El exasesor de Chávez que se cargó a Mas y que tampoco quería a Puigdemont
El exdiputado dejó de militar en la CUP cuando el partido invistió a un presidente convergente
BarcelonaJosep Manel Busqueta (Sant Andreu de Llavaneres, 1972) fue uno de los diputados de la CUP que más se opuso a la investidura de Artur Mas en 2015, y la negativa de los cupaires a investirle hizo que tuviera que dejar el Parlament en cumplimiento del acuerdo con Junts pel Sí para la investidura. El otro diputado dimisionario fue Julià de Jòdar, que se inclinaba por votar a favor de Mas. Ambas salidas buscaban el equilibrio entre los diferentes sectores de la CUP, en medio de una gran tensión interna.
Busqueta rehúsa que se diga que él se cargó a Mas. "Me gustaría pensarlo, pero fueron más personas", dice el exdiputado, que después de unos meses haciendo de asesor en el Parlament volvió a ser pastelero en la panadería de Bellpuig, en el Urgell, que aún regenta. "Todas mis experiencias institucionales han sido efímeras", añade riendo, recordando que como economista también fue asesor de Hugo Chávez solo un año, de 2004 a 2005. "Un europeo no les tenía que decir qué tenían que hacer", concluye.
Tampoco guarda rencor por su paso fugaz por la cámara catalana: "No era mi proyecto vital, ser diputado o político profesional; dimitir no supuso ningún coste personal". Sí que le pasó factura el debate de investidura. "Cuando me fui del Parlament dejé de militar en la CUP, pero no lo hice público para no dar carnaza. Luchar para defender cosas tan obvias como que no se podía investir al presidente de los recortes me desgastó", dice el que fue el gurú económico del partido.
Él, de hecho, no habría ni investido a Carles Puigdemont. "Con una CUP fuerte no se habría aceptado un presidente convergente y se habría apostado por Raül Romeva, que era el cabeza de lista y era una opción más cercana a la Cataluña republicana, o ir a elecciones", deja claro. Sea como sea, si a Mas no le dio la mano (tampoco ha hablado con él después), a Puigdemont sí. Unos días antes del apretón de manos los citó como presidente de la AMI para disuadirles, sin éxito, de que votaran en contra de Mas. "Poco te pensabas el miércoles que el domingo serías el presidente", le dijo Busqueta. Puigdemont, "sobrepasado", le estrechó la mano, pero no le respondió.