Sílvia Orriols enmienda a Jordi Pujol: "Hay mucha gente que vive y trabaja aquí y nunca serán catalanes"

Solo Vox secundó las tesis del partido de Sílvia Orriols de excluir a los musulmanes

Sílvia Orriols, encabezando el bloque de Alianza en la manifestación de la Diada
14/03/2026
5 min

Barcelona"Hay mucha gente que vive y trabaja aquí y nunca será catalana". Así de contundente se mostraba Sílvia Orriols, en una conferencia en el Fórum Europa Tribuna Catalunya, a mediados de febrero. Lo decía refiriéndose explícitamente a la comunidad musulmana de nuestro país, porque considera que su integración en la sociedad catalana es imposible. No era la primera vez que la líder de Aliança Catalana, islamófoba declarada, hacía una sentencia de esta índole. Forma parte de un discurso recurrente que ha expresado desde que desembarcó en el Ayuntamiento de Ripoll, en 2019.

A este posicionamiento choca con la definición de catalanidad que ha defendido tradicionalmente el catalanismo. Es una enmienda a la totalidad a una de las frases más célebres del expresidente Jordi Pujol: "Es catalán quien vive y trabaja en Cataluña y quiere serlo". Durante su largo mandato, el líder de Convergència no se cansó de repetir esta idea, fruto del debate que había sobre quién era catalán con la llegada entre 1950 y 1970 de miles de inmigrantes provenientes de diversos puntos de España. Pujol defendía una integración cívica, no de origen, bajo la premisa de que ser catalán no dependía de haber nacido en Cataluña, sino de querer formar parte del país. También buscaba evitar la división social con el temor de que se crearan dos comunidades separadas: la de loscatalanes de origen y la de los inmigrantes. Y finalmente, con la voluntad de que el catalanismo ampliara su base social.

El planteamiento de Pujol ya lo había puesto sobre la mesa el historiador Josep Benet, acuñando públicamente, por primera vez, la expresión "un solo pueblo". Una sentencia que se acabaría haciendo suya el PSUC, formación a la que se vincularía Benet. Fue el 24 de marzo de 1968 en Badalona, en el centenario de Pompeu Fabra. Y lo hizo en respuesta al ensayo "Catalanisme i revolució burgesa", de Jordi Solé Tura, que tildaba el catalanismo de burgués y consideraba que no podía ser popular ni de izquierdas.

Aquella Cataluña tenía seis millones de habitantes y ahora ha pasado a tener ocho, y uno de cada cuatro catalanes ha nacido en el extranjero. Los recién llegados provienen de diferentes países de todo el mundo, muchos de los cuales musulmanes. Y en un contexto en el que los servicios públicos están al límite en algunas ciudades y la vida material de las personas empeora, la extrema derecha recurre al discurso identitario para culpar a los recién llegados de acaparar todos los recursos y de la disolución de la nación o de la minorización de la lengua.

Aliança Catalana hace distinciones entre los recién llegados

En este escenario, el planteamiento que hace Aliança Catalana es que la catalanidad no depende solo de residir en un lugar o tener papeles, sino de compartir cultura, lengua y valores, y que hay colectivos que "no quieren o no pueden" integrarse porque sus valores son "incompatibles" con los de Occidente. De hecho, Orriols, en un pleno reciente en el Parlament, hablaba de un solo pueblo incluyéndola, obviamente, solo la inmigración española. "Cuando éramos jovencitos nos peleábamos en la calle al grito de xarnegos y polacos. Hoy, aquellos con quienes nos batíamos nos votan", aseguraba, bajo la premisa de que todos buscan "garantizar un futuro catalán, seguro, próspero y occidental" a sus hijos. Así, militantes de la formación cuestionan que gente nacida aquí como el futbolista del Barça Lamine Yamal sea catalana.

El jefe de prensa de la formación, Eduard Berraondo, criticaba recientemente que se les reproche que no consideren catalanes a mucha gente que vive y trabaja en Cataluña. Alegaba que para ser catalán, "hay que hablar la lengua, mínimo requisito, o amar y conocer las tradiciones y demostrar tu catalanidad", obviando que en esta ecuación quizás mucha más gente no entraría, aparte de los últimos recién llegados.

Esta visión identitaria o etnocultural de la nación que defiende la extrema derecha independentista no es compartida por el catalanismo político, que siempre ha hecho bandera de la integración. Junts sigue defendiendo los postulados de Pujol, pero incide en la frase entera que pronunciaba el expresidente porque considera que se ha tergiversado. "Pujol dijo que es catalán quien vive y trabaja en Cataluña y tiene voluntad de serlo. No solo la mitad de la frase, y evidentemente estamos de acuerdo", remarcan fuentes de la formación postconvergente, que habla de derechos y también de deberes de los recién llegados, y que reclama la gestión de las políticas de inmigración.

Desde Esquerra también defienden que es catalán quien quiere serlo "independientemente de dónde haya nacido, la lengua que hable, a quién rece, cómo ame e incluso dónde viva". En este sentido, los republicanos están convencidos de que seguro que "hay gente que no quiere ser catalana", pero que por eso "no hace falta haber nacido fuera de Cataluña". Por todo ello, la formación de Oriol Junqueras concluye que "Cataluña es un proyecto nacional no esencialista ni étnico, pensado no solo para los nacionalistas, sino también para los nacionales, es decir, todo aquel que, libremente, quiera formar parte de él". Esquerra también incide en el concepto de doble identidad: "A los venidos de otros lugares, no les hace falta abandonar su lengua, su cultura, para ser también catalanes y adquirir una nueva lengua y una cultura nueva: la catalana".

La CUP no entiende la catalanidad como un carné que alguien pueda repartir ni como una etiqueta que se pueda delimitar con criterios de origen: "Preguntar quién es o no es catalán parte de un planteamiento equivocado. ¿Quién decide qué quiere decir ser "de aquí"? ¿Hablamos de los apellidos? Si aceptáramos este tipo de criterios, prácticamente nadie podría considerarse autóctono, en Cataluña". "La catalanidad no se construye desde el origen, sino desde la voluntad de formar parte de una comunidad y desde la participación en su proyecto colectivo", añaden los anticapitalistas, que deploran hablar de "autóctonos" y de "gente de fuera" para evitar "fragmentar y enfrentar a la sociedad".

Vox, con Aliança Catalana

Desde las filas del PSC, Ferran Pedret, presidente del grupo parlamentario, defiende que "la expresión "somos y seremos un solo pueblo" es la mejor tradición del catalanismo político" porque "construye una identidad compartida y fortalece el tejido social del país". "Quien quiera dividir a la ciudadanía de Cataluña por su aspecto, creencias, origen o lengua puede contar que lo combatiremos democráticamente hasta las últimas consecuencias", añade el diputado, que aboga por "una sociedad abierta, diversa y plural y no monolítica". Comuns también se hace suyas las citas de Pujol y Benet, y considera que son "perfectamente válidas hoy". Ante el auge de la extrema derecha, el partido de Jéssica Albiach advierte que "el dilema real que tiene Cataluña como nación no es inmigración sí o no, sino construir una sociedad inclusiva y diversa, con plena igualdad de derechos y deberes, o una sociedad segregada".

Vox, en cambio, se alinea con Aliança Catalana, pero solo con la exclusión de la inmigración musulmana. Considera que es catalán "todo aquel español que nace o que vive en Cataluña y que la ama y la siente como su patria pequeña". Y entiende la catalanidad como "la expresión cultural concreta de la hispanidad que se da en Cataluña y que hoy en día se ve amenazada tanto por un separatismo que distorsiona esta realidad histórica y cultural como por una política de fronteras abiertas que borra nuestra identidad y forma de vida". El PP discrepa de la necesidad de sentirse parte del colectivo: "Es catalán quien vive o trabaja en Cataluña, pero después hay otros catalanes que ni viven ni trabajan en Cataluña y también son catalanes como los nacidos aquí, independientemente de la voluntad de serlo, por el hecho de ser españoles".

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