Eduard Masvidal, el catalán que trata el cerebro con nuevos materiales
Investigador en el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología, busca soluciones que mejorarán la calidad de vida de pacientes con Parkinson o epilepsia
BarcelonaEl cerebro, a pesar de los años y recursos dedicados a estudiarlo, tiene todavía muchos misterios. Y esto se debe, en buena medida, a su extrema complejidad, con decenas de billones de neuronas y conexiones sinápticas que mandan sobre todo aquello que pasa en el cuerpo humano. Entre las voces científicas que se han propuesto construir una relación más fácil con el sistema nervioso, destaca la del catalán Eduard Masvidal (Tarragona, 1992). Este investigador postdoctoral en el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2) ha centrado su investigación en cómo los nuevos materiales y la tecnología microelectrónica pueden ayudar a tratar trastornos neurológicos tan extendidos como el Parkinson o la epilepsia.
Todo empezó, recuerda Masvidal, gracias a un programa de investigación europeo para encontrar aplicaciones para el grafeno: solo una década después de que Andre Geim y Konstantin Novoselov descubrieran uno de los materiales que deben marcar el futuro inmediato de la tecnología, la UE puso en marcha Graphene Flagship, una iniciativa para "llevar del laboratorio al mercado" soluciones tecnológicas fundamentadas en el grafeno y otros materiales.
Barcelona fue, a mediados de la década pasada, uno de los epicentros del capítulo de ciencias biomédicas de esta iniciativa, y el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB) contrató a Masvidal para colaborar en esta investigación. "Entré entonces en este campo, hice allí la tesis doctoral", con unos resultados más que espectaculares: durante su investigación doctoral, Masvidal encontró una aplicación del grafeno que mejoraba todas las tecnologías existentes en la lectura de la actividad cerebral de baja frecuencia. En el año 2021, con la tesis doctoral ya completada, se traslada al Instituto de Nanociencia y Nanotecnología, donde continúa investigando a día de hoy.
La investigación que conduce su grupo, explica, puede acabar provocando "un cambio cualitativo muy grande" para los pacientes con estas enfermedades neurológicas. La investigación de Masvidal se centra en aplicar nuevos materiales y tecnología microelectrónica –microchips– a dispositivos que ayuden a tratar a las personas que sufren este tipo de trastornos. Los avances en el campo "permiten fabricar dispositivos médicos con mucha precisión", mucho más adaptados tanto al cuerpo como a las necesidades específicas de cada paciente.
De su trabajo, espera que se deriven herramientas terapéuticas "más flexibles", "menos invasivas" y más capaces de abordar las necesidades del paciente en cada momento del día y de su vida. Todo ello, sin embargo, no será inmediato. "El desarrollo de dispositivos médicos siempre es muy largo", lamenta, por la multitud de vigilancia reguladora que debe superar cualquier producto que interactúa de esta manera con el cuerpo humano.
Según Masvidal, "en los próximos cinco años" se podrán llevar a cabo los primeros estudios clínicos completos. Si este calendario se cumple, prevé, "puede que de aquí a una década empecemos a ver un uso más generalizado", que facilitará mucho el cuidado de cualquier paciente al que se adapten estas herramientas. "Pasaremos de un tratamiento constante a una inteligencia que permitirá adaptarse a cada momento", detalla el investigador.