Sociedad 14/01/2022

La nueva cúpula de los Mossos defiende “otro estilo directivo” en investigación criminal

Dice que mantendrá “la lealtad absoluta y la máxima colaboración” con la judicatura y la Fiscalía

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A la izquierda el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, con los integrantes de la nueva cúpula de los Mossos al lado: la intendenta Rosa Bosch, el comisario en ningún Josep Maria Estela y el comisario Eduard Sallent.

BarcelonaLos cambios de mandos que ha anunciado la nueva cúpula de los Mossos d'Esquadra esta semana han generado revuelo, sobre todo por el relevo del intendente Toni Rodríguez, que ha pasado de liderar el área de investigación criminal a ser el jefe de la comisaría de Rubí. Los partidos de la oposición han cargado contra el Govern porque han calificado los cambios de una “purga” en el cuerpo y el conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, comparecerá en el Parlament para argumentarlos. Desde la nueva Jefatura de los Mossos –la dirección policial– han defendido el relevo en la Comisaría General de Investigación Criminal (CGIC) para dar “otro estilo directivo” al área. Según fuentes de la cúpula, quieren que sea “más participativa y colaborativa”.

Rodríguez hacía muchos años que estaba vinculado a los servicios centrales del área de investigación criminal situados en el complejo de Egara del cuerpo y su nuevo destino en la comisaría de Rubí se ha interpretado como un castigo. Además, Rodríguez había sido uno de los mandos de confianza del mayor Josep Lluís Trapero y había asumido investigaciones de corrupción, incluido el caso 3% y otros dirigidos a altos cargos de JxCat. La Jefatura de los Mossos que ahora lidera el comisario jefe Josep Maria Estela reconoce la capacidad de Rodríguez como policía pero apuesta por “otro modelo” en la CGIC que mantendrá “la lealtad absoluta y la máxima colaboración” con la judicatura y la Fiscalía. “No nos movemos ni un centímetro”, explica la cúpula, que dice que así lo ha trasladado al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y la Fiscalía.

La Jefatura justifica que tanto el nuevo jefe de la CGIC, el intendente Ramon Chacón, como el nueve jefe de la División de Investigación Criminal (DIC), el intendente Joan Carles Granja, son mandos de confianza de Rodríguez que ocupaban el lugar número dos en las áreas que han pasado a liderar. También apunta que Chacón, por el cargo que tenía hasta ahora, se encargaba de supervisar las instrucciones de la unidad de anticorrupción. En cuanto a la decisión de enviar a Rodríguez a Rubí, la cúpula admite que no es uno de los destinos que el intendente había pedido a pesar de que le habían planteado esta comisaría como una de las opciones.

“No hemos hecho nada extraordinario”

La cúpula de los Mossos, que también está integrada por el comisario Eduard Sallent –que lideró el cuerpo un año y medio antes de la restitución de Trapero– y la intendenta Rosa Bosch, con la inspectora Montse Escudé de portavoz, defiende que los cambios son “habituales” en la policía, después de que haya tenido cinco relevos al frente en cuatro años: “No hemos hecho nada extraordinario”. Otro afectado es el comisario Carles Anfruns, que dirigía una de las dos comisarías superiores desde hacía unos meses y que antes había liderado la región policial de Barcelona, donde había diseñado un plan para reforzar la seguridad. Ahora Anfruns ha pasado a ser el jefe de la sala central de mando, aunque la Jefatura considera que este nuevo cargo no es un castigo porque tiene el encargo de trabajar en la unificación de las salas del área metropolitana norte y sur.

“Es verdad que los cambios no gustan a todo el mundo”, reconoce la cúpula de los Mossos, que no quiere “lanzar ningún dardo” a los mandos que había hasta ahora al frente, tampoco al mayor Trapero. Aun así, defiende una apuesta por trabajar “en equipo y de forma más coral”. También se pretende mejorar la relación entre las comisarías generales y de los servicios centrales con el territorio. En cuanto a la comisión del Parlament para redefinir la policía, la nueva Jefatura dice que quiere prepararse para el modelo de orden público que se pida. Otros de las prioridades son los fenómenos de la marihuana y la ciberdelincuencia así como el impulso de las necesidades tecnológicas del cuerpo.

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