El proyecto prevé un gran hotel con forma de guitarra de 500 habitaciones que ocupará una superficie de 100.000 metros cuadrados. El hotel tendrá una piscina de 6.000 metros cuadrados y un casino con 100 mesas de juego y 1.200 máquinas tragaperras. También hay proyectado otro hotel, más pensado para las familias, con 500 habitaciones. Además, hay prevista una zona comercial con 75 tiendas. Finalmente, el nuevo macrocomplejo prevé espacios para conciertos multitudinarios con capacidad para 15.000 personas y un recinto para realizar actos y espectáculos musicales.
A la espera del nuevo capítulo del Hard Rock
Los inversores tienen aún la licencia de casino y la opción de denunciar la administración por el cambio de normativa
Este 13 de marzo se cumplieron exactamente dos años desde que, tras perder la votación de los presupuestos, el entonces president de la Generalitat, Pere Aragonès, decidió convocar elecciones. Las cuentas para aquel ejercicio tenían un escollo insalvable: el Hard Rock. Por un lado, el PSC le exigía que desencallara el proyecto si quería sus votos, pero por otro, Comuns le aseguraba que si el macrocasino salía adelante, ellos se opondrían. Una pinza insalvable. Aragonès mantuvo el compromiso con los socialistas y Comuns cumplió su palabra y votó en contra de los presupuestos. El president Aragonès convocó elecciones anticipadas y las perdió en favor de Salvador Illa. Meses más tarde, Illa también necesitó el apoyo de otras formaciones para ser investido presidente y, una vez más, el Hard Rock fue moneda de cambio: una de las condiciones que le pusieron comunes y republicanos fue que suprimiera las reducciones fiscales que en el año 2014 aprobó el gobierno de Artur Mas para seducir a los inversores de la tribu Seminola de Florida, propietarios de Hard Rock. En lugar de pagar el 55% de los impuestos con los que se grava el juego, solo pagarían el 10%. Se eliminaron los beneficios fiscales, ¿pero es suficiente para que los promotores se echen atrás? La discreción de los inversores hace que nadie sepa a ciencia cierta la respuesta a esta pregunta, pero lo que queda claro es que el culebrón del Hard Rock, que empezó con Eurovegas de la mano del magnate Sheldon Adelson hace casi quince años, aún no ha terminado. Existe la posibilidad de que los impulsores del macrocasino consideren que ya no les salen los números y se echen atrás e, incluso, que denuncien a la Generalitat y reclamen una indemnización por la modificación de la fiscalidad acordada. Teniendo en cuenta que no se ha puesto ni una sola piedra, no está nada claro que la administración tuviera que indemnizar al promotor, pero llegado el caso sería un juez quien determinaría el derecho a compensación. Otra posibilidad es que aprovechen la licencia de casino que tienen y, aunque se les haya reducido la previsión de facturación, sigan adelante. "Que se sepa, por parte del inversor, no ha habido ningún cambio de posicionamiento y, en proyectos de esta magnitud, a menudo se cumple aquella máxima que dice no news, good news", apunta el alcalde de Salou, Pere Granados. El alcalde es uno de los grandes defensores del macrocomplejo porque considera que es "una apuesta estratégica para la desestacionalización" del turismo. También está a favor el sector turístico y de la restauración, así como el alcalde de Vila-seca, Pere Segura, pero él no es tan optimista con el hecho de que el proyecto se acabe desbloqueando. Desde el Govern aseguran que no hay ninguna novedad y esta misma semana, la consellera de Economía, Alícia Romero, ha remarcado en el Parlament que el compromiso de la Generalitat con el proyecto es "ineludible". Para que el Hard Rock pueda salir adelante, es necesario que se apruebe el Plan Director, pero antes es necesario que el Govern redacte un informe medioambiental favorable. El anterior informe medioambiental fue negativo y, desde entonces, es como si el proyecto se hubiera quedado en un cajón. "Al president no le interesa"
El president de la Generalitat, Salvador Illa, y su partido, el PSC, son los grandes defensores del Hard Rock, pero no están dispuestos a repetir la historia para acabar como Pere Aragonès. El equilibrio de fuerzas políticas en Cataluña vuelve a perjudicar los intereses de los seminolas, porque los socialistas continúan necesitando el apoyo de ERC y Comuns para gobernar. "Al president no le interesa", opina Eloi Redón, portavoz en la plataforma Aturem Hard Rock. Un recurso presentado por esta entidad, junto con el Gepec, fue lo que consiguió que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) acabara tumbando en 2020 el Plan Director del Hard Rock. Los contrarios al proyecto, que critican su impacto en el medio ambiente y la estrategia de hacer crecer el país con este tipo de turismo, están a la espera de si hay algún movimiento para presentar una nueva denuncia al TSJC, en esta ocasión para revocar la licencia de casino que se concedió a los promotores. Para hacerlo, ya tienen todo el argumentario preparado y también el dinero, que han recogido gracias a diferentes donaciones. "Después de tanto tiempo, estamos en un punto que no sabemos si montar una fiesta o presentar el recurso", dice de broma Redón.