Inmigración

Un plato caliente al día para 5.000 personas

Luna Blanca es una de las organizaciones de Ceuta que reparte comida entre los migrantes ante la saturación de las instituciones

08/08/2026 - 08:04 h.

CeutaLos fogones de la ONG Luna Blanca, ubicada en Ceuta desde hace más de 40 años, se ponen en marcha muy temprano. Tienen que cocinar muchas ollas de comida para el mediodía. Este viernes toca harira, una sopa tradicional de Marruecos que lleva tomate, legumbres, verdura, fideos y especias aromáticas. También un trocito de pan y mucha, mucha, mucha agua. Será el único plato del día caliente para muchas de las personas que el jueves entraron nadando desesperados desde Marruecos a Ceuta y que continúan en la ciudad autónoma. Pasta con tomate, legumbres, alubias o sopa de habas, un plato típico de Ceuta, han sido el menú de otros días. "¡Muy bueno, muy bueno, muy bueno!", exclaman chapurreando castellano muchos de los jóvenes que aún no han buscado una sombra para sentarse y comer, que ya se afanan a dar la primera cucharada.

El reparto de la comida comienza a las tres y media, una vez han acabado la ronda por Ceuta. El Mousafa, el presidente de Luna Blanca, y otros voluntarios se desplazan con furgonetas por diferentes puntos de la ciudad: en el polígono industrial, en algunos barrios de la periferia o incluso en las sedes de otras organizaciones. También dejan fiambreras de comida entre pequeños grupos de jóvenes que se van encontrando por las calles, explican desde la organización. "Esto no tiene pinta de que se acabe pronto", anticipa Halima, la educadora social de la organización. Un mensaje que todos los ciudadanos de Ceuta han interiorizado. "Esto de estos días es insólito", añade.

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Alrededor de Luna Blanca, situada en los bajos de la mezquita Sidi Embarek, se van congregando personas ya horas antes del reparto para poder recoger la comida. Los más afortunados llevan gorra; y los que no, utilizan algún trapo, incluso la camiseta para protegerse de un sol de justicia. Estos días, en Luna Blanca están atendiendo a unas 5.000 personas de media. No solo a aquellos migrantes que hace pocos días que llegaron a la ciudad autónoma, sino también a muchas otras personas de Ceuta a quienes ya atendían antes y que no tenían garantizado un plato caliente al día. Los voluntarios, que han crecido estos días, son los encargados de establecer un orden para evitar prisas o tensiones y que todo el mundo marche con una bolsa de comida entre las manos. El hambre aprieta. Por grupos pequeños, entran por un pasillo improvisado con vallas hasta acercarse a la mesa donde Halima, Mousafa y otros voluntarios reparten la comida.

Estas entidades, pero también muchos vecinos organizados de diferentes barrios, se han convertido en un "brazo ejecutor" de las administraciones públicas. Así es como lo define la Halima. "No dan abasto. Las instituciones recurren a asociaciones como nosotras que saben que tenemos infraestructura como una cocina o las furgonetas, y por eso, nos hacen llegar la ayuda en materia prima [la comida], porque lo podemos cocinar", explica. Lo cierto es que en pocos días, los bajos de la mezquita han pasado de ser un espacio donde hay salas para talleres o formaciones, a ser una despensa inmensa donde se acumulan productos duraderos como pasta, legumbres o arroz, pero también leche, galletas o magdalenas que reparten en otros momentos del día.

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Una vez acaba el reparto de la comida, el interior de la organización se abre para que mujeres y niños, sobre todo, puedan entrar a los lavabos y a las duchas. "Las mujeres no pueden limpiarse en la montaña, los hombres lo tienen más fácil", reflexiona la Halima, que dice que "sobre todo lo que nos dicen es que se quieren duchar", indica la Halima, que hace días que reclama que le lleven más toallas. Lo cierto es que Luna Blanca también se ha convertido en un punto de aprovisionamiento de cosas tan básicas como productos de higiene básica, compresas, pañales, ropa o zapatos. También en una especie de centro de salud. Algunas personas todavía con heridas de la travesía por mar se curan allí.