De TikTok a saquear una ciudad: el "método" Blocus que pone en alerta a Europa

Los expertos alertan de que no se están monitorizando correctamente las redes sociales para prever movimientos masivos

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Imagen de los disturbios en el centro de Barcelona.

BarcelonaTodavía no se sabe quién está detrás de los disturbios y saqueos del sábado en Barcelona, pero los expertos ya hablan de un "método" que se origina en las redes sociales y que se traslada rápidamente a la calle. Comienza con un llamamiento a la movilización que comparten diversos usuarios anónimos de TikTok. Publican carteles hechos con inteligencia artificial que tienen el objetivo de estimular el malestar de la ciudadanía e incentivar las protestas. Están pensados para llamar la atención y conseguir atraer al mayor número de personas posible. A los usuarios interesados se les redirige a grupos de Telegram y WhatsApp, donde se reúnen cientos de personas, y es desde estos grupos que se organizan con celeridad. Pero su objetivo ya no es manifestarse, sino colapsar la ciudad y realizar pillaje: los miembros saben a qué lugar tienen que ir, a qué hora e incluso cómo tienen que ir vestidos.

En el caso de Barcelona, los Mossos d'Esquadra esperaban protestas este sábado porque hacía días que monitorizaban las redes sociales y habían detectado llamamientos a emular los disturbios de París. Incluso sabían que había grupos de Telegram con 700 jóvenes, pero les sorprendió mucho, porque no esperaban que salieran tantos a la calle. La periodista Carmela Ríos, que es experta en redes sociales, explica que, tal como ha pasado en Francia, los perfiles de TikTok que se hacían eco de la convocatoria en la capital catalana utilizaban el nombre de Blocus, que significa bloqueo en francés, y los carteles tenían una estética e imágenes parecidas a las de las protestas de la capital francesa. Por eso, cree que "el trabajo de monitorizar las redes no se está haciendo correctamente" en Europa, y que con las herramientas actuales las autoridades no son capaces de "calibrar la magnitud" de estos movimientos.

El experto en seguridad y redes sociales Marcelino Madrigal defiende que este "método" que comienza en las redes y se traslada a la calle no debe analizarse en clave local, sino que debe verse como un problema que afecta a toda Europa, y que por eso utiliza un nombre que sea reconocible en diferentes países, como Blocus. Una vez se produce y cientos de personas salen a la calle y pillan a las autoridades a contrapié, las redes sociales vuelven a jugar un papel central, ya que actúan como amplificador de las protestas, según explica Ríos. La experta pone como ejemplo el hecho de que algunos de los jóvenes que han participado en los saqueos de Barcelona lo han retransmitido en directo a través de sus perfiles en TikTok, lo que ha favorecido el efecto llamada.

Ríos también vincula las protestas de París y Barcelona con la entrada masiva de personas que se vivió en Ceuta a finales de julio, ya que en su opinión siguen un patrón muy similar, y no duda en señalarlo como una forma de guerra híbrida. Madrigal, en cambio, cree que es precipitado hablar de guerra híbrida, aunque reconoce que puede haber intereses geopolíticos o económicos detrás. En paralelo a la investigación policial, Madrigal avisa que los saqueos se están intentando instrumentalizar desde todos los prismas políticos: la extrema derecha lo vincula a la inmigración, la oposición responsabiliza al gobierno de Pedro Sánchez y los partidos de izquierdas acusan a grupos de ultraderecha.

Endurecer la regulación

Ante este escenario, Ríos cree que los gobiernos de toda Europa deben asegurar que las empresas responsables de las redes sociales, como por ejemplo Meta y TikTok, colaboren con las autoridades para llegar al fondo de la cuestión y descubrir quién hay detrás de estos usuarios anónimos. "Se debe endurecer la relación con estas empresas. Estamos viendo un pulso al poder", sostiene la experta. Madrigal coincide con ella y lamenta que, a pesar de que la normativa de la Unión Europea (UE) prevé sanciones a estas empresas, no se están aplicando. "¿El delito comienza cuando alguien rompe un cristal y se lleva un bolso o comienza cuando se instiga el saqueo?", se pregunta Ríos, que insiste en que sin una colaboración de las empresas será muy difícil responder a estas movilizaciones.

Lo cierto es que de momento todavía no se ha identificado quién hay detrás de estos perfiles anónimos, pero los expertos ya apuntan a una manera de hacer que se repite en diferentes puntos de Europa con un patrón definido. "Ahora son migraciones masivas y saqueos. ¿Qué vendrá después?", plantea Ríos.

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