Retorno masivo a Marruecos: más de 53.000 migrantes han marchado de Ceuta
Los ciudadanos rehacen el camino a casa después de 24 horas deambulando o refugiados donde podían; al menos 57 personas han muerto en el mar
Barcelona / MadridAl anochecer, policías y militares ordenan a diversos grupúsculos de jóvenes que deshagan el camino y vuelvan a casa. A Marruecos. Tienen poco más de dieciocho años. Los mayores, treinta como mucho. Son algunos de los últimos migrantes que quedan en las calles o se esconden en las zonas montañosas de una Ceuta que ha vivido la peor crisis migratoria de la historia reciente. En solo 48 horas, más de 50.000 personas (mayoritariamente ciudadanos marroquíes) han entrado irregularmente en territorio español. Unos, nadando alrededor del espigón; otros, cruzando el paso fronterizo a pie. Olas de personas han llenado las estrechas vías de una ciudad de menos de 20 km². Este viernes, sin embargo, el flujo se ha invertido.
Ya desde primera hora de la tarde, miles de personas han subido por la carretera para hacer el camino de retorno por diversos motivos. Principalmente, por el acuerdo entre España y Marruecos para repatriarlos. Pero también porque en Ceuta no hay tiendas ni bares abiertos que puedan cubrir sus necesidades más básicas. Después de haber pasado prácticamente 24 horas deambulando por las calles, sin rumbo, o refugiados allí donde podían, este viernes 53.000 marroquíes han vuelto a su país. Con todo, las autoridades todavía patrullan por diferentes barrios buscando migrantes. A menudo son los mismos ceutíes quienes indican los escondites.
Desde que el jueves de madrugada se desencadenara una entrada masiva de ciudadanos marroquíes que ahora otros países europeos usan como amenaza para dejar España fuera del espacio Schengen, Ceuta vive también una emergencia humanitaria de primer orden en la que al menos 57 personas han muerto ahogadas. A pesar de las imágenes de miles y miles de personas cruzando el paso fronterizo, el gobierno español no había dado ninguna cifra oficial de llegadas irregulares. Y los datos de los fallecidos llegaban a cuentagotas. Finalmente, el ministerio del Interior ha confirmado la dimensión de la crisis: que entre el 30 y el 31 de julio más de 50.000 personas consiguieron entrar en el Estado. Según el gobierno autonómico, sin embargo, han sido 60.000.
Sea como sea, se trata de una cifra extraordinaria: en dos días han entrado tantas personas como el equivalente al 60% de la población de la ciudad autónoma. De hecho, estas llegadas ya son un 36% más que las que se registraron en el Estado en todo el año 2025, que se cerró con 36.775 entradas irregulares. Una presión sobre un territorio tan pequeño, con poco más de 84.000 habitantes, que ha afectado a todos los niveles.
Cientos de migrantes llegaron con signos evidentes de hipotermia, heridas o deshidratación a las urgencias del único hospital público de la ciudad. También diferentes organizaciones sociales han alertado del "colapso humanitario" que ha vivido la ciudad en las últimas 48 horas. Pedro Mariscal, del Banco de Alimentos en Ceuta, ha explicado en declaraciones a TVE que no tenían capacidad para dar de comer a todas las personas que habían llegado: "Nosotros estamos para ayudar. La gente viene con mucha falta de agua y comida. Han entrado familias enteras", ha alertado. Los recursos de acogida, completamente desbordados, sirvieron de explanada para acampar más de un millar de personas.
Y la vida de los ceutíes también se ha visto alterada: muchos comercios han decidido no abrir hasta que se resolviera la crisis y hay vecinos que se han encerrado en casa, preocupados por una situación inédita en la que también ha habido momentos de tensión, peleas y hurtos. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), ha definido la situación como "dramática, límite e insoportable" y la ha atribuido a una "manipulación de Marruecos de su población con fines partidistas".
Este viernes el gobierno español también ha confirmado que la crisis migratoria se ha saldado con 57 víctimas mortales que intentaban llegar al Estado a nado. Los cuerpos de seguridad han ido recuperando los cadáveres en el mar durante las últimas horas, pero el elevado número de víctimas mortales ha desbordado la capacidad forense. Ceuta ha tenido que habilitar un espacio especial para poder mantener la cincuentena de cuerpos, entre los que hay sobre todo hombres con edades comprendidas entre los 20 y los 35 años y al menos una mujer, y para prepararse por si la cifra continúa aumentando a medida que pasan las horas.
Melilla mantiene el cierre
Durante el día también ha ido al alza el colapso en la frontera, donde incluso se ha desplegado el ejército. En pocas horas las calles se han llenado de policías y miembros del ejército español. También han actuado a pie de playa en la zona del Tarajal para impedir el acceso de más personas por mar. El gobierno español lo ha explicado como un despliegue de recursos para recuperar la normalidad. Además del Ejército de tierra y la Armada, en la ciudad de Ceuta hay un 10% más de guardias civiles y policías nacionales.
Además, las fronteras de Ceuta y Melilla se han cerrado durante unas horas coincidiendo con la llamada operación Paso del Estrecho que se desarrolla desde el 15 de junio hasta el 15 de septiembre y que tenía marcado como fin de semana crítico el de este 1 y 2 de agosto. El gobierno español también ha anunciado el despliegue de boyas en el espigón de Ceuta para que hagan de "barrera de contención".
Por la tarde, las fuerzas de seguridad marroquíes también han impedido diversos intentos de entrada de grupos de migrantes en diferentes puntos del perímetro y la frontera de Melilla. En paralelo a la crisis en Ceuta, esta ciudad autónoma sufrió una noche "compleja" de presión migratoria de jueves a viernes que se saldó con la entrada irregular de unos 130 migrantes, la mayoría (84) menores de edad. Por este motivo, el gobierno español mantiene este paso fronterizo cerrado y unas 2.000 personas —eminentemente familias con menores— atrapadas en sus vehículos.
Cifras de récord
La crisis de esta semana en Ceuta no tiene precedentes. Hasta ahora, el episodio más grave se remontaba a mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas entraron irregularmente desde Marruecos en solo dos días. Las más de 50.000 llegadas registradas esta semana no solo multiplican por cinco aquella cifra, sino que también más que triplican las 14.479 entradas irregulares contabilizadas en todo el Estado hasta el 15 de julio de este año.
La avalancha llega, además, en un contexto aparentemente contradictorio. Las llegadas irregulares al conjunto del Estado habían disminuido un 24,7% desde principios de año, después de que el 2025 ya cerrase con un descenso del 42,6%. Pero esta tendencia ocultaba una realidad muy diferente en la frontera sur. Hasta el 15 de julio las entradas por tierra y por mar a Ceuta y Melilla ya se habían disparado un 140%, hasta las 2.991, de las cuales 2.825 se concentraban en Ceuta. Si se mantienen las cifras de estos últimos días, el 2026 superará con creces el récord histórico de entradas irregulares registrado en 2018, cuando se contabilizaron 64.298.
La magnitud de lo ocurrido en Ceuta también supera otros episodios recientes de la ruta migratoria española. En solo dos días la ciudad autónoma ha recibido más personas que las que llegaron irregularmente a Canarias durante todo el 2024, el año de máxima presión en el archipiélago, con 46.834 llegadas. La comparación todavía es más elocuente si se tiene en cuenta la dimensión de los dos territorios: mientras que Canarias tiene 2,2 millones de habitantes, Ceuta apenas supera los 84.000.