La mejor noche de verano

"Mi generación tiene nostalgia de un pasado sin tanta tecnología"

La mejor noche de verano de la actriz, guionista y creadora Adriana Fuertes

09/08/2026 - 20:02 h.

Hay una noche en la vida de la actriz y guionista Adriana Fuertes que le encantaría convertir en película. Era verano y los habitantes de Santa Margarita de Montbui llevaban días hablando excitados sobre la visita que les haría el humorista Eugenio por la fiesta mayor del pueblo. “Yo era pequeña y no sabía muy bien quién era, pero tengo recuerdos muy nítidos de aquella noche, de la alegría de la gente y la sensación de comunidad, y del olor a tabaco y sardinas a la brasa. Entonces no necesitábamos grandes infraestructuras, los vecinos traían las sillas de madera de casa y en un momento se había montado un teatrillo. Recuerdo a los mayores riendo las bromas de Eugenio, y a los niños jugando de fondo, y los pasodobles y el karaoke de después, en el que cantábamos Eva María se fue, buscando el sol en la playa".

"Estábamos en un momento en que la imagen no tenía tanto valor, no había tanta autopercepción y tanta vigilancia sobre cómo seríamos vistos, creo que éramos más auténticos. Sale en muchas conversaciones a mi alrededor: tenemos nostalgia de un pasado sin tanta tecnología”, explica Fuertes. La creadora afrofeminista dice que echa mucho de menos “esta sensación de libertad a la hora de relacionarse y hacer comunidad, sin la necesidad de estar constantemente perfectos para los demás”. “Todas las personas que recuerdo de aquella noche, todas las Dolors y todos los Pacos, las veo ahora y no han cambiado, son como personajes de Big Fish, inmutables. Eran personas que no necesitaban ser originales para existir y eso es guay”, reflexiona la creadora.

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A medida que fue creciendo, los veranos de Fuertes fueron cambiando, especialmente cuando se mudó del pueblo a Barcelona, aunque lo más importante lo ha mantenido siempre: “Mi necesidad de hacer comunidad”.

Ahora, los veranos los comparte con los vecinos jóvenes del barrio Gótico, con quienes pasan horas y horas al fresco de los tejados. “Un verano hicimos un curso de cenas de verano frescas en el Pati Llimona y después nos inventamos una especie de graduación en la que invitamos a todos los vecinos a probar diferentes tártares, de salmón, de atún y de carne, fue muy chulo”.

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“Mis veranos en Barcelona son en los tejados de los amigos: nos encontramos en las casas porque gastamos menos que en los bares, es la precariedad”, dice Fuertes, que, a pesar de ello, reivindica: “Soy una enamorada de la ciudad y me encanta ver su grandiosidad desde un tejado”. 

Pero no todo es romantizable, asegura la guionista, que desde hace unos años sufre la masificación turística en el barrio: “Reconozco que he tirado agua y algún huevo a los turistas que hacen ruido a las cuatro de la madrugada”.

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