Brian Giner: “Es un espacio recurrente para celebrar días especiales”

Cala Ginesta, a pesar de haberse masificado, es el lugar preferido del creador de contenido

06/08/2026 - 08:02 h.

Hace un año, Brian Giner, creador de contenido y activista contra el bullying, estaba celebrando sus 25 años en la Cala Ginesta de Sitges. Es uno de los primeros lugares a los que fue con su pareja, y desde entonces un espacio recurrente para celebrar días especiales como la verbena, encuentros con amigos y su primer aniversario de pareja, “con velas y una cena muy especial, aprovechando que estábamos prácticamente solos en la cala”. La descubrió gracias a un familiar de ella: “Fuimos sin saber qué nos encontraríamos y nos gustó mucho. Ahora está masificada, pero hace tres años apenas encontrabas fotos en Google”. Desde que han instalado un chiringuito va mucha gente, pero a pesar de estar excesivamente concurrida para su gusto, las tumbonas y que parece menos auténtica, es su lugar preferido de Cataluña. Suele ir en coche, aparca en el parking que hay cerca del puerto, que atraviesa caminando, y en cinco minutos llega a la cala. Giner siempre ha tenido una conexión especial con el mar, le recuerda al abuelo que fue marinero en el puerto de Barcelona toda la vida, y al padre que de vez en cuando le acompañaba. Últimamente, tan solo va dos o tres veces en verano, así evita la multitud y aprovecha para ir descubriendo otras calas. “Si puedo me escapo a alguna calita, mejor espacios pequeños que playas más convencionales y artificiales. No soy muy amigo de las aglomeraciones”, admite. Reconoce que es más de montaña, le gusta su silencio para quedarse con el sonido de los pájaros y las hojas de los árboles, alejado de la ciudad: “Esta desconexión de la rutina hace que me sienta como si estuviera de vacaciones, es donde estoy más conectado con la naturaleza”. Esto y que no tolera mucho el calor explican que sea de estar poco en la playa: máximo un par de horas de sol, aprovechar para bañarse un rato y después comer algo que se hayan traído, arropados bajo una sombra, antes de volver a casa. Algunas veces ha estado con amigos haciendo saltos desde las rocas, y comenta que últimamente se ha aficionado al esnórquel. Coge las gafas y se pasa ratos largos mirando bajo el agua como si fuera una medusa flotando: “También me gusta ir a mi aire. Una de las cosas que hago es ir a las rocas para escuchar el mar y ver cómo golpea las rocas, sintiendo a la gente de fondo. Mi ruido blanco particular”. De Cala Ginesta le gusta sobre todo el momento en que baja el sol, cuando parece que entre dentro de la montaña, donde también está el túnel por donde pasa el tren.