este octubre, el puerta a puerta tenía que permitir recoger los desechos de 12.589 familias, es decir, de más de 30.000 vecinos. Una vez el nuevo sistema de recogida funcionara bien en Sant Andreu, se tenía que extender también a Sant Antoni y Horta. Ahora todas estas previsiones caen y quedan sin calendario. "Nos centramos en Sant Andreu", ha insistido Badia cuando los periodistas preguntaban por el resto de barrios.

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Bolsas identificativas en Sarrià

En el otro barrio de Barcelona donde sí que pueden llegar cambios en el puerta a puerta es en Sarrià, donde este sistema funciona desde hace tres años pero sin bolsas identificativas: es decir, el Ayuntamiento no sabe quién tira qué. Actualmente, para fijar la tasa de basura que pagan los ciudadanos, se tiene en cuenta el consumo de agua, pero el objetivo es que se pueda aplicar en función de quién selecciona mejor los desechos. Pero para hacerlo así hay que saber cómo lo hace cada ciudadano. Según ha explicado Badia, en las ordenanzas fiscales del año próximo ya se incluirá este sistema fiscal, que permitirá ahorrar hasta un 20% del coste de la tasa a quien separe debidamente la basura. "Para que los vecinos de Sarrià que ya lo están haciendo se puedan beneficiar de esta bonificación, se abre la puerta a identificar también sus bolsas", ha dicho Badia. Según ha explicado, el cambio ya se ha expuesto en la mesa de seguimiento. Pero de momento tampoco hay calendario.