Sánchez, definitivamente tocado
El panorama es desolador. Por los indicios de corrupción, por los indicios de lawfare (indicios más que justificados) y porque estamos ante un juego de impotencias. Fíjense: el PP dice, y tiene razón, que es gravísimo todo lo que pasa, pero el PP no puede presentar una moción de censura viable porque la perdería. Porque va de la mano de Vox. Pero es que el PSOE, y el gobierno de Sánchez, no puede aprobar presupuestos, no puede aprobar leyes
Sánchez está esta mañana en el punto más bajo de su presidencia. Más bajo quiere decir que cada día es peor que el anterior. Me recuerda mucho a 1996, durante los últimos meses de Felipe González y la primera victoria de Aznar, que cada día llovían casos y revelaciones. Ayer la Guardia Civil entró en la sede del PSOE y estuvo llevándose información durante 12 horas. No sabemos qué requisó, pero sabemos qué dice el acta del juez, y amplía el foco: el PSOE habría maniobrado para entorpecer la justicia. O como dice el acta judicial, habría urdido una “trama para desestabilizar procedimientos judiciales contra el PSOE o el gobierno español”. El juez investiga si el PSOE pagó a gente para que pagaran a policías o fiscales que entorpecieran las investigaciones contra el PSOE, contra Sánchez o su entorno. ¿Quién formaría parte de este grupo y qué hacían? En esta página lo tienen: Quién es quién en la presunta trama para “obstaculizar” causas judiciales. De los detalles que han trascendido, el PSOE habría pagado a la exmilitante Leire Díez unos 4.000 al mes, con facturas falsas. O sea, el PSOE habría puesto su estructura como partido al servicio de actividades ilegales. Esto sería gravísimo, y aún más si pensamos que difícilmente el partido haría algo sin Sánchez.
Son investigaciones, no hechos probados, pero a la hora que les hablo, el PSOE no ha salido a dar explicaciones convincentes. Y ahora ya no apuntan a Zapatero solo, sino a Sánchez, que después de aquellos famosos cinco días de reflexión había prometido hacer limpieza y el “son las cinco y aún no he comido”. Las últimas explicaciones de Sánchez son de ayer, en Roma, después de haber sido recibido por el papa León XIV, quince días antes del viaje que llevará al jefe de la Iglesia católica a Madrid, Barcelona y las islas Canarias. Y ayer no estuvo bien, nada bien. Le preguntaron por aquello que dijo Felipe González o García-Page, de convocar elecciones. Y hizo la broma: Sánchez: “¿Me permitirá la broma, no? Hay algún compañero que evidentemente lo que me pide es adelantar las elecciones porque es consciente de que tendré una mayoría parlamentaria más grande en el gobierno y en el Congreso para poder gobernar de manera mucho más tranquila. Y yo se lo agradezco. Pero es que yo no puedo convocar elecciones por interés partidista”.Sánchez, no estamos aquí, en la ironía. Sabe perfectamente que no le piden elecciones para que mejore sus resultados.¿Y ahora qué? El panorama es desolador. Por los indicios de corrupción, por los indicios de lawfare (indicios más que justificados) y porque estamos ante un juego de impotencias. Fíjense: el PP dice, y tiene razón, que es gravísimo todo lo que pasa, pero el PP no puede presentar una moción de censura viable porque la perdería. Porque va de la mano de Vox. Pero es que el PSOE, y el gobierno de Sánchez, no puede aprobar presupuestos, no puede aprobar leyes. De momento, solo tiene mayoría para impedir que Feijóo gane una moción de censura. Para el resto, no tiene nada. ¿Adónde vamos, así?Y es desolador en Cataluña, con Illa atado a Sánchez y el juez pidiendo al PSC los gastos de la campaña electoral del 2024. Estamos en el que día pasa, año empuja. Pero así no se puede gobernar hasta el 2027.Buenos días.