Cataluña locomotora, Illa vuelve a Pujol
Illa habla del futuro económico del país como un convergente, quizás porque aspira a ganar la reelección desde la centralidad convergente, ahora que la rosa del puño está marchita y amenazada
La vida política española tiene esta semana un calendario bastante explícito: ayer declaró ante el juez Begoña Gómez, mujer del presidente Sánchez; hoy declara en el Senado la directora general de la Guardia Civil por sus contactos con Leire Díez, y mañana tiene que declarar Zapatero por tráfico de influencias y blanqueo de capitales por haber hecho de intermediario en el rescate de la compañía aérea Plus Ultra, a pesar de que el expresidente español ha pedido más días al juez para defenderse sobre el origen de las joyas, que ahora resulta que tienen un valor que asciende a más de un millón de euros. Es un momento infernal para el PSOE.El juez tiene que decidir si retira el pasaporte a Begoña Gómez, porque no quiere que salga de España porque cree que hay riesgo de fuga, mientras que de la investigación de la Guardia Civil sobre las cloacas del PSOE se desprende que Santos Cerdán ordenó aprobar todos los viajes de Leire Díez sin ninguna comprobación y que “nadie sabe qué pasaba en el despacho de Cerdán”. Contactos en Madrid me dicen que la mayoría de los ministres están desolados, y que Sánchez aguanta porque se lo juega la vida o, al menos, la libertad. La deriva catalana de este panorama ya la saben: Salvador Illa es íntimo de Sánchez y, ahora mismo, es el único dirigente socialista con peso en España.Y mientras tanto, ¿qué hace Illa? Ayer el president firmó un nuevo pacto de estos que tanto le gustan, esta vez con patronales y sindicatos, para relanzar la industria, de manera que dentro de tres años y medio, en 2030, la industria represente el 25% del PIB de Cataluña. Ahora no llega al 20% en una economía, como la nuestra, muy inclinada hacia el sector servicios.Cataluña es todavía un país industrial, y hace más de un siglo que lo empezó a ser. Quiero decir que hay realidades que no se improvisan, y ahora Illa vuelve a una narrativa muy pujolista de la Cataluña locomotora a través del crecimiento industrial. El viernes oí al presidente en La Seu d'Urgell, en el Encuentro Empresarial en el Pirineo. Les habló de aquella asociación de los Cuatro Motores para Europa de la época de Pujol, creada en 1988: Cataluña (Barcelona), Baden-Wurtemberg (Stuttgart), Lombardía (Milán) y Auvernia-Ródano-Alpes (Lyon). Illa habló a los empresarios de confianza, del valor de un sistema público de salud como el de Cataluña, e incluso del humanismo cristiano. Fue un discurso de normalidad institucional y constitucional, sin aventuras políticas, muy centrado en reverdecer el potencial económico del país a base de innovación, de apertura exterior y de exportaciones, en un tono que recordaba el de Pujol, con la diferencia de que han pasado 23 años desde que Pujol dejó de ser presidente. Illa habla del futuro económico del país como un convergente, quizás porque aspira a ganar la reelección desde la centralidad convergente, ahora que la rosa del puño está marchita y amenazada y que los herederos de Convergencia están atrapados con el líder aún en el exilio.Buenos días.