Un nuevo estudio apunta a cuatro genes que agravan el covid

Los científicos sugieren la utilización de fármacos ya aprobados para tratar estos casos

Toni Pou
17/12/2020

BarcelonaUna de las grandes incógnitas de la pandemia es el amplio abanico de síntomas que se observan en las personas infectadas. ¿Por qué hay gente que no tiene ningún síntoma y gente que tiene que ingresar en la UCI? Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Edimburgo publicado en la revista Nature da respuesta a estas preguntas, al menos de manera parcial. Los científicos han identificado cuatro variantes genéticas que explican los casos graves de covid-19, lo cual indica una vía para diseñar nuevos fármacos y sugiere que algunos fármacos conocidos se podrían utilizar para tratar a los enfermos graves.

Con el inicio de la campaña de vacunación, que ya está en marcha en el Reino Unido y es inminente en los países de la Unión Europea, alguien se puede preguntar si vale la pena explorar nuevos tratamientos que requieran ensayos clínicos de algunos meses de duración. Los autores del estudio lo tienen claro. "Todavía hay una necesidad urgente de encontrar nuevos tratamientos para esta enfermedad", ha explicado a la BBC Kenneth Baillie, del Hospital Royal Infirmary de Edimburgo. "Como no todo el mundo se pondrá la vacuna, porque no querrá o porque no podrá, es probable que tengamos que tratar a pacientes de covid-19 dos o tres años más", prevé Aurora Pujol, médico genetista y profesora ICREA de la Idibell.

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El estudio se ha hecho a partir del análisis del material genético de 2.244 pacientes con covid-19 grave ingresados en 208 unidades de cuidados intensivos del Reino Unido. Para descubrir qué factores genéticos pueden estar relacionados con formas graves de la enfermedad, la información genética de estos pacientes se ha comparado con los genes de una muestra de población general. Y la comparación ha dado fruto: se han encontrado diferencias en genes relacionados con la inflamación y la respuesta innata a los virus.

El primero de estos genes es el llamado TYK2, que favorece la inflamación y la actividad de las células inmunitarias que actúan en caso de infección. Las alteraciones observadas en este gen pueden hacer que el sistema inmunitario se active de manera excesiva y provoque lesiones en células sanas. Este tipo de lesión se observa en los pulmones de muchos de los casos graves de covid-19 una vez ha pasado la primera semana de la enfermedad. También se han observado diferencias en el gen DPP9, que, como el anterior, está asociado a este tipo de proceso inflamatorio.

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Además de esto, se han identificado variantes en dos genes más que están relacionados con las defensas innatas que actúan contra la replicación del virus. El gen OAS contribuye a evitar que el virus se multiplique y el gen IFNAR2 es importante en la producción de una molécula que pertenece al grupo de los llamados interferones. Esta molécula, como su nombre indica, se encarga de interferir en la replicación del virus para hacerla menos efectiva. Además, también hace un llamamiento a la producción de anticuerpos, que bloquean el virus e impiden que infecte a más células, y a la producción de linfocitos T, los miembros más expeditivos del sistema inmunitario, encargados de detectar y destruir las células infectadas para que las partículas virales que se estaban replicando no lleguen a formar nuevos ejemplares del microbio.

"Este estudio es muy positivo porque confirma que el interferón es clave en los casos de covid-19 grave y, además, encuentra nuevas dianas para utilizar nuevos fármacos para tratar estos casos", añade Pujol, que participó en un estudio publicado hace unos meses en la revista Science, en el que se determinaba que las variantes genéticas relacionadas con los interferones eran clave para explicar los casos de covid-19 grave en personas jóvenes y sin enfermedades previas.

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Un tratamiento temprano

Los resultados del trabajo indican que se podrían utilizar interferones como tratamiento para evitar casos graves, un tratamiento que ya está aprobado. A pesar de que un ensayo clínico organizado por la OMS concluyó que este tratamiento no era útil para los pacientes de covid-19 grave, esto podría cambiar. Tal como apuntan los autores del estudio y confirma Pujol, la clave es administrar interferones en estadios iniciales de la enfermedad para evitar la evolución hacia cuadros graves. Si se administra una vez el paciente está en estado grave, el tratamiento es insuficiente, tal como comprobó la OMS.

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Además de los interferones, el estudio también sugiere que se podría administrar un fármaco conocido como baricitinib para evitar la respuesta exagerada del sistema inmunitario provocada por la variante del gen TYK2. Este fármaco ya está aprobado para utilizarse en casos de artritis reumatoide. Además, los autores sugieren que también se podría utilizar un anticuerpo monoclonal para bloquear una de las moléculas clave que interviene en esta respuesta inmunitaria sin medida, un fármaco que se ha visto que es seguro en ensayos clínicos en pacientes con artritis reumatoide.

Los investigadores también han encontrado diferencias asociadas en la enfermedad grave en otras zonas del ADN que todavía no saben cómo interpretar. Así como los cuatro genes anteriores están ligados a procesos relacionados directamente con las infecciones, no se sabe qué mecanismo biológico relacionado con estos otros genes puede dar lugar a casos graves de covid-19. Hacen falta, por lo tanto, más estudios sobre estos genes, apuntan los autores.