El análisis de Antoni Bassas: 'España hunde la economía de la que vive'
Hola, ¿cómo están?
Cercanías, minuto de juego y resultado de esta mañana: 11 tramos deben realizarse en autocar y, en los que se realizan en tren, los retrasos y las incidencias son generalizados. Ya hace diez días que estamos así. Incluso el ministro Puente, que hace política pegando empujones, ayer tuvo que bajar la cabeza y reconocer lo innegable, que es que el servicio es "pésimo". Lo dijo en todos los tonos:
"¿Que Cercanías está muy mal? Sí, nadie lo niega, no lo discuto, ningún triunfalismo. Pero que estamos trabajando muy fuerte, invirtiendo mucho, para intentar revertir esta situación, ustedes lo saben mejor que nadie."
Ahora, como Puente no puede estar de hacer de Puente, quiso hacernos creer que hay alguna diferencia entre el PP y el PSOE en cuanto a trenes. Sólo un dato, ministro: En los últimos tres años de los que se tienen datos, años 2021, 2022 y 2023 (gobierno de Sánchez, socialista), el porcentaje de ejecución de lo que el gobierno español ha presupuestado en Cataluña ha sido del 19% en 2021, del 34% en 2022 y del 42% en 2023. ¿Qué nos está contando, ministro? No diga que no todos son igual de responsables. ¿O es que el PSOE no ha continuado priorizando el AVE y derrumbando las Cercanías?
Hablando de responsables políticos, esta mañana el consejero Dalmau ha ido a TV3 y ha insistido en que no hay más remedio que cumplir el acuerdo de la empresa mixta Estado-Generalitat bajo el argumento de que él "podría prometer cosas imposibles", pero que no funcionarían, en referencia implícita al independentismo, y que es preciso que un país es necesario no se cumplen y crean frustración. El conseller es muy joven, pero este año cumplirá 20 años del referendo del Estatut, lo que pactó el 90% del Parlament. Acabó recortado en el Tribunal Constitucional. Y así todo. El desinterés inversor del Estado en Cataluña es estructural, constitutivo, normal. Tanto que prometer que la empresa mixta funcionará, con los responsables del caos dentro, sí me parece imposible. Y nada me gustaría más que equivocarme. Pero no me parece.
Porque no es Cercanías, es todo: los trenes internacionales que vienen de Europa no pueden entrar en Catalunya y los convoyes se están acumulando en Francia, porque no pueden atravesar la frontera. ¿Por qué?
Porque una fisura en ese túnel que ven, que está en Rubí, impide que pasen las mercancías del Corredor Mediterráneo. Lo están arreglando, pero por el momento está impracticable. Y como la R4 está cortada en Gelida, tampoco funciona la circulación de mercancías hacia Tarragona, Zaragoza y el resto de la Península. Total, que las fábricas catalanas ni pueden enviar sus productos ni recibir el material para fabricarlos. Y tenemos los puertos de Barcelona y Tarragona con menos tráfico de mercancías. Porque, claro, lo normal sería decir que mientras no arreglan el túnel de Rubí las hacen pasar por la autopista. ¿Por cuál, si la AP-7 está cortada en dirección sur a la altura de Martorell? Están hundiendo la economía catalana. Qué ilusión hace pagar impuestos en estas condiciones. Se está haciendo realidad la frase del economista Ramon Trias Fargas, al hablar de asfixia premeditada. El lunes comprobaremos si Cercanías presta el servicio en trenes o en autocares.
Buenos días.