Absentismo en la universidad: cuatro de cada diez estudiantes de la UAB se saltan clases
El primer informe sobre este fenómeno señala la desmotivación y las condiciones personales y laborales
BarcelonaDesde la irrupción de la pandemia de la covid-19, que alteró el funcionamiento habitual de las clases, la asistencia a las universidades catalanas se ha ido debilitando. Con todo, dado que la educación universitaria no es obligatoria, no hay datos oficiales sobre este tipo de absentismo. Ahora, sin embargo, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha publicado el primer informe elaborado por una universidad pública sobre este fenómeno, que concluye que el 40% de su comunidad estudiantil no asiste a clase en algunas asignaturas.
El estudio, avanzado por 3CatInfo y hecho con la participación de 3.045 personas (2.000 de las cuales alumnos), constata que en los trece centros de la UAB donde se imparten los diferentes estudios de grado, poco más de la mitad de los estudiantes aseguran que asisten prácticamente a todas las clases. En cambio, uno de cada cuatro reconocen saltarse la mitad de las sesiones.
Las impresiones sobre el absentismo, sin embargo, varían en función de si responden alumnos o profesores. Si se les pregunta a los estudiantes, aproximadamente tres de cada cuatro (77%) dicen que asisten como mínimo a seis de cada diez sesiones: el 53,9% afirman que asisten a entre el 80% y el 100% de las clases, mientras que un 23,1% lo hace entre el 60% y el 80%.
Sin embargo, una proporción relevante del alumnado presenta niveles de asistencia bajos o moderados: un 11,2% declara asistir a entre el 40% y el 60% de las clases; un 6,7%, entre el 20% y el 40%, y un 5,1%, a menos del 20%. En conjunto, esto implica que cerca de un 23% del alumnado asiste a menos del 60% de las clases.
Si quienes responden son los profesores, se estima que la asistencia media del colectivo de estudiantes es del 60,7%. Solo un 23,5% del profesorado sitúa el absentismo en niveles bajos (por debajo del 20%), pero casi la mitad de las respuestas (49,4%) indican un absentismo superior al 40%. Dentro de este grupo, un 16,7% señala situaciones especialmente críticas, con más del 60% de absentismo.
Ahora bien, y aunque casi tres de cada cuatro profesores declara que la asistencia es obligatoria en algún formato (teoría, prácticas, laboratorios u otros) en sus asignaturas, de estos solo el 70% aplica realmente algún mecanismo de control. Esto significa que solo el 44% del total del profesorado encuestado utiliza algún sistema para controlar la asistencia de los estudiantes a sus clases.
Factores a tener en cuenta
"La inasistencia ocasional a clase –por motivos de salud y laborales, imprevistos puntuales, etc.– ha existido siempre, pero el objeto del estudio es la inasistencia a las clases por parte de estudiantes que sí que se encuentran en condiciones óptimas para asistir, pero que deciden no hacerlo", explican desde la UAB.
El informe pone de manifiesto que este comportamiento no responde a una única causa, sino que se combinan condicionantes económicos y de salud, incluyendo el bienestar emocional; la necesidad de compatibilizar estudios y trabajo –cuatro de cada diez universitarios trabajan mientras estudian–, las dificultades para acceder al campus, a menudo por los problemas con los servicios de transporte público, así como aspectos relacionados con la falta de motivación con los estudios que cursan. Por ejemplo, la percepción de la poca utilidad de algunas clases. Además, un 19,2% de los estudiantes indica que su familia tiene ingresos bajos, hecho que apunta a situaciones de posible vulnerabilidad económica.
"Este conjunto de factores dibuja un escenario donde la asistencia a clase se ve condicionada por realidades personales y sociales diversas", subraya el informe. A estos factores hay que sumar elementos didácticos y organizativos como las metodologías docentes, los sistemas de evaluación o la organización académica, que desincentivan la asistencia a clase.
El informe constata que, aunque la modalidad de clase magistral continúa siendo predominante, una parte importante del profesorado ya incorpora metodologías más participativas y activas. Con todo, se reclaman más metodologías de enseñanza y aprendizaje "que incrementen la implicación del estudiantado y conecten mejor con sus intereses y expectativas".