El exministro que rezaba por salvar España del diablo
Jorge Fernández Díaz niega que él participara de la guerra sucia contra el independentismo
BarcelonaTanto es que se le escuche despachando con el entonces director de la Oficina Antifraude de Cataluña sobre la necesidad de sacar trapos sucios de los principales líderes independentistas. Tampoco importa que hayan trascendido conversaciones con el excomisario José Manuel Villarejo hablando abiertamente de la operación Cataluña ("Negaré, incluso bajo tortura, que esta reunión haya existido", decía él en los audios). Ni siquiera que haya mensajes con su número 2 certificados por notario en los que hablan de la Kitchen. Hace años que Jorge Fernández Díaz interpreta el papel del ministro que no se enteraba de nada de lo que pasaba a su alrededor. Una estrategia de defensa que ha seguido al pie de la letra este jueves cuando ha declarado como principal investigado en el juicio sobre el espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas.
Devoto ferviente desde que en 1991 se le apareció Dios en Las Vegas y le hizo abandonar una vida donde, según él mismo, abundaba el pecado, Jorge Fernández Díaz es, sin embargo, una de las figuras políticas bajo la sospecha permanente. Entre otras, por mentir. Nacido en Valladolid en 1950, aunque desde muy pequeño hizo vida en Cataluña, sus primeros pasos en política fueron de la mano de Adolfo Suárez, primero como gobernador civil de Oviedo y de Barcelona y, después, como candidato del CDS en Cataluña en las elecciones de 1982. Antes había sido fugazmente ingeniero industrial. Él fue el segundo de diez hermanos (uno de ellos, Alberto, también dedicado a la política, en el PP) de una familia "a la que ni le faltaba ni le sobraba nada", con un padre militar de carrera que acabó siendo el subjefe de la Guardia Urbana de Barcelona. Se casó el 17 de octubre de 1975, el mismo día que Franco ingresaba para no salir, del Hospital de la Paz y dice que cuando murió el dictador ni se alegró ni tampoco se entristeció.
Qué papel jugó en la creación de la policía patriótica¿Cuál fue su papel en la creación de la policía patriótica? Según él, ninguno. De hecho, sentado en el Congreso de los Diputados en una de las comisiones de investigación que se han hecho los últimos años, llegó a considerar de "invento" esta estructura parapolicial –ampliamente documentada– de la que formaban parte agentes en activo y otros jubilados, confidentes e incluso políticos, amparada según numerosas fuentes por la administración estatal y financiada con fondos reservados. La Kitchen es una derivada, y las acusaciones aseguran que se usaron recursos del Estado para seguir a Bárcenas con el objetivo de robarle documentación comprometedora con el PP.
El escudo de la fe cristiana
"Ni existe ni se ha creado ninguna unidad de investigación sobre políticos independentistas", aseguraba cuando aún no se le había oído pedir en privado que se investigara a Artur Mas o a Oriol Junqueras. Fernández Díaz decía entonces que había partidos que "veían persecuciones mientras soñaban" y que resolverlo era una cuestión que competía más "a un psiquiatra" que a un ministro. Para resolver sus problemas él, en cambio, se ha escudado en la fe (en la del Opus Dei, concretamente). Y con la excusa de la religión cogió el compromiso de "salvar España".
Una misión que el 17 de junio de 2015 le llevó hasta el Vaticano para reunirse con el entonces papa emérito, Benedicto XVI. Unos días antes, Fernández Díaz, le había escrito una carta (con el sello oficial del Ministerio del Interior) mostrándole su preocupación por la supervivencia de España y en el encuentro le pidió que rezara por su país. La respuesta de Benedicto XVI la recordaba unos años después el mismo Fernández Díaz: "Me dijo que el diablo quiere destruir España por los servicios prestados a la iglesia de Cristo, la evangelización de América y el papel en la contrarreforma". "El diablo ataca más a los mejores", concluyó el papa emérito según la versión del exministro. Pero Benedicto XVI le dio las claves para derrotar al diablo, que, probablemente en la cabeza de Fernández Díaz debió haber tomado la forma de los independentistas: "Humildad, oración, sufrimiento y devoción a la Santísima Trinidad".
Un año antes, había condecorado a la virgen María con la Medalla de Oro al Mérito Policial a título honorífico y siempre se ha sentido protegido por Dios. Este es uno de los motivos por los que, asegura, superó en 2016 un cáncer y en 2018 un infarto. En una recordada entrevista a La Vanguardia por la campaña electoral de 2015, Fernández Díaz explicó que, de hecho, tiene un ángel de la guarda. Se llama Marcelo y entonces le ayudaba a aparcar, entre otras pequeñas cosas del día a día.