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Todavía no hace ni un mes, el 27 de marzo, me pregunté en este análisis: “¿Puede un ministro socialista mejorar algo de la financiación?” El valenciano Arcadi España acababa de relevar a la vicepresidenta Montero, que se iba de candidata del PSOE a la campaña electoral de Andalucía. Nos preguntábamos si un nuevo ministro de Hacienda podía cambiar algo del reparto del dinero, porque el nuevo ministro era perfectamente consciente de lo mal financiado que está el País Valenciano. Pues no ha habido que esperar mucho una respuesta que deseábamos que no tuviera que ser retórica.Ahí lo tienen: “El nuevo ministro no cede y Catalunya no recaudará el IRPF”. Porque dice el ministro que cualquier traspaso en la recaudación se hará en el marco de la Hacienda estatal. O sea que el gobierno español continúa sin hacer suyo el acuerdo de Esquerra con el PSC para la investidura de Salvador Illa. Será la agencia del Estado la que continuará teniendo las competencias en gestión y recaudación, y la agencia catalana sería una entidad colaboradora. Pues suerte que este era el ministro federalista y que Sánchez e Illa tienen una gran sintonía personal y política. Aparte de que el PSOE solo va arrastrado a las mejoras de autogobierno y que cree que con la amnistía ya se ha quemado bastante, los altos funcionarios son un estado dentro del Estado y tanto da que gobierne el PP como el PSOE.Mientras tanto, Cataluña continúa mal financiada, muy por debajo de lo que paga y de lo que necesita, y no hay margen para que baje el tramo autonómico del IRPF: el PSC, Esquerra, Comuns y la CUP votaron en contra de la propuesta de Junts (votada por el PP, Vox y Aliança Catalana) para rebajar el IRPF y eliminar el impuesto de sucesiones. Junts sabía que perdería pero quiere hacer hincapié con la idea de que los catalanes vivimos ahogados por impuestos mientras otras autonomías sí que se pueden permitir rebajas fiscales.En otro orden de cosas, contestamos una pregunta que nos hacemos esta mañana en el diario a propósito del incidente del diputado de Vox que subió a amenazar al presidente en funciones del Congreso durante un pleno. La pregunta es si el incidente fue una anécdota o es categoría. La respuesta es clara: esto es categoría, la ultraderecha es violenta por definición y necesita desprestigiar las instituciones a base de desprecio e intimidación. Saben perfectamente lo que hacen: hacer ver que están tan cargados de razones que no tienen más remedio que perder los papeles ante las injusticias. Y en concreto, el comportamiento de energúmen del diputado de Vox José María Sánchez es perfectamente consciente, porque es juez en excedencia del Tribunal Superior de Justicia del País Valenciano. Este es el nivel.Buenos días.