Neurociencia

El olor del padre reconecta el cerebro de los bebés

Un estudio muestra que el olor corporal paterno puede aumentar la sincronización de la actividad cerebral de los bebés y reforzar la sensación de familiaridad y seguridad

03/10/2026 - 08:01 h.

Todos hemos experimentado alguna vez el poder evocador de los olores. El aroma de un plato familiar nos puede transportar a la infancia, o el olor de la lluvia sobre la tierra seca, a un verano lejano. Los olores tienen una capacidad extraordinaria para despertar emociones y recuerdos. Ahora una investigación acaba de añadir una nueva dimensión a este fenómeno. El olor del padre puede ayudar a sincronizar la actividad cerebral de su bebé. El estudio, publicado en Science Advances por las investigadoras Yaara Endevelt-Shapira, Linoy Schwartz y Ruth Feldman, especialistas en neurociencia social de la Universidad Reichman de Israel, aborda una cuestión hasta ahora poco explorada: qué papel tiene el olor corporal paterno en el desarrollo cerebral infantil.

Hace tiempo que se sabe que las crías de los mamíferos reconocen múltiples señales procedentes de sus progenitores. Entre estas señales, el olor corporal materno actúa como una especie de faro biológico que les proporciona seguridad, facilita los aprendizajes y favorece el desarrollo social. Lo que todavía no estaba claro es si en las personas el aroma del padre podía ejercer una función similar. Para averiguarlo, las investigadoras estudiaron a padres e hijos mientras interactuaban de manera natural. Usaron una técnica llamada EEG dual, que permite registrar simultáneamente la actividad cerebral de dos personas, para analizar hasta qué punto los patrones neuronales de padres e hijos se coordinan durante esta interacción.

Cargando
No hay anuncios

Los resultados confirmaron una primera observación reveladora: cuando un padre interactúa con su hijo o su hija, sus cerebros presentan un grado de sincronización mucho más elevado que cuando el infante se relaciona con un adulto desconocido. En otras palabras, el vínculo afectivo deja una huella visible en la actividad neuronal. La sorpresa, sin embargo, llegó en un segundo experimento. Las investigadoras presentaron a los bebés una camiseta previamente utilizada por su padre para que percibieran su olor corporal. Cuando los infantes interactuaban con un hombre desconocido mientras sentían este aroma familiar, la sincronización cerebral aumentaba de manera significativa, como si aquella presencia olfativa fuera capaz de evocar la figura paterna incluso en su ausencia, y aportara una sensación de familiaridad y seguridad. Curiosamente, a menudo también lo hacen los enamorados, de oler la ropa ante la ausencia del otro.

Cargando
No hay anuncios

En diálogo con otros cerebros

El hallazgo encaja con una idea cada vez más consolidada en neurociencia. El cerebro humano no se desarrolla en solitario, sino en diálogo constante con otros cerebros. Las relaciones significativas modelan literalmente los circuitos neuronales. Cuando un niño comparte atención, emociones, miradas o gestos con los adultos de referencia, se produce una especie de acoplamiento biológico que facilita tanto el aprendizaje como la regulación emocional. El estudio también muestra que la participación activa de los padres favorece la conectividad entre diferentes regiones cerebrales del niño, especialmente las relacionadas con los mecanismos de atención. Esto sugiere que la presencia paterna no es solo una fuente de apoyo emocional y social, sino también un factor que contribuye directamente a la maduración funcional de su cerebro.

Cargando
No hay anuncios

Este resultado tiene una resonancia especial en la sociedad actual. En Cataluña, como en muchos otros lugares, la implicación de los padres en la crianza ha crecido notablemente durante las últimas décadas. Los permisos de paternidad, la promoción de la corresponsabilidad familiar y los cambios culturales han favorecido una presencia más activa de los hombres en la vida cotidiana de sus hijos y sus hijas. A menudo esta implicación se valora por sus beneficios emocionales, educativos o sociales. Ahora sabemos que también tiene una relevancia neurobiológica profunda. Naturalmente, esto no implica que exista una única manera correcta de criar ni que el desarrollo saludable dependa exclusivamente de la figura paterna. Otras investigaciones anteriores ya habían mostrado efectos similares asociados a la figura materna, y los niños pueden establecer vínculos seguros con muchas personas diferentes. Este hecho es especialmente importante para las familias monoparentales o formadas por parejas del mismo sexo. El mensaje fundamental es que cada relación significativa deja una huella tangible en el cerebro en desarrollo. Por lo cual, con independencia del género de los progenitores, es necesario favorecer las relaciones significativas.

Cargando
No hay anuncios

Quizás el aspecto más fascinante de este trabajo es que recupera la importancia de un lenguaje invisible que a menudo ignoramos. Vivimos rodeados de palabras, pantallas y estímulos visuales, pero continuamos utilizando mecanismos muy antiguos heredados de nuestra historia evolutiva. Entre estos mecanismos se encuentra el olfato, un sentido que actúa a menudo fuera de la conciencia y que mantiene una conexión privilegiada con las emociones y la memoria. La imagen final que emerge de este estudio es tan sugerente como poética. Cuando un bebé huele la camiseta de su padre o de su madre no solo identifica un aroma familiar, sino que, de alguna manera, su cerebro reconoce una presencia, un vínculo y una historia compartida. Como si aquel aroma fuera una promesa silenciosa de protección y confianza. Porque, a veces, los vínculos más profundos no necesitan palabras, y pueden viajar discretamente a través de un simple olor.