"En verano nos permitimos parar y tomamos más conciencia de vivir"
Para Dídac Romagós, alma máter de Ràdio Vilablareix, hay tres ingredientes que hacen que una noche de verano sea inolvidable
Para Dídac Romagós, alma máter de Ràdio Vilablareix, hay tres ingredientes que hacen que una noche de verano sea inolvidable: “Estar rodeado de la gente que quiero, tener salud y tener tranquilidad”. “Soy una persona sencilla, y a medida que me hago mayor cada vez lo soy más. Nuestros problemas siempre vienen por querer más”, reflexiona Romagós. En verano, dice, las personas nos permitimos una pausa y “es entonces que tomamos más conciencia de vivir”. “Vivimos demasiado atareados y muchas veces es en estos momentos de descanso, de dejadez y de observación, cuando aparecen las grandes ideas”, reivindica.
Por eso, una de las noches de verano que recuerda con más afecto fue una de sencilla, de hacerse muchas preguntas, la única manera de llegar, quizás algún día, a alguna respuesta “sobre el misterio de estar en el mundo: qué hacemos aquí y qué sentido tiene todo ello”. “Había comido con mi pareja en Llançà y por la noche fuimos a cenar al Observatori Fabra, con Barcelona iluminada a nuestros pies”, recuerda Romagós. Aquella noche pudieron observar la estrella Albireo, “que en realidad no es una estrella, sino que son dos de colores diferentes. Aquellas estrellas me hicieron pensar en nosotros, los humanos, y en cómo somos luz y oscuridad, y tuve la sensación de que vivimos entre respuestas incompletas y que quizás la belleza del universo no es entenderlo todo, sino aceptar que hay cosas que nos superan y que todas forman parte del mismo misterio. O, como dice Oques Grasses en La Gent Que Estimo, el milagro y el desastre es donde vivimos”.
Romagós explica que su experiencia de los veranos ha cambiado mucho con los años. Cuando era adolescente, era su estación preferida, pero ahora ya no soporta el calor. “Los veranos de cuando era pequeño eran diferentes. Salíamos a la calle a jugar con los amigos y si volvíamos más tarde de las once nos sentíamos transgresores y rebeldes”, recuerda. “Ahora, si fuera por mí, nos saltaríamos el verano y pasaríamos directamente de San Juan a septiembre”, añade.
Sin embargo, reconoce que, como buen amante de la música –en Ràdio Vilablareix solo suena música en catalán–, disfruta de la eclosión de festivales y conciertos que hay en verano, y “es feliz con una horchata en la mano”. También, claro, con un buen libro, de aquellos gruesos que a veces solo se pueden encarar cuando llega el verano. “Este verano estaré inmerso en Abans més que ara (Editorial Navona), de Miquel de Palol, amigo y referente literario", con quien, asegura, cualquier conversación podría convertirse en la mejor noche de verano.