Comer tierra para sobrevivir a los turistas: una lección inesperada de la fauna salvaje

Los macacos de Gibraltar podrían haber desarrollado una estrategia para compensar los efectos de una dieta alterada por el contacto con los humanos

23/07/2026 - 16:06 h.

Si viéramos un mono comiendo tierra, probablemente pensaríamos que se trata de un comportamiento extraño o accidental. Pero ¿qué pasaría si esta conducta fuera, en realidad, una respuesta adaptativa a un problema creado por los humanos? Esta es la pregunta que se han planteado el antropólogo Sylvain Lemoine y sus colaboradores, de diversas universidades y centros de investigación ingleses, franceses y catalanes, con participación de investigadores del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES) de la Universitat Rovira i Virgili, tras estudiar los macacos que viven en el peñón de Gibraltar. Los resultados, publicados recientemente en la revista Scientific Reports, sugieren que estos primates comen tierra de manera deliberada para aliviar los efectos digestivos de una dieta alterada por el contacto constante con los turistas.Los macacos de Berbería, también conocidos como monos de Gibraltar (Macaca sylvanus), constituyen una población singular. Son los únicos primates no humanos que viven en libertad en Europa. Aunque su origen se encuentra en el norte de África, hace siglos que habitan Gibraltar y hoy forman parte inseparable de la identidad del lugar. Cada año, cientos de miles de visitantes acuden al peñón para observarlos. Aunque está prohibido alimentarlos, muchos turistas continúan ofreciéndoles galletas, patatas fritas, golosinas, helados u otros productos procesados. Además, estos monos también han aprendido a apropiarse de la comida de los visitantes, y se la cogen cuando tienen ocasión.

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A primera vista puede parecer una anécdota divertida. Pero desde el punto de vista biológico, no lo es. La dieta natural de los macacos de Berbería se basa principalmente en frutos, hojas, semillas, raíces y otros alimentos vegetales. Es una alimentación rica en fibra, y muy diferente de la que aportan los productos ultraprocesados que a menudo consumimos los humanos. Los alimentos que reciben de los turistas suelen contener grandes cantidades de azúcares, grasas, sal y, a menudo, derivados lácteos. Su sistema digestivo no ha evolucionado para procesar regularmente este tipo de productos y, como consecuencia, pueden tener alteraciones digestivas y cambios en la microbiota intestinal que perjudican su salud.Un comportamiento particular

En este contexto, los investigadores se dieron cuenta de que los grupos de macacos más expuestos a los turistas mostraban un comportamiento particular: comían tierra con una frecuencia muy superior a la de otras poblaciones de la misma especie. La práctica de consumir tierra recibe el nombre de geofagia. Puede parecer sorprendente, pero está ampliamente documentada en numerosas especies animales, incluidos mamíferos, aves y, hasta incluso, algunos grupos humanos. En algunos casos, la geofagia ayuda a obtener minerales escasos en la dieta. En otros, las partículas de arcilla actúan como una especie de filtro químico capaz de unirse a toxinas o compuestos irritantes presentes en los alimentos.Los autores de este trabajo observaron decenas de episodios de geofagia entre los macacos de Berbería. La mayoría de animales seleccionaban especialmente tierras arcillosas de color rojizo, ricas en minerales. Esta preferencia sugiere que no comen tierra de manera aleatoria, sino que buscan materiales con propiedades específicas.

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Cada vez hay más evidencias de que muchos animales utilizan instintivamente sustancias naturales para combatir parásitos, infecciones o trastornos digestivos. Algunas aves, por ejemplo, incorporan plantas aromáticas en los nidos para reducir la presencia de microorganismos. Diversos primates consumen determinadas hojas cuando sufren infestaciones intestinales. Y algunos mamíferos seleccionan alimentos ricos en compuestos medicinales cuando están enfermos.Llegados a este punto, es importante destacar que estos científicos no afirman que la geofagia sea una cura perfecta ni que elimine completamente los efectos de la comida procesada. Lo que sugieren es que podría actuar como un mecanismo compensatorio que ayuda a estos animales a afrontar un problema nuevo en su historia evolutiva.

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Un comportamiento después

El estudio aporta también otra idea fascinante: estos comportamientos podrían transmitirse socialmente. Los macacos son animales altamente sociales y aprenden muchas conductas observando a sus compañeros. Los investigadores detectaron diferencias entre grupos en los tipos de suelo consumido y en la frecuencia de la geofagia. Esto hace pensar que el aprendizaje social podría tener un papel importante en la difusión de este comportamiento. En otras palabras, los macacos no solo se adaptan individualmente a los cambios provocados por los humanos, sino que también pueden desarrollar tradiciones culturales propias para hacerles frente.Quizás la conclusión más interesante no es que los macacos coman tierra, sino por qué lo hacen. A menudo imaginamos que la influencia humana sobre la fauna salvaje se limita a la destrucción de hábitats o al cambio climático. Pero los efectos pueden ser mucho más sutiles. Nuestras acciones cotidianas pueden modificar dietas, comportamientos sociales, procesos de aprendizaje e, incluso, las estrategias de supervivencia de los animales. La presencia de familias enteras de jabalíes en muchos pueblos de Cataluña por la noche hurgando en los contenedores de basuras es un buen ejemplo.