La política de "intimidación" de Vox en el Congreso: ¿anécdota o categoría?
La mayoría plurinacional condena la actitud parlamentaria de la extrema derecha después de que uno de sus diputados se encarara con el vicepresidente de la cámara baja
Madrid / BarcelonaLa polémica reacción del diputado de Vox José María Sánchez García, que se encaró con la presidencia del Congreso durante el debate de una proposición no de ley (PNL) sobre memoria histórica, ha puesto el foco en el deterioro del parlamentarismo. "Lo que ha pasado no es una anécdota. Es una forma de hacer política basada en el ruido, en la intimidación y en el menosprecio a las normas básicas de la convivencia democrática". Esta es la conclusión que extraen de este episodio los partidos de la mayoría plurinacional, según consta en una declaración institucional impulsada este miércoles por el PSOE. Diversas fuentes parlamentarias de los partidos que la han firmado, consultadas por el ARA, coinciden en diagnosticar que la presencia de Vox en la cámara baja ha provocado un cambio en la vida parlamentaria, que empeora año tras año. La declaración no se ha podido leer al final del pleno de este miércoles porque Vox, PP y UPN han rechazado firmarla.
Los populares, en plena negociación con la extrema derecha en varias autonomías, han mirado hacia otro lado, tal como hacen ante las quejas de los periodistas por el comportamiento de agitadores de extrema derecha acreditados como prensa. En los pasillos de la cámara baja, Alberto Núñez Feijóo ha esquivado las preguntas de los medios de comunicación sobre este asunto y la reacción ha llegado en una rueda de prensa en el Senado, donde la portavoz popular, Alicia García, ha tildado de "vergonzosa" la actitud del diputado de Vox. Para firmar la declaración, el PP reclamaba añadir que la presidencia del Congreso sí que tolera otros comportamientos cuestionables de otras formaciones políticas y que se diera por buena la versión de Sánchez García, que justificó su actuación porque, según él, el diputado de ERC Jordi Salvador le dijo "nazi, asesino, analfabeto y gilipolles", unas palabras que Esquerra ha negado que el republicano usara. El PSOE ha rechazado incluirlo.
El hecho es que es inédito que un diputado suba hasta donde se sienta la presidencia del Congreso y se encare de esta manera. De hecho, los socialistas han comparado la escena con el intento de golpe de Estado del 23-F. "Lo único que pensaba era por dónde me vendría la bofetada", admitió horas después de los hechos el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en aquel momento dirigía el pleno en sustitución de Francina Armengol. Ante la sorpresa por esta virulencia –con un grito a pocos centímetros de la cara–, el vicepresidente primero de la cámara baja, que ya había llamado al orden reiteradamente a Sánchez García antes de expulsarlo del pleno, admite que no reaccionó a tiempo para aplicar un artículo del reglamento del Congreso –el 106– que habría permitido vetarlo durante un mes.
Por el momento, mientras el PSOE estudia vías para aplicarle una sanción más grave, el diputado de Vox no ha podido participar en el pleno de este miércoles. Su ausencia, de hecho, ha permitido que la PNL que se debatía cuando Sánchez García explotó, que plantea documentar la quema de libros durante el franquismo, se haya aprobado. No es la primera vez que el diputado de extrema derecha tiene una salida de tono. La que más repercusión mediática había tenido fue en 2021 cuando dijo "bruja" a una diputada del PSOE durante un pleno, pero fuentes socialistas explican que esta actitud "obsesiva" y "maleducada" es habitual en Sánchez García y se exacerba en debates relacionados con el feminismo o la memoria democrática. Que Vox haya hecho piña con él no les ha sorprendido porque ante el aval de este comportamiento reiterado se evidencia que este clima crispado es el que les va bien.