Marimer Pérez: “El paisaje me pareció mágico”

El verde, el olor a naturaleza y el silencio es lo que más le gusta de la Cerdanya a la ginecóloga

23/08/2026 - 08:04 h.

Hace nueve años, la doctora Marimer Pérez, fundadora y directora del centro integral de salud y cuidado de la mujer WoMer, fue por primera vez a la Cerdaña. “El paisaje me sorprendió, nunca lo había visto", explica. "Para una madrileña como yo, que venimos de paisajes de interior, estas montañas rodeadas de tanta vegetación parecen mágicas”. La ginecóloga y obstetra vincula la Cerdaña a muchas primeras veces de experiencias agradables, que después han marcado su vida. Aquella primera visita coincidía con el inicio de la relación con su pareja, Jorge. Entonces también conoció a Thor y a Quercus, los perros de montaña de los Pirineos, que ya han muerto, pero con los que hizo infinidad de paseos y con los que descubrió muchos de los lugares por donde sigue yendo, ahora con Coffee, que es de la misma raza. “Además, por aquí puedes entrar a la mayoría de locales con perros, lo que facilita todo bastante”, comenta.Aprovechan para ir los fines de semana y si pueden también hacen los puentes, “siempre que los partos lo permitan”, apunta, y recuerda que más de una vez han tenido que salir deprisa hacia Barcelona y dejarlo todo como estaba en casa porque había un parto: “Ya pasa esto, que no puedes marchar muy lejos, nunca sabes cuándo puede haber una urgencia. Es la vida de una obstetra”. El verde, el clima con la frescura por la noche o que de repente caiga un chaparrón, la nieve en invierno, aprender a esquiar o la chimenea, son algunas de las cosas que asocia a la Cerdaña y que tanto le gustan. También le enamoran el olor a naturaleza y el silencio. Asegura que viniendo de una ciudad como Barcelona, el cambio es brutal, bajan el ritmo de golpe. "Es una desconexión cercana, sin ser un lugar recóndito, y muy real", afirma. "Aquí, en Coffee no tiene que esquivar coches ni parar en los semáforos, y puede pasear libre". También es un lugar que invita a practicar deporte al aire libre, los caminos están acondicionados, las rutas bien indicadas y se puede elegir entre los diversos niveles de dificultad. “Hago mucha bici. Esto de no tener que encerrarte en sitios para seguir una rutina de ejercicio me parece maravilloso. Y con el esquí progreso adecuadamente, me he atrevido con alguna pista roja”, dice satisfecha.Ahora que lleva media vida viviendo en Cataluña no le sorprende tanto, pero al principio le llamaba la atención que la mayoría de barceloneses veraneaban en los mismos sitios, la Cerdanya y la Costa Brava. Dice que esto en la práctica supone que se encuentra un montón de pacientes en el supermercado de Puigcerdà, y reconoce que le resulta práctico: “Tenemos muy buena relación. Aprovechamos estas coincidencias para quedar, cada pasillo se convierte en un espacio de reunión improvisado, es fantástico. En el súper quedamos para ir a cenar”.