Hablan los docentes que han votado 'no' al acuerdo: “Necesitamos un cambio de modelo, y esto no lo arregla el sueldo”

Diversos maestros y profesores explican a ARA por qué están en contra del pacto con Educación

05/06/2026

Barcelona“Necesitamos un cambio de modelo, y esto no lo arregla un aumento de sueldo”. La frase la dice Albert, que hace doce años que es profesor en un instituto de Barcelona, pero la idea la repiten también Jordi, Blanca y Laura, todos ellos docentes de centros públicos. Los cuatro también denuncian que se está intentando poner "parches" en lugar de abordar los problemas de fondo. "Quizás la USTEC se ha distanciado de la gente y no nos ha entendido", admite Laura ante el hecho de que el sindicato mayoritario apostara por el sí en un acuerdo que han rechazado el 65% de los docentes del sistema público.

Ante la pregunta de por qué ha votado que no, Blanca, de Manresa, es muy clara: "El acuerdo era una trampa del Gobierno. Estos dineros de más no solucionan los problemas del día a día en el aula. No puede ser que la sociedad piense que solo queremos el sueldo". "Estoy muy contenta de que haya ganado el no", celebra, aunque reconoce que le ha sorprendido el resultado de la votación. La presuposición de que todo era una cuestión de sueldo también indigna a Jordi, docente de un instituto de Barcelona. "Cuando hablamos entre nosotros después de salir de una clase imposible en lo que menos piensas es en el sueldo. Todos sacrificarían una parte del sueldo para tener un poco más de paz dentro del aula", detalla. Él hace ocho años que es docente.

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Más allá de si era por el sueldo o no, el motivo por el cual se manifestaban, Laura, de Vilanova del Camí, explica que el problema de fondo es que "el mundo ha cambiado mucho y nos piden que hagamos frente a muchos más desafíos con las mismas manos". En este sentido, recuerda que a efectos prácticos, las 6.400 dotaciones que incluye el acuerdo que rechaza supondrían "una persona y media más por centro". "Es un parche que no soluciona nada", critica. Además, también denuncia que "todo se pide en la escuela". "Tienes alumnado mucho más diverso, con muchas más necesidades, y el Gobierno te dice que tiene que aprobar y que si no aprueba es culpa tuya", lamenta.

Tanto Blanca como Laura y Jordi también apuntan a problemas de formación y de guía. "Nos encontramos que tenemos que ir de colonias con un adolescente con diabetes y tenemos que controlárselo cada hora, y que la enfermera del CAP nos enseñe qué hacer si tiene una crisis. Nosotros lo hacemos, pero no sé si es mi trabajo y no creo que tenga la preparación para hacerlo. Aparte de que tengo 20 alumnos más por quienes estar", ejemplifica Blanca. En este sentido, Laura también explica que se pasa "más tiempo haciendo de policía que enseñando" y que les faltan manos y formación para hacer frente a alumnos disruptivos y con necesidades educativas especiales dentro de una misma aula. De hecho, los cuatro docentes alertan que la escuela inclusiva sobre el papel "está muy bien" y la defienden, pero que no es una realidad en el aula.

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"No sabemos cómo evaluar"

Jordi habla de falta de claridad en las leyes educativas y los currículos. "Vas a los documentos de referencia y no entiendes cómo tienes que evaluar. No puedes tener unos criterios de evaluación que son 15 subordinadas pegadas una detrás de la otra. Esto es imposible de evaluar en una sola actividad", critica. Explica que aquí hay que sumar un cambio metodológico y de la mirada de la enseñanza que no se está sabiendo transmitir a las aulas y que deja a los docentes solos. "Tenemos un problema gordo: no entendemos exactamente qué se nos pide y qué tenemos que hacer", insiste. Por eso pide que el departamento haga una "propuesta muy barata": que cree unas programaciones con unos criterios ya predefinidos y actividades que sean el punto de partida para todos, porque después se puedan adaptar a cada situación dentro de la autonomía de centro.

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Más allá de estos aspectos, Jordi y Albert también advierten de otros problemas. "Te puedo decir, por ejemplo, que esta semana ha habido aulas a 37 grados, y que en mi centro hace cuatro meses que esperamos que nos cambien un grifo roto", dice Albert. Y Jordi añade: "Y aquí te sumo que hay alumnos que tardan un año en tener un diagnóstico de los equipos de psicopedagogos porque no llegan a todo".