Ciencia

Un misterio grabado en el ADN: encuentran rastros genéticos de un "ancestro fantasma"

Un estudio de la Universitat de Berkeley ha descubierto que los humanos nos reprodujimos con dos linajes arcaicos desconocidos

Lola Medina
30/07/2026 - 21:33 h.

BarcelonaCientíficos de la Universidad de Berkeley y la Universidad de Johns Hopkins han evidenciado un nuevo secreto en la historia de la especie humana: han encontrado trazas provenientes de dos linajes ancestrales desconocidos en el ADN humano. Son linajes que no hemos heredado de los neandertales ni tampoco de los denisovanos, sino que provendrían de especies más antiguas. Ahora bien, su aspecto, dónde vivían, o a qué especie pertenecían son preguntas aún sin respuesta.

La historia humana es mucho más compleja de lo que creíamos. El primer linaje descrito en el estudio, dirigido por Yulin Zhang, Arjun Biddanda y Priya Moorjani, es el más sorprendente: proviene de un “ancestro fantasma”. Lejos de ser una criatura imaginaria, este término científico se refiere a una población antigua con la que nuestros ancestros convivieron, pero de la que no hay un ADN fósil secuenciado, así como tampoco restos fósiles. Aun así, los expertos deducen que existió porque hay fragmentos genéticos de este ancestro que han dejado huella en el ADN de sus descendientes. 

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Según indica el estudio, este "ancestro fantasma" se separó del linaje que acabaría dando lugar al Homo sapiens hace más de 800.000 años. A pesar de que las dos ramas siguieron evolucionando de forma paralela, se volvieron a encontrar en África y, según este estudio, se reprodujeron miles de años después – concretamente, hace más de 50.000 años. A pesar de ser un cruce puntual que hasta ahora se desconocía, esto dejó una huella imborrable en nuestra genética. Los descendientes resultantes, portando ADN del "ancestro fantasma", lo expandieron por toda Europa y Asia cuando el humano moderno hizo la gran migración.

Los genes resultantes de este cruce ahora forman parte de entre un 0,5 y un 1% de nuestro genoma. Es decir, la misma proporción de ADN neandertal que hay dentro de nuestra configuración genética. A pesar de que investigaciones anteriores habían sugerido que podíamos tener "ancestros fantasmas", todavía no se sabía cuándo las dos poblaciones se mezclaron. Además, también se creía que esta huella genética misteriosa estaba presente solo en personas africanas. La novedad que aporta este estudio, según Zhang, es que se han geolocalizado restos genéticos de estos ancestros en todo el planeta, lo que ha permitido concluir que se encuentra en "todos los humanos modernos".

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Relaciones más complejas

El otro ancestro misterioso que ha descubierto el estudio ha sido categorizado de "superarcaico". Según los expertos, pertenecía a un linaje de homínidos que se encontró con los denisovanos en Europa y Asia que después se reprodujo con los Homo sapiens, también dejando rastro en el ADN de los humanos modernos. En particular, este hallazgo es especialmente revelador porque demuestra no solo que los humanos modernos compartieron espacio y tiempo con diversos grupos de homínidos de linajes relacionados con África, Europa y Asia.

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La investigación también demuestra que eran genéticamente lo suficientemente compatibles para cruzarse con ellos. "Es particularmente emocionante porque revela contribuciones genéticas de un linaje humano que vivió hace más de un millón de años", explica Biddanda. Además, la investigación también demuestra que, lejos de lo que se ha pensado durante muchos años, las relaciones entre linajes son más complejas de lo que se creía. Como explica Priya Moorjani, las diferentes poblaciones no son como “un árbol ramificado”, sino que tienen una historia mucho más interconectada mediante movimientos migratorios y reproductores.

El estudio ha utilizado un nuevo método, el Tracking Archaic Contributions via ARG Estimation (TRACE), que permite detectar ADN procedente de poblaciones humanas antiguas aunque no se disponga de ningún fósil con ADN secuenciado. El método usual consiste en comparar nuestro genoma con el de un ancestro conocido. En cambio, TRACE permite analizar cientos de genomas de personas actuales y así reconstruir la historia genealógica de pequeños fragmentos de ADN; una especie de árbol genealógico complejo que indica cuándo diferentes fragmentos de ADN compartieron un ancestro común.