La infancia tiene el secreto de la longevidad: la receta de Valentín Fuster para envejecer bien
El prestigioso cardiólogo analiza los retos de la longevidad
BarcelonaSi existe un secreto sobre cómo envejecer bien, parece probable que Valentí Fuster deba saber algo al respecto. Con 83 años, este referente mundial de la cardiología participa en uno de los encuentros Generación+ que organiza Caixabank para hablar sobre los retos de la longevidad en la economía y la salud. Lo hace con una lucidez impropia de alguien que hace solo tres horas estaba en un avión viajando desde los Estados Unidos. El auditorio, por supuesto, quiere conocer la receta de un hombre capaz de compaginar todavía la tarea de director del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York con la dirección del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en Madrid.
"Alargar la vida no significa que la calidad aumente. Está pasando lo contrario", sentencia nada más empezar, y explica que descubrió pronto que "el problema no era la prolongación de la vida, sino su calidad". Por eso, dice, pasó de investigar la enfermedad a prevenirla. Fijada esta premisa, Fuster la desarrolla. Para garantizar un envejecimiento en las mejores condiciones posibles, hay que cuidar sobre todo desde muy pronto el cerebro y el corazón. ¿Lo hacemos lo suficiente? "Soy optimista con lo que podemos conseguir, pero pesimista con lo que veo", sostiene.
Enseguida desgrana sus razones para el optimismo. Expone que los factores de riesgo del infarto y del deterioro cerebral son los mismos, y que existen herramientas para prevenirlos a ambos. Según enumera, son ocho los elementos peligrosos: la obesidad; la presión arterial alta; el colesterol elevado; la diabetes; fumar; no hacer ejercicio; comer mal, y dormir poco. Es a la hora de hablar de cómo combatirlos que Fuster –que admite que en su caso lo único que incumple es el de dormir mucho– revela su receta: movimiento, evitar la soledad y motivación.
Él, explica, hace media hora de bici estática cinco días a la semana. Una receta a la que suma su vocación, conversar y ver a los amigos y otro remedio que va más allá del tridente que ha mostrado antes. Dedicar cada día un tiempo –15 minutos– cuando llega al trabajo a "no hacer nada" más allá de meditar, pensar qué se ha hecho bien, qué mal y qué se puede mejorar no solo en el trabajo sino también en casa, con la familia o los amigos. "Lo más importante son los quince minutos que uno no hace nada pero piensa", subraya.
¿Y los motivos del pesimismo? Un alarmante, subraya, aumento de la presión arterial en gente de todas las edades. Por eso, remarca, es importante tomar la decisión de cuidarse y, sobre todo, hacerlo pronto. "La enfermedad empieza muy pronto, el corazón es la manifestación de alargar o no la vida, y el cerebro es la calidad", argumenta el cardiólogo, que insiste en que la clave de envejecer bien está en la infancia. "En los primeros diez años de vida es fundamental cuidar la salud. Aquí debemos empezar", concluye. Por eso, se muestra preocupado por el hecho de que en la escuela no haya una materia sobre cómo cuidarse. Un tema del cual, ha avanzado, ha decidido publicar próximamente un libro destinado a los niños.
La sostenibilidad
A su lado, se sienta el presidente de Caixabank, Tomás Muniesa, que destaca la importancia de pensar en un colectivo –el de las personas mayores– que cada vez gana más peso demográfico en nuestra sociedad. Pone algunas cifras para enmarcar este reto. Solo en España, en la próxima década cinco millones de personas llegarán a la edad de jubilación, mientras que los que alcanzarán la edad de trabajar no llegarán ni a los dos millones. Un desfase que puede poner a prueba la economía. Por eso, recomienda también no esperar a tener la jubilación a tocar para dedicar algún momento a pensar en ello.
Fuster pone sobre la mesa otro consejo relacionado con la importancia de la motivación entre la gente mayor. "Todos debemos tener una visión de qué talentos tenemos para hacer alguna cosa diferente de la que hacemos ahora cuando seamos mayores. No existe el retiro, es un absurdo. Tienes que hacer alguna cosa que sea nueva, y que te motive. Y esto es importante para la vida", defiende. Muniesa, que explica que Caixabank paga hoy un 34% de las pensiones en el Estado y revela como muestra del aumento de la esperanza de vida que tienen un millar de clientes que superan los cien años, recoge el guante de Fuster. "Hay que no pensar en el retiro, sino en el retiro activo. En qué harás, cómo te ocuparás y qué tienes que hacer para poder conseguirlo", concluye.