La unidad de las izquierdas

El poliamor electoral de Gabriel Rufián

El líder de ERC en Madrid elogia a las izquierdas soberanistas mientras se deja seducir por Podemos

Gabriel Rufián saliendo del hemiciclo del Congreso el pasado miércoles
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MadridNadie cuestiona que Gabriel Rufián se ha erigido en un referente indiscutible para las izquierdas en toda España: no en vano es el cuarto político más valorado en España y el preferido de los catalanes. El portavoz de ERC en el Congreso lleva tiempo haciendo un llamamiento desacomplejado –y desautorizado por la dirección de su partido– a tejer una alianza entre las izquierdas a la izquierda del PSOE de cara a las próximas elecciones generales para impedir que el PP y Vox lleguen a la Moncloa. Mientras transita por este camino, se está acercando a diferentes sensibilidades a un lado y otro, con una actitud de poliamor electoral que desconcierta, a menudo, al resto.

se ofreció a encabezar una candidatura unitariaLa semana pasada, Gabriel Rufián dio un paso más y se ofreció a encabezar una candidatura unitaria de las izquierdas si eso permite que haya una “confluencia” de todos los acentos con el objetivo de “maximizar” los resultados: “Es el momento que las izquierdas soberanistas arrastren e inspiren a las izquierdas españolas”, esgrimió. Tres días antes, había celebrado el éxito de un partido andalucista el 17-M y había presentado a las izquierdas españolas como el “problema”, un diagnóstico que no es nuevo y que ya había hecho hacía dos meses en el acto con Irene Montero en Barcelona.

En paralelo, Podemos continúa acercándose y apostando por el tándem Rufián-Montero: “Es el equipo que podría retornar la ilusión a la gente de izquierdas”, defendía hace unos días la líder de los morados, Ione Belarra. “Resultan creíbles y son en quienes confía la gente para que sean valientes y defiendan sus ideas con convicción”, reivindicaba. Y mostraba confianza en poder “recorrer” este camino. Al día siguiente –igual que ha repetido en diversas ocasiones–, Rufián se deshacía en elogios hacia Irene Montero, a quien presentaba como un “gran valor” y un “activo electoral innegable”, y defendía que Podemos es imprescindible en el escenario que ha de venir. “Nos va el 1%”, argumentaba.

Gabriel Rufián interviniendo en una conferencia en el Club Siglo XXI de Madrid.

Ahora bien, Sumar no lo ve todo igual que Gabriel Rufián. Una voz de peso del grupo parlamentario de Yolanda Díaz defiende en el ARA que lo que conviene es un “proyecto de izquierdas radical para el Estado” que no sea una “suma de regiones” y se pregunta “qué hacemos” con las comunidades autónomas donde no hay fuerzas nacionalistas o soberanistas. En esta línea, la co-coordinadora de Sumar, Lara Hernández, proponía el lunes celebrar un “gran encuentro estatal de todas las izquierdas” y animaba a Rufián a “concretar” su hoja de ruta. Izquierda Unida también apuesta por un proyecto “integral y global” de todo el Estado. En cambio, en conversación con este diario, una diputada de Podemos cree que “no es incompatible” hacer encajar el soberanismo y la izquierda confederal: “La fórmula la inventamos nosotros con Unidos Podemos”, subraya. En aquella primera confluencia, en 2016, se sumaron En Marea, Compromís y Barcelona en Comú.

Fuentes del entorno de Rufián consultadas por el ARA justifican que “él es un activo estatal, pero habla desde el soberanismo”. En esta línea, otra voz próxima al diputado republicano saca pecho de que su discurso y su posición ayudan a “salir de la burbuja” y a “normalizar” el independentismo: personas de otros puntos del Estado le muestran apoyo y complicidad a pesar de que son plenamente conscientes de que él defiende la independencia de Cataluña. De hecho, la cúpula del partido lo ve como un “activo clave para ir mucho más allá de los límites y fronteras” de ERC.

Gabriel Rufián, Sarah Santaolalla y Emilio Delgado en el acto en la Sala Galileo Galilei el 18 de febrero.
Xavier Domènech, Irene Montero y Gabriel Rufián en el acto en la UPF de Barcelona el 9 de marzo.

El matrimonio con ERC

Aparte del coqueteo de los últimos meses con diferentes espacios, Gabriel Rufián mantiene una relación matrimonial desde hace diez años con ERC. A pesar de que la dirección del partido ha expresado desde el primer día sus recelos a la propuesta del portavoz en el Congreso, la formación continúa descartando el divorcio. “No hay ninguna voluntad de echarlo. Es el mejor candidato posible”, defendía el portavoz de ERC el miércoles poco después del acto. Isaac Albert reiteraba que los republicanos se presentarán en las cuatro demarcaciones catalanas con sus siglas y repudiaba una coalición con la izquierda española: “No suma, no es una buena estrategia”.

La nueva confluencia que Gabriel Rufián está “dispuesto” a liderar sería en Cataluña o en el conjunto del Estado? De entrada, él no lo aclara, pero sí que insiste en que el diseño debe ser “provincia a provincia” y que su aspiración es situar ERC en una “posición ganadora”. ¿Qué fórmulas puede haber? “Puntos compartidos en el programa, actos conjuntos, coaliciones o gente que no se presente en un territorio a cambio de que tú pidas el voto para ellos en otro territorio”, reflexionaba esta semana. Y dejaba claro que una condición “irrenunciable” es el “respeto al ejercicio” del derecho a la autodeterminación. Consciente de que la historia aún no ha llegado al desenlace, también hacía una última advertencia: “No volveré a presentarme con Esquerra si no hay unas condiciones. No volveré a hacer política cuatro años según cómo”.

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