Educación

La escuela concertada insta a volver a hacer pruebas de fin de etapa a todos los centros después del fiasco de PISA

La FECC defiende que las pruebas censales también dan información a cada escuela sobre su nivel individual

Alumnos de primaria en un examen de catalán, imagen de archivo.
01/09/2026 - 22:49 h.
3 min

BarcelonaEl fiasco de las pruebas PISA en Cataluña ha hecho resurgir reivindicaciones relacionadas con la evaluación de los alumnos catalanes. Después de que este lunes la consejera de Educación, Esther Niubó, diera explicaciones por el error que ha invalidado los resultados de Cataluña en las pruebas de la OCDE –haber excluido a más alumnos de los permitidos, un fallo del que el Estado dio hasta siete avisos y que, según Niubó, de haberse atendido habrían permitido corregir la situación–, la escuela concertada ha reclamado que las pruebas de final de etapa –las antiguas competencias básicas– se vuelvan a hacer en todos los centros. El objetivo, explican, es suplir en cierta manera el vacío de información que dejará la falta de resultados fiables en las pruebas PISA.

En un comunicado, la Fundació Escola Cristiana de Catalunya (FECC), que agrupa dos tercios de los centros educativos concertados de Cataluña, ha puesto una vez más sobre la mesa la petición de que las pruebas de final de etapa vuelvan a ser censales, en lugar de muestrales. Es decir, que esta evaluación la hagan todas las escuelas e institutos del país. "En un momento en que Cataluña no podrá disponer de unos resultados PISA plenamente comparables con los de ediciones anteriores, tenemos las pruebas de competencias básicas, y es necesario preservar las herramientas de evaluación que ofrecen continuidad y permiten seguir la evolución de los resultados educativos a lo largo del tiempo", ha defendido la secretaria general de la FECC, Meritxell Ruiz. De hecho, fuentes de la Fundación explican que ya han hecho esta petición al departamento en otras ocasiones, pero que ahora la ven aún más necesaria.

El departamento de Educación comunicó a finales del año pasado que las pruebas de final de etapa, que hasta ese momento hacían todos los alumnos de 6º de primaria y de 4º de ESO, dejarían de ser censales y, en lugar de ello, se harían únicamente en una sesentena de centros que se escogerían "de forma aleatoria con estándares de representatividad, es decir, con criterios científicos según estratos de nivel de complejidad de centro, titularidad y tamaño del centro". Tanto el Govern como la recién estrenada Agència d'Avaluació i Prospectiva de l'Educació –el órgano que sustituye al extinto Consell Superior d'Avaluació y que no estaba en activo cuando tuvieron lugar los errores en las muestras PISA– justificaron que el cambio de criterio se hacía para "poder introducir aspectos de anclaje y cuestiones de rigor, representatividad y fiabilidad científica y estadística". 

A grandes rasgos explicaron que, científicamente, para conocer el nivel de los alumnos catalanes es suficiente hacer las pruebas con una muestra cuidadosa de los centros –tal como hace la OCDE en todo el mundo con las pruebas PISA– y, por lo tanto, no es necesario que todas las escuelas e institutos del país hagan los exámenes para poder tener unos resultados fiables. Unas pruebas que sindicatos y docentes insistían en que también les quitaban mucho tiempo.

Información para los centros

Desde la FECC, sin embargo, defienden que, más allá del nivel general de los alumnos del país, estas pruebas también servían a los directores y docentes de los centros para saber en qué punto se encontraban sus alumnos al final de la primaria y de la ESO, tanto en el ámbito académico como en comparación con el resto de escuelas e institutos del país. "Estas evaluaciones proporcionan a cada centro información rigurosa y útil para orientar los planes de mejora, reforzar los aprendizajes de los alumnos y tomar decisiones pedagógicas basadas en datos objetivos", insisten desde la institución.

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