Ciencia

La combinación que puede explicar por qué las mujeres sufren más Alzheimer

Un estudio de la Clínica Mayo encuentra una interacción de proteínas diferenciada entre sexos que aceleraría los cambios cerebrales de la neurodegeneración

Imagen de archivo de los resultados de una resonancia magnética cerebral avanzada.
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BarcelonaUna investigación de la Clínica Mayo constata que las mujeres sufren los cambios cerebrales relacionados con la enfermedad del Alzheimer hasta veinte veces más rápido que los hombres, y lo atribuye a la presencia descompensada de una proteína que se asocia con el Parkinson, la alfa-sinucleína (α-sinucleína). En un artículo publicado en JAMA, los investigadores no observaron ese patrón en el caso de los hombres cuando se combinan los mismos factores. Según el estudio, esta interacción podría ayudar a explicar por qué las mujeres representan a la mayoría de personas afectadas por el Alzheimer –entre el 60% y el 70%– en países como Estados Unidos, un comportamiento que también se da en España o Corea del Sur, entre otros, y en el que también influyen variables como la esperanza de vida o factores hormonales y sociales.

"Cuando vemos que los cambios relacionados con la enfermedad se desarrollan a ritmos drásticamente diferentes [entre sexos], no podemos seguir abordando el Alzheimer como si se comportase exactamente de la misma manera en todos", afirma el autor principal del estudio y experto en neurorradiología de la Clínica Mayo, Kejal Kantarci. Los investigadores de esta organización sanitaria sin ánimo de lucro se propusieron evaluar y determinar si tener acumulaciones anormales de algunas proteínas altera la forma en que progresa el Alzheimer, y si este efecto difiere entre mujeres y hombres. El objetivo: sentar las bases para un diseño de ensayos clínicos más específicos y, en última instancia, estrategias de tratamiento más personalizadas.

Para contextualizar, las causas del Alzheimer todavía se estudian, ya menudo es difícil determinar si las señales que se observan son precursores o consecuencias de la enfermedad. Éstos son la acumulación de placas de la proteína beta-amiloide o de la proteína tau –que cuando se pliega genera una especie de cogollos que actúan como nudos que impiden la comunicación entre las neuronas–. En algunos casos –y es donde pone el foco este nuevo estudio–, los afectados de Alzheimer también desarrollan una anormal agregación de α-sinucleína, una proteína más característica del Parkinson y la demencia con cuerpos de Lewy. Si bien tanto la tabla como la α-sinucleína se encuentran de forma natural en el cerebro, en las enfermedades neurodegenerativas se pueden plegar mal y agruparse, formando depósitos tóxicos que interrumpen la comunicación entre las células cerebrales y contribuyen al deterioro cognitivo.

Los investigadores de la Clínica Mayo han realizado seguimiento de la progresión del Alzheimer de 415 participantes de la Iniciativa de Neuroimagen de la Enfermedad de Alzheimer, un consorcio estadounidense de investigación que rastrea cambios cerebrales que se dan a lo largo del tiempo debido a la neurodegeneración. El equipo liderado por Kantarci sometió a los afectados a pruebas de líquido cefalorraquídeo para detectar α-sinucleína anormal, así como a imágenes cerebrales repetidas para medir los cambios en la acumulación de tabla. Según este estudio, en torno al 17% de los pacientes tenían α-sinucleína a niveles anormales.

Dentro de esta cohorte –los que tienen al mismo tiempo una patología relacionada con el Alzheimer y anomalías de la α-sinucleína–, las mujeres acumulaban la proteína tau a un ritmo drásticamente más rápido que los hombres a pesar de la coexistencia de los mismos cambios proteicos. Se trata de un hallazgo que encaja con la documentación de la enfermedad: las mujeres tienen el doble de riesgo de desarrollarlo que los hombres y, en mayores de 55 años, la prevalencia es del 7,1% en las mujeres y del 3,3% en los hombres. Ante este nuevo hallazgo, los investigadores examinarán ahora si estos efectos específicos del sexo también aparecen en pacientes con demencia con cuerpos de Lewy, donde la α-sinucleína es el principal impulsor de la enfermedad.

Baja representación en los ensayos

Esta investigación puede ayudar a determinar si la diferencia observada entre hombres y mujeres es exclusiva de la enfermedad de Alzheimer o refleja una vulnerabilidad específica entre sexos más amplia respecto a cualquier patología neurodegenerativa. "Esto nos abre una dirección completamente nueva para entender por qué las mujeres soportan una carga desproporcionada de demencia", afirma el también firmante del artículo e investigador de neuroimagen de la Clínica Mayo Elijah Mak, quien añade: "Si pudiéramos desentrañar los mecanismos que hay detrás de esa vulnerabilidad, podríamos descubrir objetivos que".

Desde Ace Alzheimer Center Barcelona recuerdan que detrás de esta prevalencia del Alzheimer superior en mujeres interaccionan diversos factores biológicos y sociales. Además de determinados perfiles genéticos, los cambios hormonales –como disminución de estrógenos durante la menopausia– o el uso más habitual de determinados medicamentos pueden influir en el riesgo de neurodegeneración. Sin embargo, y como ha ocurrido con prácticamente todas las enfermedades, la población femenina no está suficientemente representada en los ensayos clínicos: investigaciones realizadas por este centro de investigación catalán muestran que las mujeres tienen un 26% menos de probabilidades de ser seleccionadas para participar. Por ejemplo, porque en grupos de edad avanzada ellas tienen un nivel educativo más bajo debido al contexto en el que crecieron, lo que dificulta la aplicación de pruebas neuropsicológicas estandarizadas.

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