Vivienda

"He vivido 45 años aquí": la lucha de los vecinos de tres bloques de Barcelona por no ser expulsados de casa

Los sindicatos de vivienda aseguran que la inmobiliaria ha comprado las fincas y quiere echar a una decena de inquilinos "para reformarlas y vender caro"

05/03/2026

BarcelonaCelestino Merino tiene 77 años y lleva 45 viviendo en su piso de la calle Salou, en Sants. Sin embargo, en el último año la vida no le ha puesto fácil: hace siete meses se quedó viudo y, en paralelo, la inmobiliaria Second House compró su edificio y ahora, asegura, quieren echarlo del piso donde ha vivido siempre con su mujer. Un duelo se le sobrepone al otro, que está por llegar: "He vivido toda mi vida aquí, con ella, y ahora parece que tendré que marcharme". Los ojos se le empañan, pero acepta que si la inmobiliaria no se aviene a negociar tendrá que despedirse de todos los recuerdos en pocos días. "Será duro, echaré de menos mucho el barrio", admite.

Este pastelero jubilado es el vecino de mayor edad afectado por el proyecto que ha puesto en marcha Second House, que también ha comprado otros dos edificios en la capital catalana, uno en la calle Tapioles y el otro en la calle Cortines. Pero el caso del Celestino no es único: en total, hay casi una decena de vecinos y vecinas a las que la inmobiliaria ha decidido no renovar el contrato de alquiler cuando venza y se enfrentan a un desahucio inminente.

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"Quieren hacer lo que llamamos una operación de flipping, es decir, comprar a precio barato, hacer una mínima reforma y vender caro y rápido", explica Isi, portavoz del Sindicato de Alquiladoras. "Están vendiendo los pisos a entre 340.000 y 370.000 euros, cuando sabemos que la tasación les sitúa en los 235.000", dice El Rodrigo. anuncios que salen en los portales no son del estado real del piso, sino recreaciones informáticas de cómo podrían quedar [tras la reforma]", continúa.

Los vecinos no están dispuestos a aceptar la expulsión de su casa por lo que califican de una "operación especulativa". Este jueves por la mañana han hecho una rueda de prensa. Nos quedaremos en nuestras casas y negociaremos lo que haga falta para conseguir nuevos contratos, que sean dignos", adelanta Isi. "Yo he pagado siempre y religiosamente mi alquiler, nunca he tenido ningún retraso, ninguna deuda. Queremos que nos renueven, y poder vivir a unos precios justos: no se puede vivir siempre pendiente de un burofax", añade el Rodrigo.

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Para conseguirlo se han movilizado con el apoyo del Sindicato de Alquiladoras y los sindicatos de vivienda de barrio. Son conscientes de que no están los últimos ya que están ya los últimos otros bloques en lucha en la ciudad catalana, con la Casa Orsola como referente. su comunicado, donde detallan que la inmobiliaria "forma parte de un entramado familiar que opera desde hace décadas en el negocio rentista en Barcelona"

Respondiendo al ARA, Second House asegura que "actúa siempre de acuerdo con la normativa vigente en materia de arrendamientos urbanos", y en el caso de las y cuya renovación no es obligatoria". "Sin embargo, la compañía mantiene siempre una actitud de diálogo con los inquilinos y, cuando es posible, trata de facilitar soluciones alternativas dentro del marco legal", afirman. La compañía inmobiliaria añade que declina hacer declaraciones adicionales.

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Una propuesta de ley "descafeinada"

Más allá de las intenciones de la inmobiliaria, los sindicatos también subrayan casos de "malas praxis" en la finca de Cortinas, "donde se están realizando reformas". Además, también advirtieron de la necesidad de aprobar "una ley contra las compras especulativas que sea efectiva" y que "proteja a todas las personas que viven de alquiler ante las expulsiones".

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En este sentido, los portavoces de los vecinos aseguran que el borrador que han dibujado en estos momentos el PSC y Comuns y se debate en el Parlament es la antesala de una ley "muy descafeinada". "No prohíbe prácticas como el flipping inmobiliario, ni garantiza la renovación de contratos en caso de compra de un blog entero por parte de un gran tenedor. Es decir, si esta ley entrase en vigor hoy mismo, no protegería a las inquilinas de las fincas de Second House, por ejemplo", explica Isi.

"La propuesta presentada por el PSC y Comunes –aseguran desde el sindicato– tiene limitaciones serias que pueden ser agujeros para que la ley no se acabe aplicando y no consigue". debería "prohibir específicamente la compra especulativa", debería obligar a los grandes tenedores que compren blogs con inquilinos a hacer nuevos contratos a estos vecinos, debería ser "de aplicación automática" –es decir, que no dependiera de la voluntad de los ayuntamientos– y debería limitar, también específicamente, el lucro o los enriquecimientos.