Jorge Fernández Díaz o el cinismo político inacabable

Fernández Díaz es uno de estos adoradores de la unidad de España, que la mezcla con sus creencias religiosas, y que cree que para preservarla todo vale, incluso delinquir. Ayer, como todos los políticos del PP que han declarado ante los jueces, dijo que él no sabía nada. De lo que no saben nada es de honestidad

29/05/2026
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Esta mañana vuelve a haber reunión entre el departamento de Educación y los sindicatos de enseñanza en la sede de la conselleria. Los sindicatos no tendrán que caminar mucho para llegar a ella, porque han pasado la noche encerrados en la conselleria.

Esta mañana, la consellera Niubó ha dicho que no se ha roto nada en las negociaciones. Las dos partes dicen que ahora la responsabilidad recae en la otra, y tienen razón: el departamento ha ido mejorando su oferta y los sindicatos han movilizado a los docentes como nunca, con una convicción que nace de un sentimiento de agravio, y desescalar la protesta y dar por terminada la reclamación es como frenar un coche que va a toda velocidad. El Gobierno se equivocó cuando quiso dividir los sindicatos e hizo aquella ficción de acuerdo solo con la UGT y CCOO. Queriendo desactivar los sindicatos de enseñanza, aún los activó más. Y así estamos, a punto de entrar en el mes de junio con el conflicto laboral y profesional en las escuelas. Otro que se ha activado es Pedro Sánchez. Consciente de que la respuesta que el PSOE ha dado a la entrada de la Guardia Civil en Ferraz fue inexistente, ahora ha pedido comparecer en el Congreso, con la intención de calmar a los socios de investidura. Ya hay un ministro, el deslenguado Óscar Puente, que dice que aquí hay una conjura contra los socialistas (bienvenidos al club). Y el president Salvador Illa, hombre de confianza de Sánchez, dijo que sabe distinguir lo que son casualidades judiciales de lo que no lo son. Bienvenido al club, también. Y en el PP ya hay voces que están sopesando si deberían presentar una moción de censura, aunque no tengan los votos. Al menos serviría para obligar a Junts, el PNB, Esquerra y demás a votar al lado de Sánchez o no. Finalmente, ayer, este hombre, Jorge Fernández Díaz, declaró ante el juez por el caso Kitchen, el del espionaje a Bárcenas a través de su chófer, tesorero del PP que tenía aquellos apuntes contables en los que aparecía M. Rajoy. ¿Y qué dijo Fernández Díaz? Que se enteró por los periódicos.

“Yo tuve conocimiento cuando las informaciones empezaron a aparecer en los medios de comunicación. Creo que fue a finales del año 15 y comienzos del año 16, pero hasta entonces yo no había oído hablar de ello, ni por arriba, ni por abajo, ni por la derecha, ni por la izquierda. Nadie me habló de ello, nadie me habló de la operación Kitchen” 

El cinismo político de Fernández Díaz es ilimitado. Quizás él no sabía exactamente cuánto dinero le pagaban al chófer de Bárcenas o cómo le hacían llegar el sobre, pero Fernández Díaz lo sabía todo. Por el estilo meticuloso que tenía de dirigir el ministerio y porque una operación tan grave, urdida para proteger a Rajoy y al partido, no se hace sin conocimiento del ministro. El hombre de “¡Esto la Fiscalía te lo afina!”. Fernández Díaz es uno de esos adoradores de la unidad de España, que la mezcla con sus creencias religiosas, y que cree que para preservarla todo vale, incluso delinquir. Ayer, como todos los políticos del PP que han declarado ante los jueces, dijo que él no sabía nada. De lo que no saben nada es de honestidad.

Buenos días.

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