Servicios sociales

Huelga en los servicios sociales de Barcelona: "No podemos atender a la ciudadanía en plenas condiciones"

Los profesionales convocados por sindicatos minoritarios denuncian que el nuevo convenio laboral precariza aún más el sector

BarcelonaLos trabajadores de atención directa a la ciudadanía del Ayuntamiento de Barcelona han salido a la calle en otra jornada de huelga que ha provocado que los servicios sociales básicos, de atención a la violencia directa y las bibliotecas funcionaran este martes a medio gas. En el punto de mira de los manifestantes está la negativa a aceptar el nuevo convenio laboral que el consistorio ha firmado con los sindicatos CCOO, UGT y CSIF porque consideran que supone una "pérdida de derechos de los profesionales" de este sector y, a su vez, impacta "en la calidad de los servicios y los derechos de la ciudadanía". El consistorio ha minimizado la repercusión del paro y ha indicado que a las 10 de la mañana solo un 3,8% de los 13.000 trabajadores habían secundado la convocatoria.

La protesta ha sido convocada por los sindicatos minoritarios CGT, ABACOS y la Intersindical, que creen que el convenio agrava aún más la situación laboral de los profesionales del Instituto Municipal de Servicios Sociales, de la Oficina de Atención a la Ciudadanía y de los servicios SARA de atención a mujeres víctimas de violencia machista. A la convocatoria se ha añadido también la plantilla de las bibliotecas. En la marcha por el centro de la ciudad han cantado consignas contra la precarización y la sobrecarga de trabajos, ya que denuncian que cada vez tienen que atender un número más elevado de casos y con más complejidad. Desde febrero estos profesionales de atención directa han hecho paros parciales cada jueves, y en marzo ya hicieron otro paro de 24 horas.

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"El sector social somos los que hemos quedado más al descubierto con el nuevo convenio, somos la hermana pobre del Ayuntamiento", denuncian dos trabajadoras sociales, pancarta en mano. Aseguran que se encuentran con ciudadanos que cada vez tienen más dificultades en su día a día y que lejos de poderles ofrecer soluciones los servicios sociales solo tienen capacidad de poner "parches", porque se encuentran al límite tanto de personal como de recursos y soluciones. "Las trabajadoras sociales tenemos 80 familias para atender, así que es imposible poder hacer un seguimiento", explica otra profesional, que también pone sobre la mesa que gran parte de la jornada laboral la tiene que dedicar a "protocolos e informes". "En la práctica las trabajadoras somos más gestoras que trabajadoras sociales", dicen.

Fernando, otro trabajador social, explica que la saturación en los servicios sociales provoca que la ciudadanía con necesidades urgentes tenga que esperar demasiado para conseguir una solución eficiente. Esto, insiste, provoca "malestar y desgaste emocional", sobre todo cuando se pide una vivienda o prestaciones económicas para pagar una habitación de alquiler. "No podemos atender a la ciudadanía en plenas condiciones", lamenta.