"La inclusión de personas con discapacidad comienza cuando dejamos de dar por hecho qué necesitan"
Georgina Domínguez trabaja con personas con discapacidad intelectual en Aura Fundació y acaba de publicar 'Lila y Lola, la sabana', un cuento infantil donde ha querido transmitir los valores que defiende cada día en su trabajo
Georgina Domínguez (Sant Cugat del Vallès, 1999) empezó trabajando con niños y adolescentes en riesgo de exclusión social en un centro abierto de Barcelona, pero pronto se dio cuenta de que aquello que realmente le despertaba interés eran las personas con necesidades especiales. Primero en Dinamarca, donde trabajó con dos perfiles con Trastorno del Espectro Autista (TEA), y más tarde en Cataluña, comprendió que a menudo es la sociedad la que no está adaptada a los diferentes ritmos y maneras de ser: "Hay mucha gente que es invisible", sentencia. La experiencia profesional –y también la personal– la ha acabado llevando a Aura Fundació, donde acompaña a personas con discapacidad intelectual en el proceso de inclusión social y laboral y, en paralelo, trabaja en pisos con estas personas para prepararlas para una vida independiente.
Graduada en Educación Social y especializada en dificultades del aprendizaje y trastornos del lenguaje, Domínguez rechaza la idea de tratar a las personas con discapacidad como un colectivo homogéneo. Insiste en que cada persona es diferente: "Influye la edad, el género, las experiencias vitales, el ritmo de cada uno y el tipo de discapacidad", detalla. Por esta razón, defiende que el acompañamiento debe partir de la escucha y la adaptación, nunca del prejuicio.
Lo que más ha aprendido como formadora y profesional de Aura Fundació es a "valorar y relativizar". Explica que su trabajo la obliga a autorregularse constantemente porque "tiene un impacto emocional muy fuerte en la vida de las otras personas". A pesar del vínculo cercano que crea con las personas que acompaña, señala que es necesario establecer unos objetivos profesionales claros para mantener una distancia saludable. Por ello considera que, más allá de la formación, es imprescindible tener "sentido común, mucha vocación y sensibilidad".
Cuando habla de inclusión social, la santcugatenca se muestra crítica con el discurso institucional. Considera que hay mucha gente que habla de inclusión sin convivir realmente con las personas que sufren la exclusión. Por ello reclama dar más voz a las personas con discapacidad y escuchar directamente qué necesitan, sin darlo por sentado. "La inclusión real empieza cuando dejamos de dar por hecho qué necesitan y se lo preguntamos", afirma, y al mismo tiempo, reclama más herramientas educativas y sensibilización desde la escuela.
Abrazar a la Georgina del pasado
La trayectoria de Georgina Domínguez no se centra únicamente en el acompañamiento a personas con discapacidad, sino que desde hace unos meses se ha estrenado como escritora. El pasado mes de marzo publicó 'Lila y Lola, la sabana' (Apuleyo Ediciones, 2026), un cuento infantil que nace de su experiencia personal durante la infancia. La autora explica que creció siendo una niña muy curiosa, con muchas preguntas y en una situación familiar delicada que hacía que no fuera una niña del todo feliz. Escribir el cuento, asegura, ha sido una manera "de abrazar a la Gina pequeña".
Las protagonistas son dos hermanas que viven una aventura en la sabana y, a través de este viaje, la autora ha querido trasladar valores como el de la familia, la empatía, la escucha, el respeto y el refuerzo positivo. Reconoce que su experiencia en Aura Fundació le ha hecho entender aún más la importancia de los apoyos naturales –familia, amigos y entorno cercano– en cualquier proceso vital.
La publicación del libro la ha empujado a trabajar en un nuevo objetivo: dar más visibilidad a la discapacidad intelectual también desde la literatura infantil. En un futuro le gustaría acompañar a las personas con discapacidad en el proceso de creación de un libro y que sean ellas mismas quienes puedan escribir sus historias. Para Domínguez, abrirles las puertas del mundo editorial sería otra forma de inclusión real: "Tienen tantas habilidades ocultas que deberíamos darles la oportunidad de potenciarlas".