"Recordaré siempre la noche que todas las amistades salimos del armario como bisexuales"

La cantante Xènia Casado rememora una de las noches más especiales de su vida

23/08/2026 - 21:55 h.

La cantante Xènia Casado vive este verano en modo expansión: “Me voy a vivir con mi pareja y me hace muy feliz, es la primera vez que voy a vivir con alguien a quien quiero, la primera vez que mis miedos al compromiso son más débiles que mis ganas de amar”, dice. Este verano, asegura, “será el inicio de muchísimas cosas buenas. Este verano mi carrera musical dará un giro, y en unos años seré lo que ahora son Figa Flawas, The Tyets, Julieta o Mushka. Seré la nueva voz de Cataluña, ya lo estoy manifestando”.

De toda la vida, para Casado el verano ha sido un momento de expansión y celebración de la vida. Le cuesta elegir cuál ha sido la mejor noche de verano y elige dos. Una fue la primera vez que hizo una fiesta con dos barcas en una cala junto a Calella. “No hay mejor barca que la del amigo. Éramos todos hijos de trabajadores menos dos, a quienes los padres dejaron las barcas para que pudiéramos ver la lluvia de estrellas de Sant Llorenç desde el mar, y no podíamos creernos la suerte que habíamos tenido. Siempre habíamos visto la lluvia de estrellas juntos, tumbados con mantas en alguna clariana, y hacerlo en medio del mar fue muy especial”, recuerda Casado. Hubo un momento especialmente divertido: hacia las dos de la madrugada, de repente, oyeron un ruido muy fuerte, como de algo que chocaba contra el agua, y un grito de: “¡Náufrago!”. Al cabo de unos momentos descubrieron el origen del sonido. “Vemos a una persona que empieza a nadar desde la montaña hacia nosotros: era nuestro amigo Fran, que acababa de salir de trabajar de la pizzería y había decidido poner todas sus cosas en una bolsa y venir a encontrarnos nadando. Fue increíble. Ni en nuestros mejores sueños podríamos haber celebrado una noche de verano tan bonita y maravillosa”, dice la cantante. 

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La otra noche de verano que recordará siempre fue “la noche que todas las amistades salimos del armario como bisexuales”. Ella ya lo había hecho hacía tiempo y se sentía liberada, y aquella noche fue muy especial porque mucha gente del grupo consiguió reconocerse como bisexual. “Celebrábamos un fin de semana de la amistad en mi casa, que básicamente consistía en juntar diversos grupos de amigos. Una de las noches casi todo el mundo acabó abrazado, llorando, porque primero fue uno que salió del armario, y después otro, y otro, hasta que acabamos diciendo, entre llantos, chicos y chicas: ¡somos bisexuales y por fin podemos decirlo! Fue muy bonito que tanta gente llegara a la conclusión de que teníamos derecho a amar libremente”.