La sentencia del 17-A obvia la relación de Es-Satty con el CNI

El juez descarga al Estado de responsabilidad en el control de productos químicos

Barcelona“No hay ninguna base para atribuir al Estado responsabilidad”, dice el juez Félix Alfonso Guevara cuando responde la petición de algunas de las víctimas que reclamaban una compensación al gobierno español por el 17-A. El magistrado recuerda que la sentencia se limita “a los hechos ocurridos en Alcanar, único objeto de este enjuiciamiento”. Pero en este punto solo habla de “la posible falta de transposición” del reglamento europeo que obligaba a vigilar la venta del material para hacer explosivos, que el Estado no controlaba, como explicó el ARA. Además, la sentencia en ningún momento menciona la relación del imán de Ripoll, Abdelbaki es-Satty, con la inteligencia española, a pesar de que en el sumario del 17-A se recoge que el CNI y la Guardia Civil lo visitaron en la prisión de Castellón, donde cumplía condena por tráfico de drogas, y que no se lo expulsó del Estado a pesar de que esa pena, de entrada, lo implicaba.

Cuando Guevara habla de la petición de responsabilidad al Estado, se centra en el reglamento europeo, pero igualmente considera que “la posible falta” de aplicación de la normativa europea “no genera la pretensa responsabilidad” que pedían algunas de las acusaciones. Concluye que los ataques terroristas “tienen que llevar a extremar las medidas” para evitar que se repitan, “pero no se entrevé una actuación negligente de los cuerpos y fuerzas de seguridad que, aunque de manera subsidiaria, comporte la responsabilidad del Estado”.

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La otra idea que el magistrado desmonta en la sentencia son las dudas sobre si los restos encontrados en Alcanar son de Es-Satty. “Aquí no se juzga la muerte de Es-Satty, la defunción del cual es el 16 de agosto de 2017 [la primera explosión del chalé de Alcanar]”, deja claro Guevara, que discrepa de la teoría que lo cuestionaba. Aparte de recoger las diversas declaraciones de Mohamed Houli Chemlal, el superviviente de Alcanar, que situó al imán en la casa, dice que uno de los dos perfiles genéticos extraídos del chalé –una oreja– “corresponde” a Es-Satty, porque coincide con el de una túnica que había en su piso y el de una lata de su furgoneta.

El magistrado añade que los Mossos, “con el objetivo de hacer la identificación con la máxima certeza”, hicieron una comisión rogatoria en Marruecos para pedir extraer ADN de familiares de Es-Satty: la madre, un hermano y una hija. Destaca que los restos de Alcanar comparten “la mitad de las células” (sic) con la madre y la hija, cosa que “denota la existencia de un vínculo biológico”. En cuanto al teléfono que el imán usó para la trama en agosto del 2017, que tuvo actividad después de su muerte, Guevara apunta que podría haber sido “utilizado por otra persona”. El 18 de agosto de 2017 alguien también accedió al “buzón muerto”, una cuenta de correo con la que el grupo se comunicaba, pero el tribunal piensa que fue cosa de Younes Abouyaaqoub –el conductor de la furgoneta del atentado de la Rambla– porque “seguía vivo y huido, independientemente de que hubiera otras personas con acceso”.

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La Audiencia Nacional también manifiesta que los análisis de ADN de los Mossos son “fiables”, en contra de lo que había insinuado la defensa de Driss Oukabir, que había alertado de que los reactivos de la policía científica podían estar caducados. Además, los jueces rechazan que se haya roto la cadena de custodia de las pruebas.

“Una auténtica red de base”

En cuanto al papel del imán en la célula de Ripoll, los magistrados definen el grupo como “una auténtica red de base de la organización terrorista Daesh”, que giraba “alrededor del imán Es-Satty”, con una ideología “radicalizada salafista-yihadista” y que quería cometer “un acto violento que causara una alteración de la paz pública y generara temor en la población”. No valoran las posibles conexiones internacionales y subrayan que se han hecho un “gran número de comisiones rogatorias” para tener información de los viajes en Bélgica de Es-Satty y Houli, el Marruecos también del imán y Oukabir, y en Francia de Abouyaaqoub y Omar Hichamy.