Sucesos

Moviéndolos hilos desde una celda de Quatre Camins: golpe a una red en la que encuentran más de 40 pistolas y un lanzacohetes

Los Mossos han detenido a nueve personas por delitos de pertenencia a organización criminal y de tenencia y tráfico de armas de fuego

Lola Medina Cirera
22/07/2026

BarcelonaOperaba desde la celda de la prisión de Quatre Camins. A través de varios móviles clandestinos, se comunicaba con la familia. Desde casa, su hija mayor hacía vídeos cargando y manipulando escopetas y revólveres. El hombre, desde la prisión, distribuía estos vídeos a potenciales compradores de arsenal, relacionados con el crimen organizado y el tráfico de drogas, y gestionaba las ventas.

Todo quedaba en casa: su mujer, una vez cerrado el trato, hacía llegar a los compradores el encargo al punto acordado por su marido. La venta se culminaba a plena luz del día y en espacios públicos, como aparcamientos de supermercados o en el exterior de centros comerciales. Lejos de despertar sospechas, esto permitió que, durante años, esta familia del Pla del Penedès distribuyera armas por toda Cataluña, y a veces en otras ciudades del Estado y en Francia.

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La pista inicial salió tirando del hilo de una investigación, en diciembre del año pasado, vinculada con la facción de los Trinitarios en Cataluña, una organización criminal juvenil vinculada con robos con armas de fuego. En enero de 2026, la División de Investigación Criminal de los Mossos d'Esquadra comenzó a intentar localizar la fuente principal de suministro de armas que utilizaban estos jóvenes. Los agentes descubrieron la identidad del líder de la organización: un hombre de 37 años ingresado en Quatre Camins por un delito de homicidio. Así pues, se inició el proceso para desmantelar toda una red de tráfico de armas que lo rodeaba.

Seis meses de investigación culminaron el pasado 7 de julio. En un operativo conjunto de la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra se hicieron nueve registros en varios domicilios y en la celda del principal sospechoso. Se encontraron dos depósitos de armas con más de cuarenta pistolas, un lanzacohetes y más de mil balas de diferentes calibres. También se intervino un chaleco antibalas de origen desconocido, escopetas y una granada de mano. Uno de los arsenales se encontraba en el coche de la familia, aparcado en la calle, que funcionaba como lugar de almacenamiento para despertar menos sospechas.

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Durante las operaciones, los agentes detuvieron a cinco hombres y cuatro mujeres de entre 20 y 48 años, presuntamente parte de la estructura de la organización. Seis de ellos han pasado a disposición judicial y se les relaciona con delitos de pertenencia a organización criminal y de tenencia, depósito y tráfico de armas de fuego.

8.000 euros por una escopeta

Según ha explicado el sargento de la División de Investigación Criminal de los Mossos d'Esquadra de Sant Feliu de Llobregat, la familia tenía un stock extenso de armas, pero también funcionaba por encargo, intentando conseguir productos específicos a petición de compradores. Su jefe actuaba como "broker, y había llegado a vender escopetas por 8.000 euros. Los involucrados en la red se quedaban una parte del dinero, de manera que el precio final era notablemente por encima del precio estándar de las piezas. A pesar de ello, la facilidad y eficiencia de la familia para conseguir modelos concretos de armas hacía que los compradores estuvieran dispuestos a pagarlo. El número de serie de las armas intervenidas está borrado, lo que impide a los agentes descubrir su origen. Aun así, los agentes destacan que se encontraron 38 pistolas de imitación de marca Glock, que los compradores pensaban que eran auténticas.

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Aunque el "núcleo duro" de la banda eran el padre, su mujer y la hija, la familia contaba con una red de miembros que colaboraban de forma regular. Formaban parte de contactos que facilitaban tanto la entrada y la obtención de armas como su venta. “Estamos convencidos de que hemos podido desarticular una organización muy activa, tanto por su volumen como por la capacidad de aprovisionamiento", explicaba el sargento. Tanto él como Carlos Gil, inspector jefe de la Policía Nacional, han explicado que la operación ha permitido que se interrumpa una cadena de suministro que alimentaba otras organizaciones criminales operativas.

La investigación continúa abierta, y se está haciendo un estudio de la munición encontrada en los tiroteos recientes en Cataluña para averiguar si se usaron productos suministrados por esta banda.