Sucesos

"Aquí no vendemos móviles": el extraño locutorio de Nou Barris donde encontraron diecinueve teléfonos robados

La policía sospecha que en este punto compran terminales sustraídos a raíz de la denuncia de una víctima

07/08/2026 - 07:40 h.

BarcelonaLa cola es de cuatro personas. La primera viene a recoger un paquete y su turno pasa deprisa. La segunda quiere enviar dinero a la familia, que vive en el extranjero. Rellena un formulario y el empleado hace efectiva la transferencia. La tercera viene a buscar otro paquete que también recoge con prisas. El negocio se presenta en su cartel como un locutorio donde también hacen envíos internacionales de fax y dinero y llamadas al extranjero. Por el escaparate, sin embargo, parece la típica tienda de telefonía, como muchas que hay repartidas por Barcelona. Enseñan baterías externas, auriculares, complementos para móviles y también algún móvil. De hecho, un adhesivo grande muestra el nuevo modelo de iPhone. La petición exacta del cuarto cliente es si tienen a la venta algún móvil de segunda mano. El empleado responde tajante: "Aquí no vendemos móviles".

La respuesta sorprende al cliente precisamente porque tienen móviles expuestos y hacen propaganda en el escaparate. Ante su insistencia, el trabajador responde que solo tienen un par de móviles, pero que son muy antiguos y "seguro que no le interesan". Detrás del mostrador, hay decenas de fundas de móviles y otros complementos como cargadores y brazos de selfies. El cliente se interesa por estos complementos y el empleado, de nuevo tajante, dice que son muy antiguos, de modelos que ya no se venden. "Aquí nos dedicamos a las transferencias internacionales, no a los móviles", sentencia el trabajador.

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Unos días antes, el pasado 25 de julio, los Mossos d'Esquadra fueron requeridos por una persona que quería denunciar que le habían robado varios objetos personales, entre ellos su móvil. Como es habitual en estos casos, la policía miró cuál había sido la última geolocalización de este terminal. En concreto, dio señal en la calle Batllori número 4 de Barcelona, junto a la estación de metro de Via Júlia, en el distrito de Nou Barris. En esta ubicación estaba este locutorio donde también hacen envíos internacionales y propaganda de móviles.

Diecinueve móviles

Según fuentes policiales, los agentes de los Mossos entraron al local y realizaron un primer registro superficial. Detrás del mostrador donde despachaba el trabajador, los agentes encontraron diecinueve móviles. No tenían ni caja ni embalaje y eran de diversas marcas y de diferentes colores. Todos estaban apagados. La policía preguntó por los móviles al responsable de la tienda y no pudo aportar ninguna factura ni documentación que demostrara que los había comprado legalmente.

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El siguiente paso que dieron los agentes fue intervenir los teléfonos y llevarlos a la comisaría. Allí vieron que todos estaban reiniciados y restablecidos a valor de fábrica. Es decir, todo apunta a que los diecinueve móviles fueron robados, si bien aún no está del todo claro si el de la denunciante era uno de estos. Ahora, los Mossos están intentando saber de quién son aquellos móviles para devolverlos a sus propietarios y han denunciado al responsable de la tienda por un delito de apropiación indebida. De hecho, este hombre ya había estado relacionado anteriormente con esta tipología delictiva. El negocio, sin embargo, sigue abierto. Ahora, sin embargo, niegan la venta de móviles.

Atacar la receptación

Un día, un ladrón habitual del Raval de Barcelona explicaba que es tan importante robar como saber a qué lugar comprarán el material sustraído. De hecho, los Mossos insisten en que en la lucha contra la multirreincidencia –el fenómeno de los ladrones que roban para vivir– es muy importante atacar la receptación, aquellos locales que compran sin preguntar los objetos robados y después intentan revenderlos o los envían al extranjero.

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Las mismas fuentes policiales recuerdan que la geolocalización del móvil una vez lo han robado es una prueba fundamental que siempre revisan, pero que no siempre pueden acudir al lugar donde aparece la señal, aunque esto pueda generar frustración por parte de la víctima. Explican, por ejemplo, que cuando la geolocalización es en pisos particulares no pueden entrar sin una orden judicial y muchas veces el móvil solo está pocas horas en este inmueble. Con todo, cuando son negocios, tal como se demuestra en este caso reciente, la policía tiene más margen de maniobra.