Mi lugar preferido en Cataluña

Laura Ponts: “Cuando no me podía permitir disfrutar del pueblo, las amistades y la familia, no lo valoraba tanto”

En la piscina del pueblo de Laura Ponts se respira silencio

30/08/2026 - 08:02 h.

Cuando hablo con Laura Ponts, creadora de contenido digital, estilista gastronómica y cocinera, se está comiendo un helado en la piscina de su pueblo, en Ponts, donde dice que apenas hay cuatro personas más y se está de maravilla. Admite que si tuviera que decir un lugar bonito donde ha estado dos o tres veces, elegiría Monells: “¡Me encanta! Es precioso, de día y de noche, pasear por aquellos callejones, el empedrado, el núcleo medieval, los soportales… Taüll, a pesar de ser muy diferente y estar en la montaña, también es ideal, pero mi lugar preferido es Ponts”. En este pueblo de la Noguera que ronda los 2.000 habitantes se puede pasear por la orilla del río Segre, visitar el castillo de Sant Pere y disfrutar de la oferta gastronómica. Cuenta con una treintena de restaurantes, es una parada habitual de turismo gastronómico en la ruta Barcelona-Andorra. “Aunque las tardes de invierno está todo vacío, para desayunar o comer hay movimiento, sobre todo en la rotonda donde hay cuatro restaurantes. Ya lo dicen, Ponts, parada y fonda”, comenta.Cuando vivía en Ponts, que no se podía permitir disfrutar del pueblo, las amistades y la familia, no lo valoraba tanto. Estaba acostumbrada a trabajar siempre –mañana, tarde y fines de semana–, en la Cansaladeria Vilalta, el negocio familiar desde hace cuatro generaciones. Eran muchas horas con un trabajo duro, haciendo embutidos de elaboración propia y cocinando infinidad de platos preparados: “No tenía mucho tiempo. En cambio, ahora puedo desayunar en el bar, sentarme en la terraza, hablar con los vecinos y la gente que pasa, los que nos conocemos de toda la vida”. Los días que está en el pueblo aprovecha para desconectar de la ciudad, estar en modo relax, con una vida tranquila: “Soy consciente de que tener tiempo libre es un lujo. Acostumbrada a estar casi 24 horas conectada, agradezco este descanso, poder parar, y no tener nada concreto que hacer”. Muchas amigas de su pandilla se han marchado a otras ciudades, pero igualmente siempre busca algo que hacer, le gusta que cada día sea diferente y encontrar nuevos retos. Por las tardes aprovecha para hacer un poco de deporte, caminar cerca del río o salir a beber algo. También es la ocasión para pasar tiempo con la madre, que de vez en cuando le reclama que vaya a visitarla: “Ayer fuimos al mercado, al huerto de unos amigos, donde cocinamos una samfaina con las verduras que habíamos cosechado, y después comimos juntos”. Dice que la ciudad le encanta, pero se siente afortunada de poder volver a Ponts cuando quiere. “Solo está a una hora y media de Barcelona, y entre muchas otras cosas puedo estar en una piscina donde casi todo es silencio. Ahora Ponts sí que me gusta”, reconoce.