Nogués confiesa que no es muy dada a llevar joyas, solo el mismo par de pendientes y el anillo de casada. Al cuello, sin embargo, lleva una excepción: el colgante con forma de gota de sangre que sus hermanos le regalaron cuando cumplió los 60 años, en 2025. Simboliza todo aquello que durante décadas ha sido parte importante de su vida: la sangre, el laboratorio y la ciencia. “Siempre me han visto, desde muy joven, dedicada al laboratorio. Es mi segunda casa y una parte muy importante de mi vida”.
"Todavía no podemos fabricar sangre de manera artificial, pero estamos trabajando en ello"
La científica Núria Nogués investiga cómo obtener glóbulos rojos en el laboratorio para complementar las donaciones y ayudar en casos raros
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Con un cuidado exquisito, Núria Nogués (Barcelona, 1965) abre una cajita azul y extrae de ella un colgante con forma de gota y una piedra roja en el centro. Lo mira con deleite y, casi como si hiciera una confesión, suelta: "La sangre es un tejido realmente extraordinario". Esta joya contiene su historia: una carrera dedicada a descifrar los secretos de los grupos sanguíneos, a entender qué hace única a cada sangre y a evitar que esta singularidad se convierta en un obstáculo de salud.
"Desde el primer momento me fascinaron las estructuras que tienen las células de la sangre en la membrana y los antígenos, que son los que conocemos como grupos sanguíneos y que determinan incompatibilidades cuando una persona recibe una transfusión", explica esta inmunohematóloga del Banco de Sangre y Tejidos. Cuando el cuerpo entra en contacto con antígenos que no reconoce como propios, puede desarrollar anticuerpos. "Es prácticamente imposible encontrar sangre idéntica a la tuya, porque hay mucha diversidad", apunta.
Más allá de los grupos más conocidos –A, B, AB y 0– y del sistema Rh, hay 49 sistemas de grupos sanguíneos descritos y más de 300 antígenos. Por eso es crucial identificar los anticuerpos que una persona tiene en el plasma y que reaccionan contra los glóbulos rojos antes de una transfusión. Es una de las tareas del laboratorio de Nogués, especializado, además, en encontrar grupos sanguíneos extremadamente infrecuentes. "Puedes tener una sangre con unas características que solo tenga el 0,1% de la población o menos", dice.
El Banco de Sangre y Tejidos busca a estos donantes raros y forma parte de una red internacional para localizarlos. A veces, hay uno en Australia, Suecia o Canadá al que hay que llamar porque su sangre es necesaria. Y eso es un reto. Y es que la única fuente de sangre para transfusiones en casos de anemia, intervenciones quirúrgicas, accidentes, tratamientos oncológicos o trasplantes son las donaciones altruistas. Un gesto extraordinario, pero también una limitación. Y para resolverlo trabaja esta investigadora: "Todavía no podemos fabricar sangre de manera artificial, pero estamos trabajando en ello", afirma con un brillo de ambición en los ojos.
En su laboratorio investigan cómo obtener glóbulos rojos a partir de células progenitoras y reproducir in vitro el proceso que tiene lugar en el organismo. No buscan fabricar sangre de todos los grupos, sino obtener glóbulos rojos con perfiles poco frecuentes, útiles tanto para transfusiones como para el diagnóstico. "Los glóbulos rojos de las donaciones son también una herramienta fundamental para identificar estos anticuerpos", explica. El proyecto, en el que colabora con la Universidad de Bristol, recibió en 2023 una ayuda de cerca de un millón de euros de la Fundación "la Caixa", en la convocatoria de Caixaresearch salud –este año acaba de conceder 32,4 millones de euros a 80 nuevos proyectos de investigación e innovación biomédica y en salud–; también cuenta con financiación del ministerio de Ciencia e Innovación.
Una de las aplicaciones potenciales es ayudar a personas con anemia falciforme, una enfermedad hereditaria que altera los glóbulos rojos y que a menudo obliga a realizar transfusiones de manera regular. "Sus glóbulos rojos, en lugar de ser como un donut, tienen forma de media luna. Son rígidos y, cuando deben pasar por vasos sanguíneos estrechos, se atascan y forman tapones. Esto impide que el oxígeno llegue a los tejidos y provoca un daño importante y mucho dolor", explica Nogués. Cuantos más anticuerpos desarrollan, más difícil es encontrar sangre compatible. Por ello, disponer de glóbulos rojos con características concretas podría ser decisivo.
La sangre generada en el laboratorio no sería una alternativa a las donaciones, sino un complemento. Y la necesidad es urgente: la población envejece, cada vez hay más personas que necesitan tratamientos médicos a edades avanzadas y los donantes también se hacen mayores. “Hay que avanzar en la producción biotecnológica de glóbulos rojos para complementar las donaciones y cubrir las necesidades futuras”, apunta Nogués. Mientras tanto, recuerda, la sangre de los donantes sigue siendo fundamental.